REDACCIÓN ELONCE
La Cocina del Once celebró las raíces danesas este martes con una edición especial dedicada a las recetas que los inmigrantes trajeron al país y que, con el paso de las generaciones, se incorporaron a las mesas de numerosas familias entrerrianas. Belén Sauer fue la invitada y presentó tres preparaciones vinculadas con su historia familiar.
Los aromas y sabores estuvieron acompañados por recuerdos de la inmigración. Sauer llevó al estudio un antiguo atlas que sus abuelos trajeron desde Dinamarca y repasó parte del legado de una familia cuya historia quedó vinculada al Viejo Almacén Sauer, en Colonia Yeruá, departamento Concordia.
La propuesta gastronómica incluyó bocadillos daneses, Frikadellen con salsa cremosa y guarnición, y Æblekage con vainillas, tres alternativas para conocer desde la cocina una cultura que conserva su presencia en distintas comunidades entrerrianas.
Frikadellen con salsa cremosa: ingredientes y preparación
Para las Frikadellen se utilizaron 300 gramos de carne vacuna picada, 300 gramos de carne de cerdo picada, una cebolla grande, ajo a gusto, perejil, pimienta negra, sal, aproximadamente 90 gramos de mostaza, un huevo y pan rallado en cantidad necesaria.
La preparación comenzó mezclando las dos carnes con la cebolla y el ajo picados. Luego se incorporaron perejil, pimienta, sal, mostaza y el huevo.
Finalmente se agregó pan rallado de manera gradual hasta conseguir una mezcla que pudiera moldearse. Con esa preparación se formaron las porciones de Frikadellen para su posterior cocción.
Para acompañarlas, la salsa cremosa llevó 600 mililitros de crema de leche, 180 gramos de panceta ahumada cortada en pequeños trozos, 120 gramos de queso sardo rallado, pimienta, cebolla de verdeo y entre una cucharada y media y dos de maicena previamente disuelta en agua o crema fría.
La panceta se cocinó y posteriormente se incorporaron la crema y el queso. La maicena permitió espesar la preparación, mientras que el verdeo aportó el toque final. La sal debía utilizarse con moderación debido a la presencia de panceta y queso.
Bocadillos daneses: una preparación sencilla para compartir
La segunda receta fueron los bocadillos daneses. Para elaborarlos se necesitaron tres huevos, 200 gramos de queso rallado, una taza grande de harina común 0000, una taza de harina de maíz, 100 gramos de harina leudante, leche en cantidad necesaria, sal y grasa para la cocción.
En un recipiente se integraron los huevos con el queso y las diferentes harinas. La leche se incorporó progresivamente hasta conseguir una preparación unida y con la consistencia adecuada para formar los bocadillos. Se añadió sal a gusto.
Las porciones se cocinaron en grasa caliente hasta alcanzar una superficie dorada y una textura crocante. La preparación mostró una de esas recetas sencillas que atravesaron generaciones y permanecieron asociadas a los encuentros familiares.
Æblekage, el toque dulce de la cocina danesa
El cierre estuvo dedicado al Æblekage con vainillas. Para una fuente grande se utilizaron 1,5 kilos de manzanas, 150 gramos de azúcar, una cucharadita y media de canela, entre tres y cuatro cucharadas de agua y unas gotas de limón.
Las manzanas se cocinaron con el azúcar, la canela, el agua y el limón hasta obtener una preparación tierna. Para la capa crocante se emplearon 300 gramos de vainillas, 120 gramos de manteca y entre una cucharadita y media y dos de canela. No fue necesario sumar azúcar debido al dulzor de las vainillas.
El postre se completó con 500 mililitros de crema de leche batida con dos o tres cucharadas de azúcar impalpable y, opcionalmente, esencia de vainilla. Las distintas preparaciones se dispusieron en capas para combinar las manzanas, el crocante de vainillas y la suavidad de la crema.
Una historia familiar que cumplirá 131 años
La participación de Sauer anticipó además una celebración especial. El Viejo Almacén Sauer cumplirá 131 años y realizará su festejo el próximo 4 de octubre en Colonia Yeruá, donde la tradición familiar continúa vinculada con las raíces de la inmigración danesa.
La celebración contará con la Delegación Danesa, que representará las costumbres heredadas de aquellos inmigrantes, y la Delegación Criolla, dedicada a recordar a los gauchos y trabajadores rurales que también participaron del desarrollo de las comunidades de la zona.
De esta manera, La Cocina del Once convirtió las recetas en un recorrido por la memoria: desde unas Frikadellen hasta un postre de manzanas, cada preparación permitió recuperar sabores que atravesaron generaciones y que continúan formando parte de la identidad de las familias descendientes de inmigrantes en Entre Ríos.