La influencer y ex participante de reality Julieta Poggio continúa ampliando su horizonte profesional y reafirmando su lugar en la industria de la moda. En esta oportunidad, protagonizó una megaproducción cargada de estética, sensualidad y referencias culturales, donde estuvo acompañada por su inseparable estilista, Lucas Mata. El resultado: una serie de imágenes que no tardaron en viralizarse.
Rodeada de modelos masculinos con el torso desnudo —a quienes bautizó como sus “Julietos”—, la joven desplegó una serie de looks que reflejan su identidad fashionista. El primero de ellos estuvo inspirado en la estética Y2K, uno de sus sellos personales, con una impronta audaz y provocadora.
Allí combinó un crop top negro con letras blancas y diseño underboob con una minifalda de denim con tablas y tachas. El estilismo se completó con bucaneras acordonadas de cuero negro, aros de argolla y un peinado con pequeños rodetes que luego dio paso a su clásico pelo largo con ondas. El maquillaje acompañó con un delineado cat eye, brillos plateados, rubor y labios nude.
De lo retro a lo icónico
En una segunda escena, Julieta Poggio se mostró en la cima de una pirámide humana formada por sus modelos, luciendo un catsuit de inspiración setentosa con impronta deportiva. La prenda, con mangas largas, escote pronunciado y volados en el cuello, combinó tonos azules en el torso y rosa con lunares en las piernas.
El look se completó con stilettos destalonados, reforzando una estética que fusiona lo retro con lo contemporáneo. Esta versatilidad estilística se convirtió en uno de los ejes centrales de la producción.
Sin embargo, el momento más llamativo llegó con su transformación en diva, en clara referencia a Susana Giménez. Con una peluca rubia platinada, larga, lacia y con flequillo recto, la influencer recreó el espíritu glamoroso de la histórica figura televisiva.
Guiños, provocación y cultura pop
En esta escena, sus modelos pasaron a ser “Susanos”, reforzando el guiño conceptual. El vestuario volvió a destacarse: una musculosa blanca con la frase “My boyfriend is gay”, en alusión a la comunidad LGBT+, mientras que los hombres lucieron remeras con la leyenda “Gay power”.
El outfit se completó con una falda negra translúcida con pedrería, sandalias con plataformas transparentes, un tapado largo de piel roja y anteojos de sol cat eye. La propuesta combinó provocación, humor y una fuerte carga simbólica.
La producción cerró con una serie de imágenes más íntimas, donde Julieta Poggio posó recostada en una cama junto a sus modelos. Allí lució un body negro cavado con pantymedias estampadas con imágenes de Paris Hilton, sumadas a stilettos al tono.