Sociedad De Misiones a Buenos Aires

Final feliz: seis hermanitos cumplieron su deseo de seguir unidos y con nueva familia

 Tras más de dos años de espera y dos convocatorias nacionales, seis hermanos encontraron una familia que decidió abrirles las puertas de su hogar. El vínculo comenzó por videollamadas, se fortaleció en Misiones y culminó con una guarda con fines de adopción.

17 de Junio de 2026
Nuevo comienzo y familia para los hermanitos de Misiones

Seis hermanos misioneros que permanecían bajo resguardo institucional desde hacía más de dos años lograron cumplir su mayor anhelo: permanecer juntos. La semana pasada emprendieron viaje hacia Pilar, en la provincia de Buenos Aires, junto a Marcos y Stefi, la pareja que decidió convertirse en su familia tras conocer la convocatoria nacional impulsada por el Juzgado de Familia 3 de Misiones.

 

La historia tuvo un desenlace feliz después de más de nueve meses de trabajo y dos convocatorias públicas impulsadas por la jueza de Familia, Elizabeth Kiczka. Los niños, de entre dos y 13 años, aguardaban una familia dispuesta a recibirlos a todos, sin separarlos, condición que habían planteado desde el comienzo del proceso.

 

Marcos y Stefi no estaban inscriptos en ningún registro de adoptantes. Sin embargo, al conocer la situación de los seis hermanos decidieron contactarse con el juzgado y comenzar los trámites necesarios para postularse. Desde entonces, inició un proceso que terminó con una guarda con fines de adopción y el comienzo de una nueva etapa para todos.

Un proceso complejo y una decisión que marcó la diferencia

La búsqueda de una familia no resultó sencilla. Ninguno de los aspirantes inscriptos en los registros de adopción había manifestado interés en hacerse cargo de un grupo tan numeroso de hermanos. Por ese motivo, el juzgado recurrió a convocatorias públicas para ampliar las posibilidades.

 

El último llamado se realizó hace poco más de un mes y presentó una modalidad diferente: el juzgado difundió un número telefónico para que los interesados pudieran comunicarse directamente. La respuesta fue masiva. Un total de 270 personas se contactó para obtener información sobre el caso.

 

Entre todos los postulantes, la pareja bonaerense avanzó rápidamente con los requisitos exigidos y logró completar los trámites antes de iniciar el proceso de vinculación. Para la magistrada, hubo un momento clave que terminó de confirmar que eran los indicados.

 

“Trabajamos mucho en perfilar a los postulantes y esta pareja no sólo demostró gran interés, sino que además reunía las condiciones: son jóvenes, no tienen hijos y cuentan con los medios para hacer frente a los gastos que implica la adopción de seis hermanos”, explicó Kiczka.

El compromiso de mantener unida a la familia

La jueza también destacó que el lugar donde residía la pareja representaba un aspecto favorable para el desarrollo de los niños. “Viven en un lugar con una casa muy amplia, con espacios verdes y sectores de juegos, canchas donde los chicos van a poder practicar deportes”, enumeró.

 

La historia de los hermanos había comenzado a visibilizarse tras una intervención del Ministerio de Desarrollo Social. Como consecuencia de esa medida, los niños fueron separados de su familia biológica. Cinco de ellos fueron alojados en distintos hogares, mientras que el más pequeño, que apenas tenía algunos meses de vida, quedó bajo el cuidado de una familia de acogimiento.

 

La situación generó un profundo impacto en la hermana mayor. Según recordó Kiczka, durante uno de los primeros encuentros la adolescente expresó su dolor por la separación de los hermanos.

 

“En la primera entrevista que tengo con ellos, la hermana mayor me preguntó por qué le habíamos sacado al bebé de sus brazos y los separamos cuando ellos querían estar juntos. Yo le prometí esa vez que volverían a reunirse y empezamos las gestiones para que todos fueran a un mismo hogar”, recordó la jueza.

 

Posteriormente, los seis hermanos fueron trasladados al Hogar “Norberto Fernando Haase”, en la ciudad de Leandro N. Alem. Allí pudieron reencontrarse y comenzar una nueva etapa compartiendo nuevamente la vida cotidiana.

Un vínculo que nació a la distancia

Mientras avanzaba la búsqueda de una familia definitiva, el principal desafío consistía en encontrar personas dispuestas a respetar el deseo de los niños de permanecer unidos. La hermana mayor había sido clara: no quería volver a separarse de sus hermanos.

 

A mediados del año pasado se realizó una primera convocatoria pública, aunque no logró el resultado esperado. Tiempo después, Marcos y Stefi intentaron iniciar los trámites para participar desde Buenos Aires, pero dificultades administrativas demoraron el proceso y postergaron su sueño de formar una familia.

 

La segunda convocatoria resultó decisiva. Esta vez pudieron contactarse directamente con el juzgado, recibir asesoramiento y completar toda la documentación requerida en pocas semanas.

 

El vínculo comenzó a construirse mediante videollamadas. A pesar de la distancia, las conversaciones permitieron generar confianza y afecto entre los niños y la pareja. Con el paso del tiempo, la relación se fortaleció y dio lugar a encuentros presenciales.

 

Marcos y Stefi viajaron a Misiones y permanecieron varios días en el hogar junto a los chicos. Compartieron actividades, rutinas y momentos cotidianos que terminaron consolidando el vínculo afectivo.

 

Una despedida cargada de emoción

Cuando llegó el momento de la audiencia judicial, la relación ya había alcanzado una profundidad especial. Los niños habían incorporado a la pareja como parte de su vida y así lo manifestaban permanentemente.

 

“Cuando vinieron para la audiencia, ya los llamaban papá y mamá. A cada rato nos preguntaban 'cuándo nos vamos?', 'nos queremos ir', fue muy emotivo para todos en el Juzgado", recordó la magistrada.

 

Finalmente, la semana pasada los ocho emprendieron el viaje hacia Buenos Aires. Allí los esperaban nuevos abuelos, primos y una familia ampliada dispuesta a acompañarlos en esta nueva etapa.

 

La despedida en el juzgado estuvo marcada por la emoción y la esperanza. Funcionarios, profesionales y trabajadores que acompañaron el proceso durante más de dos años les dedicaron un mensaje especial. Sobre un cartel podía leerse una frase que resumía el camino recorrido y el futuro que comenzaba: “Una dulce despedida para un feliz comienzo”.

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