REDACCIÓN ELONCE
Las elecciones 2027 y listas colectoras, volvieron al centro del debate político luego de que el Gobierno nacional analizara cambios en las reglas electorales con vistas a los próximos comicios presidenciales.
La propuesta, impulsada desde la Casa Rosada como parte de una eventual reforma política, apuntó a suspender o derogar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) y, en paralelo, recuperar un mecanismo similar al de las listas colectoras, adaptado al sistema de Boleta Única de Papel (BUP).
La iniciativa formó parte de las conversaciones que el oficialismo mantuvo con distintos sectores políticos para avanzar en una modificación del sistema electoral. El objetivo fue ofrecer una alternativa que facilitara acuerdos con partidos aliados y gobernadores, sin exigir una integración plena dentro de una misma estructura partidaria.
Aunque todavía no existió un proyecto de ley formal ni un modelo definitivo sobre cómo funcionaría el esquema con la Boleta Única de Papel, la posibilidad reabrió una discusión que generó reparos tanto en dirigentes opositores como en especialistas en materia electoral, quienes advirtieron sobre los desafíos técnicos y las consecuencias políticas que podría traer su implementación.
Qué son las listas colectoras y cómo funcionan
Las listas colectoras constituyen un mecanismo mediante el cual diferentes partidos políticos presentan listas propias para cargos legislativos o locales, pero adhieren a una misma candidatura ejecutiva, ya sea para presidente o gobernador. De ese modo, un candidato al Poder Ejecutivo puede recibir el respaldo de distintas fuerzas sin que estas deban compartir una única lista de legisladores.
En la práctica, esto implica que un mismo postulante presidencial puede aparecer acompañado por diferentes listas de diputados o senadores pertenecientes a espacios políticos distintos. Cada una conserva su identidad partidaria, aunque todas respaldan a un mismo candidato para el cargo ejecutivo.
El sistema persiguió históricamente dos objetivos políticos. Por un lado, generar el denominado efecto arrastre, permitiendo que un candidato con mayor nivel de conocimiento impulse el desempeño electoral de listas legislativas más pequeñas. Por otro, cumplir una función coordinadora, al facilitar acuerdos entre distintos sectores políticos sin necesidad de conformar alianzas electorales formales.
Un mecanismo utilizado por distintos partidos
Las listas colectoras no fueron patrimonio exclusivo de una fuerza política. A lo largo de los últimos años fueron utilizadas por el peronismo, la Unión Cívica Radical, el Partido Socialista, la Coalición Cívica y también por diversos partidos provinciales o espacios minoritarios que buscaban fortalecer sus posibilidades electorales.
Uno de los antecedentes más recordados ocurrió durante las elecciones presidenciales de 2011. En aquella oportunidad, Cristina Fernández de Kirchner obtuvo la reelección presidencial mientras que, en la provincia de Buenos Aires, dos candidatos a gobernador adhirieron a su candidatura mediante sellos partidarios diferentes: Daniel Scioli, por el Frente para la Victoria, y Martín Sabbatella, por Nuevo Encuentro. Finalmente, Scioli resultó electo gobernador.
Durante muchos años, la utilización de este sistema se apoyó en un vacío legal dentro del Código Electoral Nacional, ya que las colectoras no estaban expresamente autorizadas ni prohibidas por la legislación vigente.
Los cambios introducidos con las PASO
La situación comenzó a modificarse en 2011, cuando la reforma política que estableció las PASO incorporó un decreto reglamentario durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Esa normativa oficializó la posibilidad de celebrar acuerdos de adhesión entre agrupaciones políticas que no integraban una misma alianza electoral.
Sin embargo, la consolidación del sistema de primarias redujo considerablemente el uso de las colectoras, ya que las PASO pasaron a ser el principal mecanismo para resolver las candidaturas dentro de cada espacio político.
Posteriormente, en 2019, la administración de Mauricio Macri prohibió las listas colectoras mediante un decreto. Desde entonces, cualquier intento de restablecerlas requiere un nuevo marco normativo, especialmente después de que Argentina adoptara en 2025 el sistema de Boleta Única de Papel para las elecciones nacionales.
El desafío de adaptarlas a la Boleta Única de Papel
Uno de los principales cuestionamientos técnicos radica en que las listas colectoras fueron concebidas para funcionar con el antiguo sistema de boletas partidarias, conocido popularmente como "boleta sábana". Ese formato permitía adherir diferentes listas bajo una misma candidatura ejecutiva porque cada partido imprimía su propia boleta completa.
La implementación de la Boleta Única de Papel modificó sustancialmente esa lógica. Al concentrar todas las opciones electorales en una sola papeleta, surgieron interrogantes acerca de cómo podrían convivir distintas listas legislativas asociadas a un mismo candidato presidencial sin afectar la claridad del diseño ni generar confusión entre los votantes.
Especialistas en materia electoral sostuvieron que la adaptación no resulta sencilla y advirtieron que el nuevo esquema podría complicar la comprensión del sistema por parte del electorado, además de plantear dificultades operativas para el diseño de la boleta.
Las críticas y la propuesta que analiza el oficialismo
Las listas colectoras suelen recibir críticas por considerar que afectan la transparencia y la equidad electoral. Sus detractores sostienen que generan confusión al momento de votar y favorecen a los aparatos partidarios con mayor capacidad de negociación política y control de la oferta electoral.
Pese a esos cuestionamientos, el oficialismo analiza una variante adaptada al nuevo sistema. Según trascendió, el esquema permitiría que Javier Milei encabezara la Boleta Única acompañado por la lista oficial de La Libertad Avanza y hasta dos listas adicionales de adhesión, integradas por partidos aliados, como podrían ser sectores del PRO, la UCR u otras fuerzas que decidieran respaldar su candidatura. El límite de adhesiones respondería a restricciones de espacio dentro del formato de la Boleta Única.
De acuerdo con fuentes oficiales, este mecanismo ofrecería mayor flexibilidad para alcanzar acuerdos con gobernadores y dirigentes provinciales, quienes podrían apoyar una eventual suspensión de las PASO y, al mismo tiempo, conservar listas propias en sus distritos sin integrarse completamente al oficialismo nacional. Como contraprestación, la Casa Rosada podría abstenerse de competir por las gobernaciones en aquellos territorios donde existieran acuerdos políticos.
No obstante, hasta el momento no existe un proyecto legislativo presentado ni un diseño definitivo sobre cómo se aplicarían estas adhesiones dentro de la Boleta Única de Papel. Incluso, referentes parlamentarios que mantienen diálogo con el Gobierno aseguraron no haber recibido una propuesta concreta, publicó Infobae.
Mientras tanto, desde La Libertad Avanza procuran despegarse del concepto histórico de las colectoras. En el oficialismo prefieren hablar de "adhesiones" antes que de "listas colectoras", en un intento por diferenciar la iniciativa de un mecanismo que durante años acumuló fuertes cuestionamientos dentro del sistema político argentino.