Sociedad Cambio climático

El Niño cambió su comportamiento: es un 36,5% más intenso que en la era preindustrial

Un estudio publicado en Science reconstruyó mil años de variabilidad climática mediante corales de Galápagos. Los resultados muestran que la oscilación entre las fases cálidas y frías es un 36,5% más intensa que durante la era preindustrial.

29 de Agosto de 2026
Fenómeno El Niño.

El comportamiento de El Niño registró desde 1990 una intensificación sin precedentes dentro de los últimos mil años, según una investigación publicada en la revista científica Science. El hallazgo plantea nuevos interrogantes sobre la capacidad de los modelos climáticos para anticipar su evolución.

 

El estudio determinó que la amplitud media entre las fases cálidas y frías del sistema climático conocido como ENSO fue un 36,5% mayor entre 1990 y 2010 que durante el período anterior a 1850. También resultó un 16% superior a la registrada entre 1851 y 1982.

 

 

El resultado no significa necesariamente que El Niño ocurra con mayor frecuencia, sino que las diferencias de temperatura entre sus distintas fases se volvieron más pronunciadas. De acuerdo con los investigadores, este cambio responde principalmente a episodios cálidos más intensos.

 

Qué revelaron los corales de Galápagos

 

Para reconstruir el comportamiento del fenómeno, el equipo encabezado por la paleoclimatóloga Julia Cole, de la Universidad de Michigan, estudió 13 corales modernos y fósiles extraídos en las inmediaciones de las islas Galápagos.

 

Las capas de carbonato cálcico de los corales conservan señales químicas vinculadas con la temperatura del agua. Esos registros permitieron reconstruir variaciones mensuales del océano y detectar episodios extremos ocurridos mucho antes de que existieran mediciones instrumentales.

 

 

La ubicación de Galápagos fue determinante porque se encuentra en una región del Pacífico oriental donde El Niño manifiesta con especial fuerza sus anomalías térmicas. Esa zona había tenido una representación limitada en investigaciones anteriores debido a la escasez de corales y a las dificultades para realizar trabajos de campo.

 

Por qué desafía a los modelos climáticos

 

Los científicos compararon la información obtenida con simulaciones preindustriales de 12 modelos climáticos. Según el trabajo, la variabilidad natural asociada con erupciones volcánicas, cambios solares y otros procesos no alcanza para explicar por sí sola la intensificación observada en las últimas décadas.

 

 

El ENSO surge de una compleja interacción entre la temperatura superficial del mar, los vientos y la circulación atmosférica. Esa combinación, sumada a la falta de registros confiables anteriores al siglo XX, dificulta que los modelos reproduzcan completamente su comportamiento.

 

La reconstrucción indica que el aumento reciente fue más rápido y pronunciado de lo esperado. El estudio no sostiene que El Niño haya dejado de ser un fenómeno natural, pero aporta evidencias de que el calentamiento provocado por la actividad humana estaría potenciando su intensidad.

 

Qué puede cambiar en sus impactos

 

Un episodio más fuerte puede aumentar la probabilidad de alteraciones en las lluvias, las sequías y las temperaturas de diferentes regiones. Sin embargo, los especialistas aclaran que una mayor intensidad no garantiza automáticamente consecuencias más graves en cada evento particular.

 

 

En Argentina, la influencia suele observarse con mayor claridad en el Litoral y el noreste, donde puede favorecer temporadas más lluviosas y una mayor cantidad de tormentas fuertes. Sus efectos también pueden alcanzar a la agricultura, los cursos de agua, la infraestructura y los ecosistemas.

 

Los investigadores consideran que este registro de mil años permitirá ajustar las simulaciones y mejorar las evaluaciones regionales. El desafío será incorporar el nuevo comportamiento de El Niño a modelos capaces de estimar con mayor precisión sus posibles efectos durante las próximas décadas.

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