La historia de Emily expone que 95 chicos esperan una familia en Entre Ríos, entre ellos niños mayores, adolescentes, grupos de hermanos y personas con discapacidad o situaciones complejas de salud. En el Día Nacional de la Adopción, Fernanda González y Gastón Sánchez compartieron cómo conocieron a su hija y transformaron sus vidas.
La pareja, de 45 y 47 años, reside en Concordia y trabaja en el área de Comedores Escolares de la provincia. Emily Valentina Jazmín está próxima a cumplir 13 años y tenía 6 cuando comenzó la vinculación con quienes hoy son sus padres.
La niña había ingresado a una residencia a los 3 años y permaneció allí durante otros tres, a la espera de una familia. La oportunidad apareció mediante una convocatoria pública nacional difundida a comienzos de 2020, publicó El Entre Ríos.
“Fue un regalo de Dios”
Fernanda y Gastón estaban inscriptos desde hacía varios años en el Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos de Entre Ríos (RUAER). Su disponibilidad adoptiva inicial comprendía a niños de entre 2 y 6 años.
Una conocida les envió el enlace de una convocatoria para adoptar a una niña con discapacidad y decidieron postularse. “Lo de Emily fue un regalo de Dios en plena pandemia”, expresó Gastón.
El contacto llegó meses después. “En noviembre de ese mismo año, en plena pandemia, le enviaron un correo a Gastón para saber si seguíamos interesados en ella”, recordó Fernanda.
Tras cinco entrevistas, la pareja viajó a Paraná el 16 de diciembre. Creían que solamente debían completar documentación, pero ese mismo día los profesionales les propusieron conocer a Emily. “Cuando la vimos, nos derritió el corazón”, resumieron sobre aquel primer encuentro.
De la residencia a su nuevo hogar
La etapa de vinculación se extendió durante 16 días. La niña comenzó a manifestar que no quería continuar en la residencia y la pareja planteó la posibilidad de llevarla a Concordia para celebrar el cumpleaños de Fernanda.
La respuesta del psicólogo sorprendió a los tres: podían viajar juntos y regresar únicamente cuando fueran convocados para completar los trámites de la guarda. “Nos pusimos a llorar y le decíamos a Emily: ‘Te vas a ir con mamá y papá’”, recordaron.
Cuando llegaron a su vivienda, amigos de la familia habían preparado carteles de bienvenida y comida para recibirlos. A partir de entonces, la convivencia se desarrolló de manera natural.
“Hasta el día de hoy, casi siete años después, es todo muy natural. La convivencia con sus abuelos, tíos y amistades es maravillosa, como si siempre hubiese estado acá. Dios lo hizo todo perfecto”, expresaron.
La vida cotidiana de Emily
Emily tiene síndrome de Treacher Collins, una condición genética que afecta el desarrollo de los huesos y tejidos del rostro. También presenta retraso madurativo y microcefalia.
Durante la mañana concurre a la Escuela de Educación Integral Nº 25 para Sordos e Hipoacúsicos “María Ana Mac Cotter de Madrazzo”. Por la tarde asiste a diferentes terapias de apoyo.
La adolescente expresa algunas palabras oralmente y también utiliza lengua de señas para comunicarse. En abril de 2025 atravesó una primera cirugía mandibular y tiene prevista una nueva intervención. Más adelante podrían realizarle operaciones de oído y paladar.
Sus padres destacaron los avances que consiguió desde que llegó a la familia. “No hay nada en lo que digamos ‘no se puede con Emily’. Se supera todo el tiempo y avanzó muchísimo en su autoestima. Es muy segura de sí misma. Nosotros le decimos: ‘Siempre con la cabeza en alto. Vos podés’”, manifestaron.
Fernanda reconoció que inicialmente tuvo dudas sobre su capacidad para acompañar las necesidades de la niña. “Me preguntaba: ‘¿Será que podré ser mamá de Emily?’. Vino a casa con 6 años y usaba pañales, y en un año dejó todo. Fue tan sencillo porque era para nosotros”, afirmó.
Un sueño antes de conocerla
La historia familiar estuvo atravesada previamente por una pérdida. Hace 12 años, Fernanda y Gastón tuvieron a Felipe, un bebé prematuro con mielomeningocele que murió a los seis días de nacer.
Tiempo después, Gastón tuvo un sueño que recuperó cuando avanzaban las entrevistas por la adopción. “Mucho antes de anotarnos en el registro, soñé que Dios me hablaba y me decía que íbamos a tener una nena que se llamaría Emily”, relató.
Durante la última entrevista individual, preguntó si podían revelarle al menos la inicial del nombre de la niña. Le respondieron que comenzaba con la letra E.
“Tiré un par de nombres hasta que me acordé del sueño y les dije: ‘No me digan que se llama Emily’. Se miraron entre ellos y me respondieron que sí. Me quebré, les conté el sueño y ellos también lloraron”, recordó.
La pareja consideró que la llegada de su hija les permitió reconstruir su proyecto familiar. Actualmente, además, atraviesan el proceso de adopción de otra niña de 2 años y 7 meses, que se encuentra en instancia de guarda.
“Después del fallecimiento de nuestro hijo, nuestra casa era gris. Ahora convivimos con dos niñas hermosas y sabemos que tenemos que levantarnos por ellas. En nuestra casa hay flores y juguetes tirados”, expresaron.
“Que se animen a anotarse”
Fernanda y Gastón alentaron a otras personas interesadas en adoptar a iniciar el procedimiento y participar de las instancias propuestas por los profesionales. “Que se animen a anotarse y que vayan a todas las reuniones a las que los citen”, recomendó Gastón.
Y Fernanda agregó: “Si tienen amor, están salvando una vida. Los animamos a que sigan el proceso, cada paso que les indiquen los profesionales, sin ser impacientes. Mientras tanto, que vayan proyectando y soñando”.
La pareja remarcó que Emily llegó con una historia previa compleja, pero encontró una red afectiva dispuesta a acompañarla. “Es hermosa y muy compañera. Gracias a Dios que nos eligió para ser sus papás. Tenemos mucho amor para dar”, señalaron.
Cuántos chicos esperan ser adoptados
Las estadísticas del RUAER indicaron que 95 niños y adolescentes esperan una familia en Entre Ríos. Del total, 61 tienen entre 0 y 12 años y otros 34, entre 13 y 17.
La mayoría supera los 8 años. Además, 33 de ellos -cerca del 35%- poseen Certificado Único de Discapacidad y otros presentan diferentes situaciones de salud.
La secretaria del RUAER, María Silvana Spais, explicó que el principal inconveniente no era la cantidad de postulantes, sino la distancia entre la disponibilidad adoptiva de los adultos y las características de quienes esperaban una familia.
“Hay más postulantes que niños, pero sucede que no coinciden los perfiles. Existe una gran distancia entre el deseo con que se inscriben los adultos y la realidad de los chicos que están esperando”, señaló.
Más del 90% de las personas con un legajo en trámite busca adoptar niños de hasta 3 años. La disponibilidad disminuye cuando se trata de chicos mayores, grupos de hermanos, personas con discapacidad o con problemas complejos de salud.
Mitos y prejuicios sobre la adopción
Spais explicó que la adopción todavía se encontraba atravesada por diferentes concepciones sociales y prejuicios. “Apostamos a que no es el derecho de los adultos a tener un hijo, sino que, a través del deseo de ellos, podamos garantizar el derecho de los niños y adolescentes a tener una familia”, sostuvo.
Respecto de la discapacidad, señaló que el organismo trabajaba con los postulantes para explicar que muchas situaciones podían mejorar con los apoyos adecuados. “En un ámbito familiar y con una mirada singular, pueden acceder a otras oportunidades que tal vez no tendrían en una institución”, indicó.
El RUAER organizó talleres específicos para acompañar a los potenciales adoptantes. Para ello, firmó un convenio con el equipo de extensión de la Facultad de Trabajo Social especializado en discapacidad y salud mental.
Convocatorias públicas e inscripción
El Registro incorporó hace algunos años las convocatorias públicas. Esta herramienta se utiliza como última instancia cuando no se encuentra una familia adecuada dentro del sistema provincial ni en los registros de otras jurisdicciones.
“Estas convocatorias son complejas porque se juega cuánto se dice del niño para preservar su intimidad y su derecho a la identidad, y cómo las personas que puedan identificarse con el caso pueden inscribirse”, explicó Spais.
La funcionaria destacó que algunas búsquedas de familias para niños con discapacidad pudieron resolverse mediante ese procedimiento.
La última instancia de inscripción del año se abrirá en noviembre. Las consultas pueden realizarse de lunes a viernes, de 7 a 13, a los teléfonos (0343) 4209575 y 4209576, o por WhatsApp al 549 343 5329475.
También se encuentra disponible el correo ruaer@jusentrerios.gov.ar y las cuentas @ruaer_mpd en Instagram y Registro de Adoptantes de Entre Ríos–RUAER en Facebook.