Sociedad Amenazaba con divulgar imágenes privadas

Condenaron a una masajista que extorsionaba a hombres con fotos íntimas

La mujer recibió una pena de cinco años y seis meses de prisión por extorsionar a dos hombres en Bahía Blanca. Los amenazaba con divulgar imágenes privadas si no le transferían dinero. Cumplirá la condena bajo arresto domiciliario.

22 de Septiembre de 2026
Condenaron a masajista que extorsionaba a hombres Infobae

Una masajista que extorsionaba a hombres con fotos íntimas fue condenada a cinco años y seis meses de prisión luego de que la Justicia comprobara dos hechos ocurridos en Bahía Blanca. La mujer contactaba a las víctimas por redes sociales, obtenía imágenes privadas y posteriormente les exigía dinero para no publicarlas.

 

La condenada fue identificada como Carina Pilar Gottau, de 50 años, conocida como “La Pili”. El fallo fue dictado el 14 de septiembre por el juez Eugenio Casas, integrante del Tribunal en lo Criminal Nº 2, en el marco de un juicio abreviado.

 

La pena será cumplida bajo la modalidad de arresto domiciliario, debido a que la mujer se encuentra a cargo de un hijo con discapacidad. La medida se mantendrá mientras continúen las circunstancias que justificaron ese beneficio.

 

 

Amenazas y reiterados pedidos de dinero

El primero de los casos comenzó el 22 de diciembre de 2025, cuando Gottau contactó a un hombre mediante Facebook y luego continuó las conversaciones por WhatsApp. Después de recibir imágenes íntimas, comenzó a exigirle dinero bajo la amenaza de difundirlas junto con sus datos personales.

 

Durante tres días, la víctima realizó 10 transferencias por un total de $255.500 a una cuenta de Mercado Pago que pertenecía a la acusada. Sin embargo, los pedidos continuaron pese a los pagos efectuados.

 

“Yo le transfería y ella me volvía a pedir plata de nuevo”, relató el hombre durante la investigación. Además, explicó que realizó la denuncia porque temía que la mujer publicara el material y afectara su vida personal.

 

La modalidad se repitió con otra víctima

El segundo hecho comenzó el 2 de mayo de 2026 y presentó características similares. La mujer se comunicó con otro hombre por Facebook y trasladó posteriormente la conversación a WhatsApp, indica Infobae.

 

Días más tarde, empezó a exigirle dinero y le advirtió que divulgaría las imágenes y conversaciones privadas si no cumplía con sus reclamos. También amenazó con exponerlo ante sus familiares, en su vivienda y en su lugar de trabajo.

 

La víctima efectuó cuatro transferencias por un total de $59.000 en pocos minutos. Pese a ello, recibió nuevas exigencias, 16 llamadas por WhatsApp y otras dos comunicaciones telefónicas. Ante el hostigamiento, solicitó medidas de protección y anunció que cambiaría su número.

 

La explicación de la acusada

Al declarar ante el fiscal Rodolfo de Lucía, Gottau reconoció los contactos con los denunciantes y la recepción del dinero, aunque negó haber tenido intención de extorsionarlos. Afirmó que algunas transferencias correspondían a préstamos o a servicios de masajes que finalmente no se concretaron.

 

“No lo tomé como una extorsión”, sostuvo la acusada. También admitió haber utilizado la amenaza de exponer públicamente a una de las víctimas, pero aseguró que no lo había hecho con intención delictiva.

 

El juez rechazó esa explicación al considerar que los mensajes, los horarios de las comunicaciones y los movimientos de dinero demostraron que las transferencias fueron consecuencia directa de las amenazas.

 

 

Las pruebas y una posible tercera víctima

En la resolución, el magistrado remarcó que la mujer podía desconocer el significado jurídico de la palabra extorsión, pero no podía ignorar que estaba exigiendo dinero a cambio de no publicar contenido privado.

 

Durante la revisión del teléfono de Gottau, los investigadores también encontraron capturas de conversaciones e imágenes pertenecientes a otro hombre, acompañadas por un mensaje intimidatorio. El fallo indicó que el hallazgo podría estar relacionado con una tercera víctima, aunque la condena comprendió únicamente los dos casos comprobados.

 

Como parte de la sentencia, la Justicia ordenó el decomiso del teléfono celular utilizado para cometer las extorsiones. Al determinar la pena, el juez tuvo en cuenta como atenuante que la acusada no registraba antecedentes penales.

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