El desempleo en Argentina alcanzó el 7,5% en el último trimestre de 2025, según informó este miércoles el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), lo que implicó que cerca de 1,7 millones de personas no tuvieron trabajo en ese período. El relevamiento abarcó 31 aglomerados urbanos y permitió medir la evolución del mercado laboral en el país.
El dato marcó una suba interanual de 1,1 puntos porcentuales respecto del mismo período de 2024, cuando la tasa de desocupación había sido del 6,4%. La medición se realizó sobre la población económicamente activa, estimada en 14,6 millones de personas en los centros urbanos relevados.
El informe oficial explicó que el incremento del desempleo se produjo en un contexto de estabilidad en los niveles de actividad y empleo, lo que evidenció un aumento en la cantidad de personas que buscaron trabajo sin lograr insertarse en el mercado laboral.
Suba del desempleo con actividad estable
Según el Indec, la tasa de actividad se ubicó en 48,6%, mientras que la tasa de empleo alcanzó el 45%, sin cambios significativos respecto del trimestre anterior. Esto reflejó que más personas salieron a buscar empleo, pero no lograron conseguirlo.
En paralelo, la presión sobre el mercado laboral —que incluye a desocupados, subocupados y ocupados demandantes— llegó al 30%, con una leve suba trimestral. Este indicador mostró el nivel de tensión existente en el sistema laboral argentino.
Además, el 16,5% de la población económicamente activa estuvo conformado por ocupados que buscaron otro empleo, lo que evidenció dificultades para mejorar ingresos o condiciones laborales en un contexto económico complejo.
Formalidad vs. informalidad
En cuanto a la calidad del empleo, el informe indicó que el trabajo informal se mantuvo en torno del 43%, con una leve suba respecto al mismo período del año anterior. Esta situación continuó siendo uno de los principales desafíos estructurales del mercado laboral.
Del total de ocupados, el 71,5% (9,7 millones) correspondió a trabajadores asalariados, mientras que el 28,5% (3,8 millones) fueron no asalariados. Entre quienes tenían relación de dependencia, el 63,7% contó con descuento jubilatorio.
En contrapartida, el 36,3% de los asalariados se desempeñó en condiciones informales. A esto se sumó que el 11,3% de los ocupados estuvo subocupado y el 29,2% sobreocupado, reflejando desequilibrios en la distribución del trabajo.
Mayor impacto en los jóvenes
El desempleo mostró un impacto más fuerte en los jóvenes de entre 14 y 29 años. En este grupo, las tasas duplicaron el promedio general y evidenciaron un deterioro significativo en comparación con el año anterior.
Entre las mujeres jóvenes, la desocupación alcanzó el 16,8%, con un incremento interanual de 4,1 puntos porcentuales. En tanto, en los varones del mismo rango etario, el indicador llegó al 16,2%, tras subir 4,5 puntos.
En contraste, entre los adultos de 30 a 64 años, la tasa de desempleo se mantuvo relativamente estable y en niveles considerablemente más bajos, lo que marcó una brecha generacional en el acceso al trabajo.
Brechas por región
El informe del Indec también evidenció diferencias significativas según la región. El Gran Buenos Aires registró la tasa de desempleo más alta, con el 8,6%, seguido por la región pampeana con 7,7% y el Noreste con 5,6%.
Por el contrario, las tasas más bajas se observaron en el Noroeste (4,2%), Cuyo (4,9%) y la Patagonia (4,8%). Estas diferencias reflejaron desigualdades estructurales en la distribución del empleo a nivel territorial.
Asimismo, el desempleo fue más elevado en los aglomerados de mayor tamaño: alcanzó el 8% en centros urbanos con más de 500.000 habitantes, frente al 4,7% en aquellos de menor escala, lo que evidenció mayores dificultades en las grandes ciudades.