Sociedad

Invasión de mosquitos en un pueblo santafesino: “No se puede ni abrir la boca”

La proliferación masiva de mosquitos afecta la vida diaria y la actividad rural, expone al ganado y obliga a aplicar medidas de emergencia.

26 de Enero de 2026
Proliferación de mosquitos en pueblo de Santa Fe

Una masiva invasión de mosquitos se registró en los últimos días en Colonia Mascías, en el departamento Garay de la provincia de Santa Fe, y genera serias complicaciones tanto para la población como para la actividad rural. El fenómeno impacta con especial crudeza en el campo, donde los animales quedan expuestos sin protección frente a la proliferación de insectos.

 

La situación obligó a los productores a implementar medidas de emergencia, como realizar rodeos con caballos y vacas y prender fuego alrededor de los animales para ahuyentar a los mosquitos. En paralelo, los vecinos describen un escenario difícil de sobrellevar: el uso de repelente debe repetirse cada pocos minutos porque las picaduras reaparecen de inmediato.

 

Un fenómeno cíclico vinculado a la sequía

El director de Radio Digital, Humber Molina, explicó que no se trata de un hecho aislado. “Esto ocurre cada 15 o 20 años, cuando hay procesos de sequía prolongada. Nosotros llevamos más de dos años de seca”, señaló.

 

Según detalló, durante ese período los mosquitos depositan sus huevos en lluvias esporádicas que no alcanzan para completar el ciclo. “Esos huevos quedan latentes hasta que se producen grandes lluvias, como las que tuvimos hace unos 15 días. Ahí es cuando explota el problema”, explicó a LT10.

 

Calor, humedad y agua

Las altas temperaturas, la humedad y el agua acumulada tras las precipitaciones generaron las condiciones ideales para la proliferación de esta plaga, que no solo afecta a Colonia Mascías, sino también a otras localidades del departamento Garay.

 

Molina describió que se trata de mosquitos “más grandes y más negros” que los habituales y advirtió que el fenómeno puede extenderse entre un mes y medio y dos meses. Los momentos más críticos se registran desde el atardecer hasta la noche, aunque también se sienten con fuerza durante la siesta.

“En el campo no se puede ni abrir la boca. La única forma de protegerse es con repelente, pero nada alcanza”, resumió.

 

El efecto más severo se observa en la hacienda. Cuando la cantidad de mosquitos es extrema, las vacas tienden a agruparse y echarse unas junto a otras. “Empiezan a emitir metano, que funciona como un repelente natural para los mosquitos”, explicó Molina.

 

Distinta es la situación de los caballos, que resultan los más perjudicados. “Son animales muy sensibles a las picaduras y tienen la piel muy fina”, señaló, lo que los vuelve especialmente vulnerables en este tipo de escenarios.

 

Mientras esperan que las condiciones climáticas ayuden a disminuir la población de insectos, productores y vecinos de la región atraviesan jornadas complejas, con una plaga que altera la vida cotidiana y la actividad rural en buena parte del norte santafesino.

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