La CGT resolvió este jueves descartar, al menos por el momento, la convocatoria a un paro general y avanzar con un nuevo plan de lucha escalonado contra el Gobierno nacional. La decisión fue adoptada durante la reunión del Consejo Directivo realizada en la histórica sede de la calle Azopardo, donde la conducción sindical analizó el impacto de la reforma laboral y debatió las próximas acciones de protesta.
El encuentro fue encabezado por el triunvirato conformado por Jorge Sola, Octavio Argüello y Cristian Jerónimo, quienes evaluaron el escenario político y sindical para definir la estrategia que seguirá la central obrera en las próximas semanas.
Según trascendió, la conducción sindical consideró que todavía no están dadas las condiciones para convocar a una nueva huelga nacional, por lo que optó por un esquema de medidas progresivas que buscará ampliar el respaldo de otros gremios y centrales obreras.
Un plan de lucha inspirado en el "modelo francés"
Antes del inicio de la reunión, Cristian Jerónimo había adelantado que el Consejo Directivo anunciaría nuevas medidas de acción. "Lo que se decida saldremos a comunicarlo para poder continuar el plan de acción que ya venimos teniendo con este gobierno desde que inició este proceso político y económico", sostuvo el dirigente sindical.
Además, cuestionó las políticas impulsadas por la administración de Javier Milei y advirtió que "este Gobierno excluye a los trabajadores" mediante decisiones que, según afirmó, afectan el empleo y la producción.
De acuerdo con la información publicada por Infobae, uno de los principales consensos alcanzados fue avanzar con un esquema de protestas inspirado en el denominado "modelo francés", que reemplaza un paro general inmediato por medidas de fuerza sectoriales, rotativas y sostenidas en el tiempo.
Asambleas, protestas y una futura marcha federal
El plan de acción contempla la realización de asambleas en los lugares de trabajo, protestas por actividad, acciones de visibilización en la vía pública y campañas de difusión para exponer el rechazo a la reforma laboral.
La intención de la conducción cegetista es que todas esas acciones confluyan, en una etapa posterior, en un paro nacional y una marcha federal, una vez que exista un escenario político considerado favorable y se alcance un consenso con las regionales y otras organizaciones sindicales.
Durante la reunión también se resolvió avanzar en una ofensiva judicial contra la Ley 27.802 de Modernización Laboral. Para ello, la CGT solicitará a cada sindicato que presente recursos ante la Justicia para cuestionar las modificaciones relacionadas con la denominada "ultraactividad" de los convenios colectivos y preservar las cláusulas obligacionales una vez vencidos los acuerdos paritarios.
También proyectan un programa político hacia 2027
Otro de los puntos abordados por el Consejo Directivo fue el inicio de la elaboración de un programa político con vistas a las elecciones de 2027.
Asimismo, los dirigentes analizaron las denuncias presentadas ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT) por las políticas laborales impulsadas por el Gobierno nacional y resolvieron profundizar la coordinación con otras centrales obreras para fortalecer las futuras medidas de fuerza, publicó C5N.
La estrategia gradual terminó imponiéndose durante el debate interno por sobre la propuesta impulsada por sectores vinculados al barrionuevismo y al gremio ferroviario La Fraternidad, que proponían realizar un paro de 36 horas. Finalmente, la CGT optó por avanzar con un esquema de protestas sectoriales y sostenidas, dejando para una etapa posterior la posibilidad de convocar a una huelga general.