REDACCIÓN ELONCE
Basso S.A. importa acero por unos US$8.000 la tonelada y lo exporta convertido en válvulas para motores por alrededor de US$58.000, según explicó Juan Carlos Basso durante la 22ª Jornada de la Industria organizada por la Unión Industrial de Entre Ríos (UIER).
La empresa nació hace 63 años en Rafaela, provincia de Santa Fe, y lleva aproximadamente cinco décadas comercializando su producción en el exterior. Actualmente, sus válvulas llegan a 34 países y son utilizadas por fabricantes internacionales de automóviles, motocicletas, maquinaria agrícola y otros vehículos.
En diálogo con el Streaming de Elonce, Basso destacó que la diferencia entre el valor del acero importado y el producto terminado refleja el conocimiento, el trabajo y la tecnología incorporados durante el proceso industrial.
“El orgullo de agregar valor”
La compañía nunca contó con producción nacional de la materia prima específica que utiliza, por lo que desde sus comienzos necesitó importar acero. Esa condición también la impulsó a exportar para generar los dólares requeridos por su actividad.
“Importamos a US$8.000 la tonelada de acero y la exportamos a US$58.000. Si vendés el mismo hierro a un valor mucho mayor, algo pasó en el medio: alguien lo trabajó y le cambió el valor”, explicó.
Basso comparó esas cifras con el precio de una tonelada de soja, cercano a los US$400, para remarcar la importancia de transformar las materias primas antes de enviarlas al exterior. “Eso es para mí el orgullo de agregar valor”, expresó.
Productos que llegan a 34 países
Los principales mercados de reposición atendidos por la empresa son Brasil, Colombia, México y Estados Unidos. Además, la firma realiza envíos a Europa, India y China.
Basso explicó que la compañía es proveedora global de John Deere. Por ese motivo, las válvulas fabricadas en Argentina son incorporadas a motores que la multinacional produce en establecimientos de diferentes partes del mundo.
Entre las marcas internacionales abastecidas mencionó a Ferrari, Harley-Davidson, Polaris y Kawasaki, además del fabricante de maquinaria agrícola. Los componentes son productos de alta tecnología y deben cumplir exigentes estándares de calidad.
“John Deere arma motores en China, pero coloca nuestra válvula. Lo mismo sucede con otros destinos. Es un producto hecho en Argentina; para nosotros, ‘Made in Rafaela’”, remarcó.
Una empresa familiar con seis décadas
La fábrica fue creada por Juan Florentino Basso junto con dos socios. Con el tiempo, la familia adquirió las demás participaciones y la compañía quedó en manos de sus descendientes.
Juan Carlos Basso se incorporó en 1978 y trabajó junto con su hermano José Luis. Durante esa etapa, según relató, la empresa multiplicó varias veces su dimensión.
Actualmente, la gestión está a cargo de una nueva generación familiar, integrada por su hijo Leandro y su sobrino Martín Basso, expiloto que compitió en Argentina, Europa y Estados Unidos. Juan Carlos permanece vinculado como accionista.
Producir en contextos adversos
Al repasar la trayectoria de la compañía, Basso sostuvo que la industria argentina atravesó sucesivas crisis económicas y cambios de gobierno. Sin embargo, aseguró que la estrategia empresarial consistió en adaptarse a cada escenario. “Nosotros entendemos el contexto en vez de quejarnos del contexto. Tenemos un contexto y nos ponemos la ropa adecuada”, sintetizó.
El empresario recordó que la firma atravesó diferentes planes económicos y administraciones nacionales durante sus 63 años. “Hace seis décadas que nos ajustamos. Te ponen una música y hay que bailar eso, pero no cambiar el rumbo”, afirmó.
También reconoció que la evolución de los motores benefició la demanda, ya que los modelos modernos incorporaron sistemas multiválvulas y duplicaron la cantidad de estos componentes respecto de los vehículos fabricados décadas atrás.
El desafío de transformar materias primas
Basso consideró que Argentina necesita asumir el agregado de valor como una decisión estratégica y no limitarse a exportar los recursos obtenidos del suelo.
Para ilustrar esa idea, utilizó como ejemplo la actividad minera. Planteó que, si el país extrae oro, debería convertirlo en productos elaborados antes de exportarlo, en lugar de venderlo sin procesamiento y luego importar manufacturas.
“Está muy bien sacar materia prima del suelo o de la montaña, pero mientras la transportamos hacia el puerto, cambiémosle el valor”, propuso.
A su entender, el país cuenta con recursos naturales abundantes, pero necesita ampliar la cantidad de empresarios y trabajadores comprometidos con la industrialización.
Un encuentro regional de empresarios
El referente industrial también adelantó que los días 14, 15 y 16 de octubre se realizará en Rafaela un encuentro empresarial centrado en el agregado de valor.
La iniciativa buscará vincular al sector productivo de Entre Ríos, Santa Fe y Córdoba. Basso destacó las actividades realizadas por las uniones industriales de las tres provincias y pidió consolidar una mirada regional.
Finalmente, defendió la libertad económica, aunque reclamó que su implementación sea “responsable y respetuosa”. “No queremos subsidios ni protección, pero queremos competir en condiciones responsables”, concluyó.