REDACCIÓN ELONCE
El Ballet Emoveré en el Festival de Jineteada y Folclore de Diamante fue uno de los momentos destacados de la jornada, con una presentación que combinó identidad local, emoción y una fuerte impronta grupal. El conjunto, perteneciente al Taller Municipal de Folclore, subió nuevamente al escenario mayor ante un público que acompañó con atención y aplausos cada cuadro coreográfico.
Tras la actuación, Emanuel Urriste, director del ballet, expresó su satisfacción por la participación. “Muy contento de estar acá participando nuevamente. Siempre es un orgullo estar en este escenario como diamantino porque la verdad que es algo que valoramos un montón, que esperamos todo el año”, relató en diálogo con Elonce, al tiempo que remarcó el significado especial que tiene el festival para quienes integran el grupo.
Urriste subrayó que la convocatoria al festival representa también un reconocimiento al trabajo sostenido. “Nos encanta poder estar acá y que confíen en nosotros nuevamente para brindar lo que nos gusta hacer”, añadió, al referirse a la responsabilidad de representar a la danza local en uno de los eventos más importantes del calendario cultural.
Apuesta por la identidad litoral
En cuanto al repertorio elegido, el director explicó que la propuesta estuvo centrada en los ritmos del litoral. “La danza es tan particular y tan nuestra. Nos gusta mucho apostar por lo nuestro”, señaló. Durante la presentación, el ballet interpretó una chamarrita, danza que Urriste definió como profundamente identitaria: “Es algo que como diamantino nos identifica un montón”.
Además, el espectáculo incluyó chamamé, un ritmo que, según indicó, siempre logra una conexión especial con el público. “El chamamé nunca falla, a la gente le encanta y a los bailarines les encanta bailar también”, explicó, dando cuenta del clima que se vivió en el escenario.
Trabajo colectivo y espíritu de grupo
Sobre la conformación del ballet, Urriste precisó que en esta oportunidad participaron 21 bailarines. “Éramos 21 personas, ocho parejas. Siempre son más mujeres que varones, pero vamos tratando de rotar un poquito para que nadie se quede sin bailar”, explicó, destacando la importancia de la inclusión y la participación equitativa dentro del grupo.
Finalmente, el director hizo hincapié en el aspecto humano que sostiene al ballet. “Antes que todo, siempre es un grupo de amigos que disfrutamos un montón lo que hacemos. Llegamos acá con la mejor energía, tratando de brindarlo mejor y disfrutarlo”, concluyó, anticipando que luego de la presentación continuarían viviendo el festival como público, celebrando una fiesta que sienten propia.