La NASA avanza con el desarrollo de SkyFall, una misión que utilizará tres helicópteros para buscar depósitos de hielo enterrados a poca profundidad en Marte. Las aeronaves llevarán radares capaces de estudiar sectores ubicados a unos cinco metros bajo la superficie.
El proyecto contempla el envío de un helicóptero de mayor tamaño y otros dos más pequeños. Su lanzamiento está previsto para finales de 2028 a bordo de Space Reactor-1 Freedom, presentada como la primera misión interplanetaria impulsada por energía nuclear.
El objetivo será localizar reservorios que los satélites no pueden detectar con suficiente precisión. Aunque las observaciones orbitales permiten identificar grandes acumulaciones a decenas de metros de profundidad, el hielo más cercano al terreno sería mucho más accesible para futuras tripulaciones.
Un radar que volará cerca del suelo
Los helicópteros deberán desplazarse a baja velocidad y apenas 15 centímetros por encima del terreno marciano. Adrian Tang, científico principal del instrumento en el Laboratorio de Propulsión a Chorro, explicó: “La única forma de detectar hielo subterráneo poco profundo de forma remota es volar cerca del suelo”.
El radar utilizará distintas longitudes de onda para estudiar el subsuelo. Las más largas podrán penetrar varios metros, mientras que las cortas ofrecerán información detallada sobre las capas donde el regolito seco comienza a dar paso al hielo.
“Al volar bajo y despacio, un helicóptero SkyFall podría capturar imágenes de radar que permitan distinguir las finas capas donde el suelo seco da paso al hielo, detectando su presencia y cartografiando su extensión”, agregó Tang.
Una antena flexible para los aterrizajes
La pieza central del sistema será una antena Vivaldi fabricada con tela flexible, ubicada debajo de cada helicóptero. Como posee una extensión superior a las patas de la aeronave, deberá doblarse al aterrizar y recuperar su forma original durante cada despegue.
Los ingenieros de la NASA recubrieron el dispositivo con poliéster y capas de Vectran, material utilizado anteriormente en los airbags que protegieron a los vehículos Spirit y Opportunity. También incorporaron resortes de fibra de vidrio y una estructura liviana de magnesio.
La antena fue sometida a pruebas mecánicas, electromagnéticas y térmicas para reproducir las condiciones de Marte. Durante los ensayos resistió 200 aterrizajes, el doble de los previstos para la misión principal, sin perder capacidad para transmitir o recibir señales.
La experiencia que dejó Ingenuity
SkyFall recoge los conocimientos obtenidos con Ingenuity, el helicóptero que operó en Marte entre 2021 y 2024. Aquella experiencia demostró que era posible realizar vuelos controlados en la delgada atmósfera del planeta y utilizar una plataforma aérea para explorar el terreno.
El nuevo sistema deberá completar pruebas de vibración, despliegue, señal y funcionamiento en un entorno marciano simulado. También será evaluado al aire libre en el Mars Yard del Laboratorio de Propulsión a Chorro antes de recibir la homologación definitiva para volar.
Encontrar hielo cercano a la superficie permitiría seleccionar posibles zonas de descenso y disponer de un recurso estratégico para las expediciones humanas. El agua congelada podría utilizarse para consumo, producción de oxígeno y elaboración de combustible durante futuras misiones al planeta rojo.