REDACCIÓN ELONCE
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dio a conocer este jueves el índice correspondiente a la inflación de abril, que se ubicó en 2,6% y marcó una desaceleración de 0,8 puntos porcentuales respecto de marzo. De esta manera, el acumulado interanual alcanzó el 32,4%, en un contexto donde el Gobierno nacional busca consolidar una tendencia descendente de los precios tras varios meses de tensión inflacionaria.
El dato estuvo en línea con las proyecciones que manejaban las consultoras privadas y fue analizado por el economista Alfredo Calabrese, quien sostuvo en Elonce que el indicador podría reflejar “un proceso de cambio de tendencia” luego de la suba registrada el mes anterior.
“Ayer se conoció el índice, como estaba previsto, del mes de abril, que también está medianamente en línea con lo que planteaban las consultoras. Se estaba hablando entre un 2,4 y un 2,6. Salió en un 2,6, lo cual marca, en principio, un proceso tal vez de cambio de tendencia porque veníamos con una tendencia ascendente que picó el mes anterior en 3,4”, explicó.
Educación, transporte y tarifas, entre los rubros que más subieron
Calabrese indicó que parte de la desaceleración responde a que algunos factores que habían presionado con fuerza sobre los precios en marzo comenzaron a moderarse. Sin embargo, aclaró que todavía existen rubros sensibles que continúan por encima del promedio general.
“En marzo había impactado mucho el tema de educación, con un 12%, y también el aumento de los combustibles. Eso después repercutió en abril sobre transporte, que fue uno de los conceptos que más ajustó, arriba de la media, con un 4,4%”, detalló.
El economista también señaló que los llamados “precios regulados” continúan influyendo de manera significativa en la evolución inflacionaria. “Eso tiene que ver con decisiones políticas de ajustar tarifas, energía y servicios que venían atrasados y que el Gobierno está actualizando”, sostuvo.
A pesar de ello, remarcó que los alimentos y bebidas —uno de los componentes centrales de la canasta básica— aumentaron por debajo del promedio general. “Lo que impacta en la canasta básica incrementó cerca del 1,5%, por debajo de la media”, indicó.
El desafío del Gobierno: bajar la inflación sin frenar la economía
Durante el análisis, Calabrese vinculó la desaceleración inflacionaria con distintos factores macroeconómicos impulsados por el Gobierno nacional, entre ellos el superávit fiscal, el control de la emisión monetaria y la estabilidad cambiaria.
“Con superávit fiscal, expansión monetaria controlada, un tipo de cambio relativamente quieto y un nivel de actividad que no se dinamiza, teóricamente la inflación debería desacelerarse”, explicó.
Sin embargo, advirtió que la caída del consumo y la falta de crecimiento económico comienzan a generar preocupación sobre la sostenibilidad social del actual modelo económico. “El consumo no sube, la inversión no sube y eso también impacta”, afirmó.
En ese sentido, el economista consideró que el Gobierno deberá empezar a poner el foco no solo en la inflación, sino también en otros indicadores sensibles.
“Creo que una de las cuestiones a las que este gobierno apostó fundamentalmente es a la desaceleración inflacionaria. Lo logró bastante bien el año pasado.
Ahora me da la impresión de que también tienen que poner un poquito el foco en el nivel de actividad, el empleo y la sostenibilidad social del modelo”, concluyó.