Policiales Crecen las ciberestafas en Argentina

Estafas digitales: cómo operan las bandas que usan inteligencia artificial para engañar

Las ciberestafas evolucionaron hacia esquemas cada vez más sofisticados que combinan inteligencia artificial, ingeniería social y campañas en redes sociales. Un especialista explicó cómo funcionan estas organizaciones y por qué cualquier usuario puede convertirse en víctima.

28 de Julio de 2026
Ciberestafas: cómo operan las organizaciones criminales. (Archivo).

REDACCIÓN ELONCE

Las ciberestafas dejaron de responder al perfil tradicional de víctimas y pasaron a convertirse en un fenómeno mucho más complejo, impulsado por organizaciones criminales altamente especializadas que utilizan inteligencia artificial, ingeniería social, publicidad digital y estructuras financieras para dificultar el rastreo del dinero.

 

Así lo explicó el consultor en ciberseguridad Alberto Pietrobon, quien advirtió que actualmente cualquier persona puede ser blanco de este tipo de delitos, independientemente de su edad o conocimientos tecnológicos.

 

El especialista sostuvo que el crecimiento de estas maniobras no se explica únicamente por los avances tecnológicos, sino por el grado de profesionalización alcanzado por quienes las ejecutan.

"Hoy el rango etario es muchísimo más amplio. Ya no cae solamente el jubilado o la persona con pocos conocimientos tecnológicos. También caen profesionales, porque detrás de todo esto hay organizaciones criminales", afirmó.

 

Estructuras organizadas detrás de cada fraude

 

Según Pietrobon, las estafas digitales dejaron de ser acciones improvisadas de delincuentes aislados y pasaron a ser operaciones organizadas con roles específicos. Cada integrante cumple una función determinada dentro del circuito del fraude.

Mientras algunos miembros financian campañas publicitarias para posicionar publicaciones falsas en redes sociales y buscadores, otros administran las cuentas bancarias o billeteras virtuales donde ingresan los fondos obtenidos mediante el engaño.

 

Un tercer grupo se ocupa de mover rápidamente ese dinero entre múltiples cuentas para dificultar el trabajo de los investigadores y completar el proceso de lavado. Esta organización también explica por qué muchas modalidades tradicionales perdieron efectividad y fueron reemplazadas por estrategias mucho más elaboradas.

 

Las campañas de prevención y la incorporación de herramientas de seguridad, como la verificación en dos pasos de WhatsApp, obligaron a los delincuentes a perfeccionar sus métodos.

 

Falsas noticias e inversiones millonarias

 

Entre las modalidades que más crecieron aparecen las falsas noticias que imitan el diseño de medios de comunicación reconocidos para promocionar supuestas plataformas de inversión o negocios financieros.

En estos casos, los ciberdelincuentes copian la estética de sitios periodísticos reales, modifican el contenido e incorporan imágenes de figuras públicas para otorgar credibilidad a la propuesta.

 

"Ahora aparecen maniobras que duplican notas reales, cambian el contexto y utilizan la imagen de una persona conocida para recomendar plataformas de inversión. La semana pasada investigamos un caso en el que un damnificado perdió más de setecientos millones de pesos", reveló Pietrobon a Infobae.

El consultor en ciberseguridad Alberto Pietrobon. (Infobae).

El especialista explicó que la diferencia respecto de años anteriores radica en que las organizaciones invierten importantes recursos para construir escenarios completamente verosímiles. Sitios web casi idénticos a los originales, perfiles falsos cuidadosamente elaborados, campañas pagas en redes sociales y herramientas de inteligencia artificial reducen al mínimo las señales que antes permitían detectar un engaño.

 

Las cuentas mulas y el recorrido del dinero

 

Una de las principales inquietudes de quienes sufren una estafa digital es la posibilidad de recuperar el dinero. Pietrobon indicó que las probabilidades dependen, en gran medida, de la rapidez con que la víctima realice la denuncia.

Según explicó, el dinero suele dejar un rastro durante las primeras horas posteriores al fraude. Ese recorrido puede reconstruirse antes de que los fondos sean redistribuidos o transformados en otros activos.

 

En ese proceso aparecen las denominadas "cuentas mulas", utilizadas para recibir inicialmente las transferencias y desviar la investigación.

"La cuenta mula recibe la primera transferencia después de la estafa para desviar cualquier investigación. No es la cuenta definitiva del delincuente. Las organizaciones más profesionalizadas las alquilan o pagan una comisión a personas que necesitan dinero rápidamente", detalló.

 

Para Pietrobon, esa primera cuenta representa muchas veces la mejor oportunidad para recuperar los fondos. "El dinero deja huellas, como casi todas las cosas digitales. Si la Justicia actúa rápido puede solicitar el congelamiento de esa primera cuenta. A eso lo llamamos trazabilidad. Cuando los fondos ya fueron transformados en criptomonedas, seguir su recorrido resulta mucho más complejo", explicó.

 

Asimismo, diferenció las operaciones realizadas mediante entidades bancarias de aquellas concretadas a través de billeteras virtuales. Señaló que los bancos cuentan con mayores controles regulatorios y mecanismos que, en algunos casos, permiten revertir operaciones fraudulentas o anular créditos obtenidos mediante vulneraciones de seguridad. En cambio, las billeteras digitales suelen presentar procesos de apertura más ágiles, lo que puede dificultar tanto la identificación de los responsables como la recuperación del dinero.

 

La inteligencia artificial amplía las posibilidades del engaño

 

El avance de la inteligencia artificial también modificó la forma en que se desarrollan las estafas digitales. Pietrobon explicó que ya no se limita a la creación de imágenes falsas o videos manipulados, sino que permite construir experiencias completas capaces de convencer incluso a usuarios experimentados.

 

"Muchas veces les hacen descargar una aplicación falsa que muestra inversiones o ganancias inexistentes. Incluso para personas con conocimientos tecnológicos importantes puede resultar creíble durante los primeros minutos", advirtió.

 

Sin embargo, remarcó que el elemento central continúa siendo la manipulación emocional. "Le dicen que no comparta la información con nadie porque se trata de una oportunidad privada para muy pocas personas. Muchas veces la vergüenza termina siendo más fuerte que el miedo a perder el dinero y la víctima sigue adelante aun cuando empieza a sospechar que algo no está bien", sostuvo.

 

Como ejemplo mencionó una investigación realizada en General Madariaga, donde una mujer creyó mantener durante semanas una relación sentimental con el actor Kevin Costner. La maniobra comenzó mediante una supuesta membresía VIP para comunicarse con el artista y continuó con conversaciones, credenciales digitales creadas con inteligencia artificial y promesas de un futuro encuentro.

La víctima llegó a transferir 3,6 millones de pesos e incluso evaluó vender su vivienda para mudarse cerca del supuesto actor en Santa Mónica, un caso que, según Pietrobon, demuestra el grado de sofisticación alcanzado por las denominadas estafas románticas.

 

Grooming: otra amenaza que crece con la tecnología

 

El especialista también alertó sobre el impacto de la inteligencia artificial en otros delitos digitales, particularmente aquellos que afectan a niñas, niños y adolescentes.

Explicó que el grooming consiste en el proceso mediante el cual un adulto simula ser un menor para generar un vínculo de confianza con la víctima, obtener imágenes íntimas, acceder a información personal o ejercer distintos tipos de extorsión. "Los delitos más frecuentes terminan siendo el robo de información y la extorsión. Muchas veces les piden determinadas acciones bajo la amenaza de difundir imágenes o datos personales", indicó a Infobae.

 

Finalmente, Pietrobon advirtió que la facilidad para crear perfiles falsos, modificar fotografías y simular identidades mediante inteligencia artificial dificulta cada vez más que los menores puedan reconocer quién se encuentra realmente detrás de una pantalla.

Por ese motivo, insistió en la importancia del acompañamiento familiar, la educación digital desde edades tempranas y la realización de denuncias inmediatas ante cualquier sospecha de suplantación de identidad o contenidos fraudulentos, para facilitar la intervención de las plataformas y de la Justicia.

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