Sociedad Astronomía

Dos argentinos fueron parte del hallazgo del planeta más joven conocido por la ciencia

Elías 2-24 b tiene menos de un millón de años, una masa similar a la de Júpiter y se encuentra a unos 450 años luz de la Tierra. El descubrimiento contó con participación científica argentina y permitirá estudiar una etapa casi desconocida de la formación de mundos gigantes.

21 de Septiembre de 2026
Nuevo planeta.

Un planeta con menos de un millón de años fue identificado como el más joven detectado hasta ahora y el hallazgo contó con participación de científicos argentinos. Se trata de Elías 2-24 b, un mundo con una masa similar a la de Júpiter que todavía permanece rodeado por el gas y el polvo del ambiente en el que se formó.

 

El objeto se encuentra a unos 450 años luz de la Tierra y ofrece una oportunidad excepcional para estudiar las primeras etapas de formación de los sistemas planetarios. Hasta ahora, los planetas jóvenes observados directamente tenían edades superiores a los cinco millones de años, por lo que este descubrimiento permite retroceder considerablemente en esa escala temporal.

 

 

El trabajo fue publicado en The Astrophysical Journal Letters y difundido por la NASA. Entre los investigadores involucrados se encuentra el astrofísico argentino Lucas Cieza, quien trabaja en Chile y codirige desde hace más de una década el proyecto que dio origen a la investigación, mientras que Santiago Orcajo, graduado de la Universidad Nacional de La Plata y becario del Conicet, participó en etapas anteriores.

 

Un planeta que todavía atraviesa su formación

 

Elías 2-24 b se encuentra dentro del disco de gas y polvo que rodea a su joven estrella, precisamente el material a partir del cual se originan los planetas. Esa característica permite observar un proceso que normalmente permanece oculto durante millones de años por la enorme cantidad de material existente alrededor de las estrellas recién nacidas.

 

 

Detectar directamente un planeta en esa etapa resulta especialmente complejo porque el polvo bloquea buena parte de la luz y dificulta distinguir objetos mucho más débiles que la estrella central. Para conseguirlo, el equipo analizó observaciones realizadas con un coronógrafo del Observatorio W. M. Keck, ubicado en Hawái.

 

Ese instrumento permite bloquear gran parte del intenso brillo de una estrella y observar con mayor precisión lo que ocurre a su alrededor. A partir de esas imágenes, los investigadores pudieron identificar señales compatibles con la existencia de Elías 2-24 b y estudiar algunas de sus principales características.

 

El aporte de científicos argentinos

 

El descubrimiento forma parte de Odisea, un proyecto dedicado a investigar los discos de gas y polvo que rodean estrellas jóvenes en la nube molecular de Ofiuco. Esa región es considerada especialmente valiosa para la astronomía porque allí se encuentran en proceso de nacimiento distintos sistemas planetarios.

 

Entre los argentinos vinculados con estas investigaciones aparece Lucas Cieza, quien lleva años trabajando sobre la evolución de esos discos y es uno de los responsables del proyecto. Tras conocerse el descubrimiento, señaló que Elías 2-24 b muestra que incluso los mejores modelos actuales todavía no consiguen explicar por completo algunos procesos de formación planetaria.

 

 

Santiago Orcajo también tuvo participación en los trabajos previos que permitieron avanzar sobre esta línea de estudio. Ambos científicos habían publicado en 2021 una investigación destinada a reconstruir la evolución de las estructuras de gas y polvo alrededor de estrellas jóvenes, cuyos resultados sirvieron como antecedente para posteriores observaciones.

 

Por qué el hallazgo genera nuevos interrogantes

 

La edad del planeta representa uno de los aspectos centrales del descubrimiento porque desafía los tiempos que manejan algunos de los modelos utilizados para explicar cómo nacen mundos gigantes. Encontrar un objeto semejante a Júpiter en una etapa tan temprana obliga a revisar qué tan rápido pueden acumular masa estos cuerpos.

 

 

Los científicos podrán analizar ahora cómo Elías 2-24 b incorpora material de su entorno y de qué manera evoluciona mientras continúa inmerso en el disco que rodea a su estrella. Esa información podría ayudar a establecer con mayor precisión cuánto demora la formación de un planeta gigante y qué condiciones necesita para desarrollarse.

 

El aporte de los investigadores argentinos también permite conectar este hallazgo con estudios anteriores sobre el nacimiento de sistemas planetarios. Observar a Elías 2-24 b prácticamente desde sus primeras etapas ofrece, además, una referencia para comprender cómo pudo haber sido el Sistema Solar hace miles de millones de años, cuando la Tierra y los demás planetas comenzaron a formarse dentro de un disco similar.

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