REDACCIÓN ELONCE
Halloween se celebró este sábado 31 de octubre en Paraná con actividades que reunieron a niños, familias y vecinos en diferentes sectores de la ciudad. Una de las propuestas se desarrolló en barrio Villa Yatay, donde decenas de chicos llegaron caracterizados como personajes de terror y fantasía para participar de juegos, recibir golosinas y compartir una jornada recreativa. La actividad fue impulsada por la comisión vecinal y contó con la colaboración de habitantes de la zona, que prepararon sus viviendas para recibir a los participantes.
La celebración también convocó a familias de barrios cercanos, entre ellos Consejo, Morro y Macarone, que comenzaron a sumarse durante la tarde. Brujas, esqueletos, personajes de películas, superhéroes y criaturas fantásticas formaron parte de una propuesta que tuvo como protagonistas a niños de diferentes edades, desde pequeños de apenas dos años hasta adolescentes de 12 y 13.
La presidenta de la comisión vecinal, Valeria Haller, explicó a Elonce que la actividad se realiza desde hace varios años y que la participación creció gracias al acompañamiento de las familias. Aunque reconoció que Halloween no forma parte de las tradiciones originarias del país, sostuvo que la celebración fue incorporándose como una oportunidad para compartir juegos, bailes y actividades comunitarias.
Una celebración de Halloween que convocó a distintos barrios
Durante la cobertura de Elonce, la presidenta de la comisión vecinal destacó que los primeros grupos de niños comenzaron a recorrer las calles alrededor de las 18, aunque esperaba que la convocatoria aumentara considerablemente con el transcurso de la tarde.
“Dentro de un ratito va a haber mucho más porque se empiezan a venir los chicos de barrio Consejo, Morro y Macarone. Se nos suman y terminamos siendo un montón, el doble de lo que estamos ahora”, explicó Haller mientras observaba la llegada de familias disfrazadas.
La dirigente vecinal señaló que los chicos se organizaron en pequeños grupos para recorrer las viviendas y participar del tradicional pedido de golosinas. En ese sentido, destacó especialmente la predisposición de los habitantes del barrio, quienes prepararon dulces y decoraciones para recibirlos.
“Son grupitos que se van formando y van pasando por todas las casas de los vecinos, que este año se han portado de diez. Los vecinos han comprado golosinas, todo para los chicos”, valoró.
La actividad reunió a niños de distintas edades y permitió que muchas familias compartieran el recorrido por las calles del barrio. Algunos pequeños llegaron acompañados por sus padres, mientras que otros participaron junto a tíos, primos y amigos.
Disfraces, esqueletos y golosinas en las casas de los vecinos
La celebración tuvo como uno de sus principales atractivos la decoración de las viviendas. En el sector donde se concentraron los participantes, las fachadas fueron ambientadas con esqueletos, globos negros y naranjas y otros elementos relacionados con Halloween.
Los disfraces también ocuparon un lugar central. Entre los asistentes aparecieron personajes de terror, máscaras, esqueletos, extraterrestres y superhéroes. Algunos niños eligieron caracterizaciones elaboradas, mientras que otros participaron con maquillaje o accesorios preparados por sus familiares.
Haller explicó que la propuesta no se limitó al recorrido para pedir golosinas, sino que también incluyó actividades recreativas destinadas a reunir a los chicos en un mismo espacio.
“Todos los años nos juntamos para hacer juegos, bailar, que reciban su golosina. Vienen disfrazados, desfilan. Dentro de un rato acá es todo risa”, expresó ante Elonce.
La presidenta vecinal remarcó que la intención fue ofrecer una actividad de entretenimiento para los niños y generar un espacio de encuentro entre las familias, aprovechando una celebración que cada año suma participantes.
Los niños fueron protagonistas de la jornada
Durante la recorrida de Elonce, numerosos chicos mostraron sus disfraces y contaron cómo estaban viviendo la celebración. Entre ellos estuvo Bianca, quien participó con una caracterización oscura, y Agustín, que llegó desde otro sector de Paraná acompañado por familiares.
El pequeño explicó que había asistido junto a su tía y sus primos, y manifestó su entusiasmo por formar parte de la actividad. “Sí, me encanta mucho”, respondió cuando le preguntaron si disfrutaba de la fiesta.
Otro de los participantes fue Genaro, quien lució una máscara de terror y aseguró que esperaba compartir la jornada con sus amigos. También estuvieron Benjamín, disfrazado de esqueleto, y otros niños que eligieron representar extraterrestres y personajes fantásticos.
Entre las participantes más pequeñas se destacó Alaya, de apenas dos años, quien llegó caracterizada y maquillada para la ocasión. Su presencia reflejó la participación de familias con niños de diferentes edades, una de las características de la convocatoria organizada en Villa Yatay.
También participaron Valentina, Tiago y Martina, junto con otros chicos que se acercaron a mostrar sus máscaras y disfraces ante las cámaras. Una de las niñas contó que su mamá había sido la encargada de pintarle el rostro para la celebración.
La recorrida dejó imágenes de grupos de amigos, familias y pequeños disfrazados que compartieron una tarde de juegos, golosinas y encuentros entre vecinos.
“Para nosotros es una noche de disfraces de terror”
La presidenta de la comisión vecinal también se refirió a la incorporación de Halloween a las actividades recreativas de los barrios paranaenses. Reconoció que se trata de una tradición extranjera, pero consideró que su celebración puede adaptarse a las costumbres locales mediante propuestas destinadas a los niños.
“La tradición no es nuestra, eso lo entendemos, pero todos los años nos juntamos. Está incorporada”, explicó Haller al describir cómo la actividad comenzó a formar parte de la agenda comunitaria.
La dirigente también reconoció que existen diferentes opiniones sobre esta festividad, especialmente entre quienes consideran que no pertenece a la cultura argentina. Sin embargo, señaló que en el barrio la propuesta se desarrolla con un sentido recreativo.
“Yo sé que hay gente a la que le molesta, pero no lo veo mal. Para nosotros es una noche de terror, una noche de disfraces de terror. Así lo tomamos”, sostuvo.
Desde esa perspectiva, la celebración permitió que niños de distintos barrios compartieran actividades y que las familias participaran de una iniciativa organizada por la propia comunidad.
Halloween también impulsó la venta de disfraces en Paraná
La celebración de Halloween no solamente se reflejó en las actividades barriales, sino también en el movimiento comercial registrado durante los días previos al 31 de octubre. Los negocios dedicados a la venta y alquiler de disfraces, cotillón y accesorios recibieron consultas de familias, adolescentes y adultos interesados en participar de fiestas temáticas.
En comercios especializados de Paraná, los alquileres de disfraces infantiles se ofrecieron entre 20.000 y 25.000 pesos, mientras que las opciones para adultos rondaron los 30.000 pesos. Algunas caracterizaciones más elaboradas alcanzaron valores cercanos a los 35.000 pesos, según los precios relevados durante los preparativos, publicó Uno.
Entre los personajes más solicitados aparecieron los tradicionales esqueletos, brujas, vampiros y fantasmas, junto con figuras popularizadas por películas y series, como Merlina y distintos personajes del cine de terror.
La coincidencia de Halloween con un sábado favoreció la organización de encuentros familiares, fiestas y propuestas recreativas. En ese contexto, la celebración encontró espacio tanto en comercios y establecimientos gastronómicos como en clubes, instituciones y barrios de la capital entrerriana.
Una tradición que crece en la Argentina
Halloween, también conocida como Noche de Brujas, tiene sus antecedentes en antiguas celebraciones celtas, especialmente Samhain, una festividad que marcaba el final de la cosecha y el comienzo del período más oscuro del año en regiones de las actuales Irlanda y Gran Bretaña.
Con el paso de los siglos, esas costumbres se relacionaron con la víspera del Día de Todos los Santos, conocida en inglés como All Hallows' Eve, expresión de la que deriva el nombre Halloween. Posteriormente, la celebración se extendió en Estados Unidos, donde adquirió buena parte de sus características actuales, como los disfraces, las calabazas decoradas y el pedido de golosinas.
En la Argentina, su popularidad aumentó durante los últimos años por la influencia del cine, las series, las redes sociales y las propuestas comerciales. Según datos atribuidos a la Cámara Argentina de la Industria del Juguete, las ventas en unidades de artículos relacionados con Halloween aumentaron un 30% durante 2026 respecto del año anterior.
En Paraná, esa expansión también se manifestó en iniciativas comunitarias como la desarrollada por la comisión vecinal Paisaje del Sudoeste y en barrio Tortuguitas donde los vecinos adaptaron la festividad a una propuesta de encuentro barrial.
La jornada dejó como protagonistas a los niños que recorrieron las viviendas disfrazados, a las familias que acompañaron la actividad y a los vecinos que colaboraron con golosinas y decoraciones. Halloween volvió a convertirse en una oportunidad para reunir a diferentes generaciones en torno a juegos y actividades compartidas, en una celebración que continúa ganando presencia en la ciudad.