El Corso de Gualeguay volvió a desplegar todo su brillo en la localidad, consolidándose como uno de los principales atractivos culturales y turísticos de la provincia durante los meses de enero y febrero. Cada noche, el corsódromo es escenario de música, color y ritmo tropical, con la participación de cientos de integrantes de comparsas y un público que acompañó de manera masiva.
Durante la jornada de este sábado, el gobernador Rogelio Frigerio agradeció a Elonce por la difusión del evento y expresó su satisfacción por volver a disfrutar de la fiesta. “Es muy fácil contar las cosas lindas de Gualeguay. El corso está creciendo y debemos seguir haciéndolo conocer para que se aprovechen también otros atractivos, como el río. Todo el que viene a Gualeguay, siempre vuelve”, afirmó.
El mandatario provincial remarcó la importancia del turismo de eventos como motor económico. Señaló que este tipo de propuestas permiten recibir visitantes durante todo el año y no solo en temporada alta. “No son solo los corsos de enero y febrero, sino también las fiestas populares en cada municipio de la provincia, que generan ingresos y mejoran la economía local. Por eso mi presencia en los eventos, para promoverlos y lograr que cada vez venga más gente a visitarlos”, sostuvo.
Por su parte, la intendenta Dora Bogdan agradeció la visita del gobernador y destacó el valor del trabajo colectivo. “Es una satisfacción que esté en nuestra ciudad para que vea el producto que ofrecemos y, sobre todo, el esfuerzo de toda una comunidad”, señaló. Asimismo, expresó su reconocimiento a los empleados municipales por el compromiso sostenido y manifestó su orgullo por poder mostrar la calidad de los corsos, que “se supera año tras año”.
Actualmente, el Corso de Gualeguay cuenta con tres comparsas principales —Si-Sí, K'Rumbay y Samba Verá—, a las que se suma una participación activa del público, considerada por los organizadores como una “cuarta comparsa”. La tradicional fiesta de la espuma, trajes deslumbrantes, carruajes y coreografías aportaron un sello distintivo que identifica al corso gualeyo.
Con una marcada presencia de vecinos y turistas, las noches cálidas del verano volvieron a iluminar la ciudad, reafirmando al Corso como una celebración popular que combina identidad, cultura y desarrollo turístico.