Cómo afectará el conflicto de Medio Oriente a la economía argentina es una de las principales incógnitas tras la escalada de tensiones en la región y el riesgo de cierre del estrecho de Ormuz, un corredor estratégico por donde circula cerca del 20% del suministro mundial de petróleo y gas.
La suba del precio internacional del crudo, que se acercó a los 80 dólares por barril, podría representar un “doble beneficio” para el país en términos de mayores exportaciones energéticas y generación de divisas. Sin embargo, ese mismo movimiento anticipa un impacto en los combustibles y presiones adicionales sobre la inflación.
El estrecho de Ormuz concentra una parte significativa del comercio energético global, por lo que cualquier interrupción genera una prima de riesgo que se traslada a los precios internacionales.
Más exportaciones y divisas
Desde el Ministerio de Economía, Luis Caputo sostuvo que “el mejor escudo contra un shock externo es tener la casa en orden” y remarcó que el crecimiento de la producción en Vaca Muerta posiciona a la Argentina en una situación distinta frente a crisis anteriores.
“Es un shock externo fuerte y es difícil saber cuánto puede durar. Va a tener sus consecuencias. La parte buena es que está afectando a una de las industrias que más estamos desarrollando como país. Hoy Vaca Muerta está explotando”, sostuvo Caputo en una entrevista reciente, subrayando la importancia de que el país afronte este contexto con cuentas ordenadas y resaltando el alineamiento geopolítico adoptado por el gobierno.
Un informe de Criteria destacó que “desde el punto de vista macroeconómico, el efecto relevante para Argentina se observa en los términos de intercambio. El país enfrenta este shock de precios con una elasticidad de oferta significativamente mayor que en episodios anteriores, como el experimentado en la previa de la invasión rusa a Ucrania en 2022. El crecimiento sostenido de la producción no convencional en Vaca Muerta implica que el impacto no se limita a una mejora de precios, sino que se potencia por mayores volúmenes exportables”.
A la vez, el reporte ponderó que un incremento permanente de la cotización del crudo “tiene efectos directos sobre el saldo comercial energético argentino, la recaudación asociada a derechos de exportación y la generación de divisas”. A nivel microeconómico, explica el análisis, compañías como Vista Energy, YPF y Pampa Energía capturan el efecto vía mayores ingresos por ventas externas, expansión de márgenes operativos y fortalecimiento de su capacidad de inversión.
“Si el nuevo nivel de precios se mantiene, el efecto es doble: mejora el saldo comercial energético y aumenta la generación de divisas. La clave está en la persistencia del shock. Si es transitorio, el impacto será coyuntural; si se consolida, puede transformarse en una mejora estructural del frente externo”, acotó Gustavo Araujo, Head of Research de Criteria.
En tal sentido, el analista de la consultora Next Barrel, Matías Togni, advirtió que hay en juego casi 20 millones de barriles diarios entre petróleo y refinado, principalmente hacia Asia, ya que China e India son los principales compradores y pueden verse perjudicados por el conflicto bélico.
Togni coincidió con el “doble beneficio” para la industria petrolera argentina. Hasta hace pocas semanas, la sobreoferta internacional obligaba a que el crudo argentino, al igual que otros de la región, se comercializara en el exterior con un descuento del 3% al 4% respecto al Brent.
“Además de aumentar el precio del Brent por la tensión bélica, el conflicto también levantará parte o la totalidad de ese descuento que aplicaba el país para vender su petróleo en el extranjero”, explicó el especialista. Así, Argentina se beneficiaría tanto por el incremento del precio de referencia como por la mejora en la valoración de su petróleo ante un escenario internacional de oferta en riesgo.
Desde Aurum Valores alertaron que el cierre del estrecho de Ormuz genera “una prima de transporte, riesgos y seguros que se reflejan en el precio de la materia prima y, por consiguiente, en el resto de la línea de producción”.
El enfrentamiento ocurre mientras Argentina logró en enero un récord en la producción de petróleo, con 882.200 barriles diarios, cifra que supera en 16,5% a la registrada en igual mes de 2023. El crecimiento estuvo impulsado principalmente por Vaca Muerta, donde la extracción aumentó 35,5% interanual.
Presión sobre combustibles e inflación
No obstante, el aumento de ingresos por exportaciones también repercute en el ámbito local. En un contexto de inflación elevada como el de Argentina, cualquier suba en el precio del petróleo incide sobre los costos en toda la economía.
Expertos en la materia calculan que el valor del crudo representa aproximadamente el 40% del precio final de los combustibles, por lo que no todo el incremento se traslada al consumidor. De esta manera, un aumento de 10 dólares del Brent se traduciría en un alza de 4% en los surtidores locales.
Por este motivo, el efecto resulta inevitable: un barril más costoso eleva los gastos en transporte de cargas y pasajeros, lo que termina impactando en los precios de los bienes de consumo, ya que Argentina se plegó al mercado y los precios internacionales del petróleo con la llegada del gobierno de Javier Milei.
Daniel Montamat, ex secretario de Energía, remarcó a Infobae que la exportación de gas natural licuado desde Qatar hacia China depende fuertemente del canal que conecta los golfos de Pérsico y de Omán, por donde circula el 83% de la producción de la zona.
En tal sentido, el economista expresó que “si el conflicto no escala o se soluciona con un cambio de régimen relativamente rápido, así como subió va a bajar por los fundamentales que entran a regir de nuevo cuando pierde preminencia lo político: hay un mercado con sobreoferta de 2/3 millones de barriles diarios”.
Por su parte, la especialista en comercio internacional, Yanina Lojo, graficó que Europa, tras reducir su dependencia del gas ruso, depende cada vez más del gas natural licuado de Catar y consignó que un eventual cierre de suministro catarí elevaría los costos energéticos y podría desacelerar la economía europea, con impacto global en el comercio.
“Para países como Argentina, esto tiene un efecto con dos caras opuestas. Por un lado, a mayores precios internacionales energéticos puede, como exporta energía, implicar un mayor ingreso de dólares. Pero, por otro lado, la presión inflacionaria internacional y la volatilidad de los mercados juegan en contra de países emergentes el nuestro ya que implica condiciones financieras más duras”, graficó Lojo.