REDACCIÓN ELONCE
La inflación en alimentos registrada en marzo, con un incremento del 3,4% en el índice de precios al consumidor, se refleja con fuerza en la rutina diaria de las familias que acuden a supermercados de la ciudad de Paraná. En un comercio ubicado en calles Montiel y Gutiérrez, la escena se repite: carros con compras ajustadas, decisiones pensadas y prioridades marcadas por el bolsillo.
Entre los productos que más aumentaron se destacan carnes y frutas: la naranja subió 8,5%, la carne picada común 8,4%, la paleta 8% y el cuadril 7,7%. También registraron incrementos la nalga (7,7%), el pollo entero (7,5%), el filet de merluza fresco (6,6%) y la banana (6,1%), un alimento básico en la mesa familiar.
En medio de este panorama, los consumidores intentan adaptarse. “Solo lo básico”, resumió a Elonce una mujer consultada mientras realizaba sus compras. Otro cliente fue más contundente: “Como en todos lados, caro. Hay que estirar el billete”.
Precios, consumo y estrategias de ahorro
Pese al contexto inflacionario, los comerciantes aseguran que el movimiento en el local se mantiene. “Acá entra mucha gente y todos participamos de las ventas”, explicó Eduardo Romero Gastaldo, quien trabaja en el rubro desde hace décadas.
Sobre los valores de la verdura, detalló: “Está igual, está barata. Todo en precios normales. Trato de no subirlo porque me gusta que la gente consuma y pueda comer”. Según su testimonio, el kilo de pera se vende a 3.000 pesos, la banana a 2.000 pesos, el tomate a 1.000 pesos y el pimiento rojo a 4.000 pesos.
El comerciante destacó además una lógica de contención en los precios: “Cuando me llega con recargo, trato de no incidirlo en el consumidor”. Y agregó: “Yo sé lo que sufre la gente que no puede comprar”.
El impacto en los hogares y el consumo diario
La inflación en alimentos también se percibe en la organización del gasto familiar. Un cliente consultado señaló la dificultad de llegar a fin de mes: “Poco y nada alcanza. Solo trabaja uno en casa y con tres hijos es difícil”.
En el mismo espacio comercial, otros compradores reconocen que la estrategia es recortar: “La gente viene por lo básico nada más”, comentó una mujer mientras esperaba en la fila.
A pesar de ello, el flujo de clientes se mantiene constante. “Hay lindos precios en los fines de mes, la gente se queja de algunos aumentos”, explicó una joven cajera del local.
En cuanto a las formas de pago, predominan débito, efectivo y QR, mientras que el uso de tarjetas en cuotas es cada vez menor debido a los recargos. “En tres cuotas tiene un 10% de recargo y casi nadie lo usa”, señalaron.
Cambios en el consumo y resignación
El consumo también muestra cambios de hábitos. “Fideos es lo que más sale porque está en oferta”, describieron desde el comercio. En contraste, la carne figura entre los productos con menor demanda.
En este escenario, las familias buscan adaptarse como pueden, priorizando alimentos esenciales y ajustando el gasto diario, mientras la inflación continúa marcando el pulso de la economía cotidiana.