Una mujer de la localidad santafesina de Rufino y su hijo vivieron una verdadera pesadilla cuando un grupo de delincuentes simularon ser policías ejecutaron un falso operativo utilizando indumentaria policial. Lograron ingresar a la vivienda y la desvalijaron, a plena luz del día y con total impunidad.
El dramático episodio ocurrió en calle 1 de Mayo al 143. Cerca de las 7:30 de la mañana, la tranquilidad de la familia se derrumbó cuando desconocidos golpearon con firmeza a la puerta.
Del otro lado, los delincuentes aseguraban integrar un operativo oficial. Al ser atendidos por la dueña de casa, una mujer de 66 años, los impostores le nombraron con precisión a un familiar y le tiraron un dato intimidante: sabían que tenía un hermano preso por causas de drogas y la acusaban falsamente de trabajar con él. Bajo la amenaza directa de tirar la puerta abajo si no los dejaban pasar, lograron que la mujer les abra el acceso.
Las cámaras de seguridad de la zona registraron la llegada de los sujetos a bordo de un vehículo, el momento en el que descendieron y cómo uno de ellos se colocaba un chaleco táctico. De acuerdo con la denuncia posterior, los integrantes del grupo vestían prendas similares a las de la Policía de la Provincia de Buenos Aires.
Veinte minutos de terror y un botín millonario
Una vez adentro del domicilio -un grupo estimando entre seis y ocho hombres-, redujeron por completo a la familia. El hijo de la propietaria, de 26 años, se encontraba durmiendo y fue despertado abruptamente por los falsos efectivos.
Madre e hijo fueron confinados en el comedor de la vivienda mientras los delincuentes recorrían los distintos ambientes de manera sistemática durante aproximadamente 20 minutos, sin permitirles observar qué hacían.
El nivel de cinismo de la banda llegó al punto de que, antes de retirarse, uno de los falsos agentes simuló que iban a labrar un acta por un supuesto "resultado negativo", aunque finalmente desistieron y escaparon a toda velocidad.
Fue recién tras la huida de los malvivientes cuando las víctimas corroboraron el desastre: los impostores se habían llevado un impresionante botín compuesto por 4.000 dólares, 2.000.000 de pesos y valiosas joyas de oro.
El llamado de alerta al 101 ingresó cerca de las 9:10 solicitando la presencia de efectivos reales, quedando la actuación formalizada oficialmente bajo el IPP N.° 565/26.
La causa quedó en manos de la Policía de Investigaciones (PDI), con intervención de personal de Criminalística para el levantamiento de rastros y pericias sobre los registros fílmicos que ya son analizados para dar con esta peligrosa banda de falsos policías.