El Chaltén enfrenta un riesgo de inundación repentina asociado a la Laguna Torre y a la inestabilidad detectada en una ladera del cerro Solo. Los científicos aclaran que no existe certeza de que el fenómeno vaya a producirse, pero consideran que los indicios acumulados justifican reforzar el monitoreo y preparar a la población ante una eventual emergencia.
El mecanismo presenta similitudes físicas con el desastre ocurrido recientemente en Nepal, aunque los especialistas remarcan que no necesariamente tendría la misma magnitud. En ambos casos, el escenario comienza con el desprendimiento de una masa de roca o hielo sobre un lago de origen glaciar, capaz de generar una ola y provocar una descarga abrupta de agua, sedimentos y otros materiales.
En Santa Cruz, el punto bajo observación se encuentra a unos 10 kilómetros de El Chaltén. La ladera norte del cerro Solo muestra señales de inestabilidad desde hace años y un eventual colapso sobre la Laguna Torre podría superar o romper la morena natural que contiene el agua, liberándola hacia el valle del río Fitz Roy.
Este fenómeno es conocido como GLOF, sigla en inglés utilizada para las inundaciones producidas por el desborde repentino de lagos glaciares. A diferencia de una crecida que se desarrolla durante horas o días, estos eventos pueden avanzar rápidamente y arrastrar rocas, barro, troncos y grandes volúmenes de agua.
El agua podría llegar en menos de una hora
La investigadora Mariana Correas González, del IANIGLA-CONICET, explicó que el retroceso de los glaciares deja expuestas pendientes que antes encontraban sostén en el hielo. Al perder ese apoyo, las laderas pueden desestabilizarse y producir avalanchas de gran volumen, una posibilidad que se estudia particularmente en el cerro Solo.
Las mediciones recientes profundizaron la preocupación. Según información presentada ante el Concejo Deliberante, la grieta observada en la pendiente se desplazó durante el último año tanto como en los siete años anteriores en conjunto. Además, el derretimiento sostenido generó un segundo cuerpo de agua en la cuenca del glaciar Torre, por lo que el volumen disponible sería mayor al contemplado en simulaciones anteriores.
Los modelos existentes estiman que, si se produjera el desborde, el flujo podría recorrer el valle del río Fitz Roy y llegar a El Chaltén entre 45 minutos y una hora después del inicio del evento. Ese margen reducido obliga, según los especialistas, a disponer de sistemas capaces de detectar el desprendimiento prácticamente en tiempo real.
Además de viviendas y sectores turísticos, las proyecciones contemplan posibles daños sobre infraestructura esencial. Un aluvión podría afectar el puente de acceso a la localidad y sectores próximos al río donde se encuentran la planta de gas, la central eléctrica y el puesto sanitario, lo que podría dificultar la respuesta y dejar parcialmente aislado al pueblo.
Reclaman un plan de evacuación urgente
La preocupación no surgió a partir de la catástrofe en Nepal. Investigadores de distintas instituciones estudian desde hace años este tipo de procesos en los Andes patagónicos y documentaron antecedentes de inundaciones repentinas en la región, incluidos episodios históricos en los lagos Sucia y Piedras Blancas.
El control actual del cerro Solo depende principalmente de imágenes satelitales obtenidas cada tres o cuatro días. La geóloga Daniela Schmidt advirtió que ese sistema permite observar la evolución de la pendiente, pero presenta una limitación decisiva: un desprendimiento ocurrido entre dos registros podría ser detectado cuando el fenómeno ya hubiera comenzado.
Ante ese escenario, el Concejo Deliberante de El Chaltén reclamó un plan integral de evacuación y contingencia que coordine al municipio, la Provincia y Parques Nacionales. Además, se proyecta instalar sensores para medir movimientos de la ladera y cambios en el nivel del lago y del río, junto con cámaras, una estación meteorológica y un centro de monitoreo capaz de emitir alertas rápidamente.
Dentro del Parque Nacional Los Glaciares ya se modificaron sectores de la senda hacia Laguna Torre, se instaló cartelería con indicaciones de evacuación y se reubicó el Campamento D’Agostini. Para los especialistas, el desafío ahora es extender esa preparación a toda la localidad antes de la temporada de mayor afluencia turística: el riesgo es latente y, si el evento ocurriera, la diferencia entre una evacuación ordenada y una respuesta tardía podría depender de menos de una hora.