La mujer de 62 años que tuvo a su primer hijo en San Nicolás contó cómo tomó la decisión de iniciar un tratamiento de fertilización asistida y reveló las reacciones que encontró entre sus allegados. “Me pasó que amigos y familia no me creyeran. Pensaban que estaba delirando o que me habían estafado”, afirmó Mabel Frías.
Mabel explicó a Clarín que el deseo de ser madre permaneció presente durante gran parte de su vida. Aunque viajó, escribió y desarrolló otros proyectos, sentía que todavía tenía un objetivo personal pendiente.
“Vivía con la saliva amarga porque nada me llenaba. Así viajes, escribas un libro, plantes un árbol, te enamores y tengas el hombre más bello. Nada me llenaba si no era madre”, expresó durante la entrevista.
La decisión de iniciar el tratamiento
La mujer de 62 años comenzó a buscar información durante 2025 y llegó al consultorio del especialista en medicina reproductiva Matías Colabianchi. Allí le informaron que tenía el útero sano y que podía iniciar una fertilización in vitro mediante óvulos donados.
“Me planteé: ‘¿Por qué no? ¿Quién dice que hay una edad?’. Nunca busqué la aprobación de nadie para nada en mi vida”, sostuvo. Según recordó, comenzó el procedimiento convencida de que podría cumplir su objetivo.
Mabel señaló que el equipo médico no puso obstáculos relacionados con su edad. “Me trataron como a una mujer de 35 años. Mi útero estaba sano y salió todo perfecto”, explicó a Clarín.
El embarazo transcurrió sin complicaciones relevantes y David nació por cesárea en el Hospital San Felipe de San Nicolás. Pesó 2,750 kilogramos y permaneció temporalmente en Neonatología antes de reunirse con su madre.
Las críticas que recibió en su entorno
La protagonista contó que varias personas le recomendaron abandonar la idea o considerar una adopción. También aseguró que algunos familiares pensaban que el tratamiento no era real, por lo que decidió continuar el proceso con absoluta reserva.
“Hice todo calladita. La única que sabía era mi hermana, pero no lo tomó en serio, como que estaba en mi mente. Tampoco me creía”, relató.
Frente a quienes consideraban que había pasado su oportunidad para ser madre, respondió: “¿Quién dijo que el tren pasa una vez? Pasa todo el tiempo”. Para Mabel, el temor puede impedir que muchas personas intenten concretar proyectos importantes.
El mensaje de Mabel después del nacimiento
La mujer de 62 años también recordó que durante el embarazo soñó que conversaba con su hijo y lo llamaba David. Al despertarse, anotó ese nombre y decidió elegirlo para el bebé.
“Siempre supe que iba a ser varón. Lo sentía. Es un duraznito, un bebé soñado. Tiene rulitos”, contó desde el hospital. También prefirió mantener en reserva algunos detalles del tratamiento para proteger su intimidad.
Al reflexionar sobre su experiencia, Mabel destacó la importancia de su estado de vida, los avances científicos y el acceso a información. “Si tenés salud podés lograr cualquier cosa, no hay que tener miedo”, manifestó.
“Sí, tengo 62 años, soy jubilada y fui mamá. Tengo mucha personalidad. Por eso logré tener un hijo”, concluyó a Clarín mientras sostenía a David en brazos.