Una historia atravesada por la preocupación, la urgencia médica y la solidaridad tuvo este lunes un giro positivo. Un joven de 24 años oriundo de Las Masitas, departamento Diamante, que necesitaba viajar a Santa Fe para someterse a estudios cardíacos determinantes, finalmente logró contar con un traslado oficial que le permitirá cumplir con el turno sin depender de colectas ni aportes particulares.
Se trata de Julio Iván Galarraga, quien debe presentarse en el Sanatorio MIT para realizarse evaluaciones que definirán si es compatible para ingresar a la lista de espera de un trasplante de corazón. La familia había pedido ayuda pública durante el fin de semana debido a que el vehículo con el que pensaban trasladarse se rompió a último momento.
La situación generó preocupación, ya que perder ese turno implicaba demorar un proceso médico considerado clave.
El pedido y la respuesta solidaria
El padre del paciente, Javier Galarraga, había explicado que los gastos y los viajes frecuentes se volvieron difíciles de afrontar. “Tengo un autito, pero justo se me rompió. Quedamos sin movilidad y por eso pedimos ayuda”, relató.
Tras difundirse la historia, apareció rápidamente la colaboración de un vecino de Paraná. Walter Folleto se ofreció a llevarlos sin dudarlo. “Vi la publicación y le dije que se quedara tranquilo, que yo lo llevaba. Me imaginé la desesperación de los padres”, contó.
El encuentro estaba previsto en el Hospital de la Baxada Teresa Ratto, desde donde pensaban iniciar el viaje hacia la capital santafesina.
Intervención del Estado y traslado garantizado
Sin embargo, mientras se organizaba esa ayuda particular, se activaron los mecanismos del sistema público de salud. Finalmente, el traslado quedó cubierto de manera oficial, lo que garantizó la logística necesaria para llegar al centro médico.
Folleto valoró la resolución institucional y señaló que la prioridad es la recuperación del chico. “Lo mío era un granito de arena, pero lo importante es que ahora tiene una solución más segura y organizada. Ojalá pueda cambiar su vida”, expresó.
Por su parte, el padre confirmó que el turno ya está programado y que esperan los resultados con expectativa. “Tenemos que llevarlo para ver si es compatible. Eso nos da una esperanza”, dijo.
Una nueva etapa con expectativa
La familia viene atravesando meses complejos. Los viajes constantes, los controles médicos y la imposibilidad de trabajar con normalidad generaron un fuerte impacto económico. Javier explicó que debió reducir su actividad laboral para acompañar el tratamiento.
Aun así, destacó el acompañamiento recibido. “Gracias a Dios y a la gente que nos ayudó pudimos salir adelante. Ahora esperamos que todo salga bien”, manifestó.
Con el traslado asegurado y los estudios en marcha, el joven iniciará una instancia decisiva en su camino hacia el trasplante, mientras su entorno mantiene la esperanza de que pronto pueda mejorar su calidad de vida.