La Confederación General del Trabajo (CGT) se reúne este viernes desde las 11 en su histórica sede de la calle Azopardo, en Buenos Aires, para decidir qué camino tomar ante el inminente tratamiento de la reforma laboral en el Senado.
Según se informó, la conducción sindical convocó con urgencia al consejo directivo porque la discusión parlamentaria apura los tiempos y obliga a definir si profundizan el plan de lucha con medidas que van desde una gran movilización hasta un paro nacional el día del debate en el recinto.
Internamente, las posturas están bastante divididas. Un sector más proclive al diálogo, liderado por figuras como Héctor Daer y Gerardo Martínez, ha apostado por tejer redes con gobernadores y senadores para intentar mitigar el impacto de la reforma a través de cambios técnicos al proyecto.
Del otro lado, una fracción más combativa, con Pablo Moyano y gremios del transporte, respaldada por las dos CTA, sostiene que las negociaciones parlamentarias no alcanzan y reclama un cese de actividades inmediato para frenar lo que ven como un retroceso en derechos laborales, indicó Ámbito.
La CGT ya tiene antecedentes de este tipo de enfrentamientos: en momentos críticos del país, las huelgas y movilizaciones fueron herramientas determinantes para frenar iniciativas de flexibilización laboral.
Asimismo, se supo que la decisión que se tome en esta reunión no solo definirá la estrategia sindical inmediata, sino también si la CGT sigue como actor político negociador o se transforma en protagonista activo de la resistencia social frente a las reformas estructurales impulsadas por el oficialismo.
La CGT prepara un índice propio de inflación
La CGT está preparando su propio índice de inflación luego de la polémica por la renuncia de Marco Lavagna al frente del INDEC, en un intento por disputar la credibilidad de las cifras oficiales y reflejar mejor lo que los trabajadores sienten en sus bolsillos.
Cristian Jerónimo, cosecretario general de la central, dijo en la radio que los datos oficiales ya no generan confianza y que su medición apuntará a mostrar el impacto real de los precios en el consumo cotidiano, sobre todo para quienes ven cómo se desangra el poder adquisitivo en el supermercado.
A la par de este trabajo estadístico, la CGT endureció su rechazo al proyecto de reforma laboral que impulsa el Gobierno y que está siendo debatido en el Congreso. Jerónimo afirmó que no se trata de una modernización, sino de una iniciativa redactada “maliciosamente”, y que no permitirán que se avasallen derechos laborales.