REDACCIÓN ELONCE
La familia de Stefanía Sosa se constituyó como querellante en la investigación por el choque fatal ocurrido el sábado 1º de agosto en avenida Circunvalación de Paraná, donde la mujer de 35 años murió luego de que la Renault Express en la que viajaba junto a sus padres fuera impactada desde atrás por una Toyota SW4.
El abogado Iván Vernengo confirmó a Elonce que la Justicia ya otorgó participación formal a la querella y explicó que comenzaron a analizar el voluminoso legajo de la causa.
El letrado indicó que la presentación se realizó en representación de Gustavo Sosa, padre de Stefanía y conductor de la Renault Express, quien además pudo actuar en nombre de su esposa, Carolina Gavilán, debido al delicado estado de salud en el que permanecía internada. “Pudimos constituirnos como querellantes particulares del estudio junto con el doctor Damián Petenatti. Efectivamente, ya el juez de Garantías nos otorgó la participación como querellantes particulares en representación del señor Sosa”, explicó.
Vernengo señaló que Gustavo Sosa también asumió esa representación por su esposa debido a que la mujer no se encontraba en condiciones de expresar su consentimiento. “Él lo hace también en representación de su esposa, quien se encuentra internada, tengo entendido que en coma inducido. El Código Procesal nos habilita a que, ante personas que no pueden manifestar su consentimiento, parientes cercanos puedan iniciar esta representación y, una vez que se restablezca, que Dios quiera así sea, lo podrá hacer la misma señora”, detalló.
Un extenso legajo y las primeras pruebas
El abogado aclaró que la querella recién comenzaba a acceder a la totalidad de las actuaciones y, por ese motivo, evitó adelantar conclusiones definitivas sobre la mecánica del hecho. Según indicó, pese al poco tiempo transcurrido desde el choque, el expediente ya reunía una importante cantidad de documentación.
“Hay un extenso legajo, pese a los pocos días de ocurrido el hecho, de más de 90 y pico de fojas. Lo estamos viendo recién”, explicó Vernengo. Según reconstruyó a partir de las primeras actuaciones, la intervención policial se habría iniciado luego de un llamado al 911 efectuado desde las inmediaciones del lugar.
El fatal siniestro ocurrió durante la mañana del sábado 1º de agosto, mientras se registraban intensas precipitaciones en Paraná. Gustavo Sosa, de 61 años, conducía una Renault Express acompañado por su esposa, Carolina Gavilán, de 52 años, y la hija de ambos, Stefanía María Fernanda Sosa, de 35.
El utilitario se encontraba detenido ante el semáforo de avenida Circunvalación y Churruarín cuando fue violentamente alcanzado desde atrás por una Toyota SW4 conducida por Miguel Aníbal Núñez, de 44 años. Como consecuencia del impacto, Stefanía murió y sus padres resultaron heridos.
La velocidad y alcoholemia
Entre los elementos que ya constaban en el legajo, Vernengo destacó un informe preliminar elaborado por personal especializado de la Policía, que comenzó a establecer la mecánica del choque. El abogado fue especialmente prudente al remarcar que todavía se trataba de conclusiones iniciales y que la investigación continuaba.
“De lo que hemos podido ver en el legajo penal, se hicieron todas las actuaciones correspondientes por parte de la fuerza policial. Hay un informe preliminar de Accidentología Vial de la Policía donde establece, de cierta forma, la mecánica”, indicó.
Sobre ese punto, agregó: “Aparentemente, la familia Sosa estaba en su vehículo esperando la señal verde del semáforo y es impactada desde atrás por el otro vehículo. Y, por lo que dice el informe, que es preliminar, lo reitero, la velocidad a la que vendría ese vehículo resultaría ser excesiva, bastante más alta que la legalmente permitida en esa zona”.
Vernengo precisó uno de los datos que surgían de ese estudio inicial: “Creo que el informe habla de entre 80 y 140 kilómetros por hora en que vendría el vehículo, la Toyota”. La amplitud de ese rango correspondía al carácter preliminar del análisis, por lo que las determinaciones periciales posteriores serán centrales para precisar la velocidad y demás circunstancias del impacto.
Otro de los aspectos centrales de la causa es determinar con precisión si el conductor de la Toyota había consumido alcohol y, en ese caso, cuál era la concentración al momento del choque.
Vernengo explicó que existían elementos incorporados al expediente, aunque todavía aguardaban un estudio para completar esa cuestión.
“Hay también informes que aparentemente estarían confirmando —falta un examen de sangre que se tiene que hacer en estos días— sobre el conductor de la Toyota, que indicarían al menos la presencia alta, un valor alto de alcohol en sangre”, sostuvo el abogado.
Testigos y cámaras, bajo análisis
La querella también buscará determinar si existen registros audiovisuales del momento del impacto. Vernengo contó que mantuvo contacto con integrantes del equipo del fiscal Laureano Dato, a cargo de la investigación penal preparatoria, y que se analizaba material de cámaras ubicadas en la zona.
“Estuve conversando con la secretaria del doctor Laureano Dato, que es quien lleva adelante la investigación preparatoria. Me adelantó que había filmaciones que tenían que revisar de algunos domos cercanos. No sé si efectivamente en el lugar del hecho se pudo filmar el momento exacto en que ocurrió el accidente”, manifestó.
El llamado que dio aviso a la Policía también podría convertirse en otro elemento relevante. Sin embargo, el representante de la familia aclaró que todavía desconocían si quien se comunicó con el 911 había observado directamente el choque o llegó inmediatamente después.
“Ignoro si esta persona que llamó al 911 lo presenció o se encontró ya con el accidente ocurrido. Esa información, al menos por el momento, no la tenemos porque recién estamos teniendo acceso al legajo fiscal”, señaló Vernengo.
Qué podría ocurrir con un supuesto antecedente
Durante la entrevista también fue consultado acerca de versiones que vinculaban al conductor investigado con otro siniestro vial ocurrido años atrás. Frente a esa consulta, el abogado evitó validar información que no estaba respaldada por elementos incorporados a la causa.
“Yo no podría confirmar que esto efectivamente haya ocurrido. Sí hay comentarios de que habría protagonizado algún otro accidente, pero hace más o menos 20 años, por los comentarios que tenemos. No podría confirmar eso”, enfatizó.
Vernengo insistió en que no correspondía analizar qué incidencia podría tener un eventual episodio anterior hasta confirmar primero su existencia y determinar si derivó en alguna condena.
“Está el Registro Nacional de Reincidencia, entonces se registran todas las condenas que tienen los ciudadanos. Pero, repito, primero no sabemos si este hecho fue así, ocurrió, y segundo, si a raíz de este hecho hubo algún tipo de condena”, aclaró.
En cuanto a la calificación penal investigada actualmente por el choque del 1º de agosto, señaló que existen distintas figuras y agravantes posibles, pero remarcó que la causa todavía transitaba una etapa inicial. “En este caso particular, al menos hasta el momento, por el tipo penal que se le endilga, la pena máxima sería de seis años, teniendo en consideración que hay un fallecido, hay dos personas lesionadas y una, lamentablemente, está bastante grave”, sostuvo.
El delicado estado de la mamá de Stefanía
Mientras la investigación judicial avanzaba, la familia atravesaba otra situación crítica: la evolución de Carolina Gavilán, madre de Stefanía, quien sufrió graves lesiones producto del impacto y continuaba internada en terapia intensiva al momento de la entrevista.
Vernengo contó que había hablado con integrantes de la familia y recibido información sobre el último parte médico. “La mamá de Stefanía estaba en un estado bastante delicado, estaba en terapia intensiva. Tenía entendido que estaba con un coma inducido, que intentaron desconectarle algunos soportes, el respirador, pero no respondió como se esperaba, así que tuvieron que volver a conectarla”, relató.
Además, indicó que se habían presentado complicaciones respiratorias. “Surgieron algunas complicaciones con el tema pulmonar, creo que es una neumonía, así que es bastante delicado por el momento el estado de salud”, señaló. Sobre Gustavo Sosa, agregó que también sufrió lesiones de consideración, aunque se encontraba fuera de peligro.
Una coincidencia que atravesó a las familias
La causa también reveló una circunstancia particular: Stefanía y su madre trabajaban cerca del comercio vinculado al conductor de la Toyota. Durante la entrevista, Vernengo explicó qué conocimiento existía entre ambas partes antes del fatal episodio.
“Por lo que me han manifestado algunos familiares, no tenían relación las familias con este señor, pero sí eran conocidos, algunos eran clientes de la ferretería”, explicó.
El abogado precisó que el comercio se encontraba prácticamente frente al lugar donde trabajaban Stefanía y Carolina, en inmediaciones del hogar San Vicente de Paul. Para Vernengo, esa circunstancia no modificaba el trabajo judicial que comenzaba a desarrollar la querella. “Eso no impide nada, se trabaja igual. Simplemente es una coincidencia lamentable, otra más de este lamentable suceso”, concluyó.
El análisis definitivo de las pericias accidentológicas, los estudios sobre alcohol en sangre, las posibles imágenes de cámaras y los testimonios serán algunos de los elementos que permitirán reconstruir con mayor precisión qué ocurrió aquella mañana y determinar las responsabilidades penales.