El lecho marino argentino se convirtió en un "sumidero irreversible" de residuos, según concluyó una investigación internacional que analizó la basura acumulada en aguas profundas del Atlántico Sur. El trabajo, realizado por 26 científicos de Argentina, Uruguay y Estados Unidos, detectó 29 tipos de desechos distribuidos a lo largo de 55,6 kilómetros de cañones submarinos, entre los 1.000 y los 4.000 metros de profundidad.
El estudio fue publicado en la revista científica Frontiers in Marine Science bajo el título Acumulación de residuos antropogénicos en aguas profundas de la Argentina: la evidencia de un sumidero irreversible. La investigación utilizó el buque Falkor (too) y el vehículo submarino operado a distancia ROV SuBastian, los mismos que protagonizaron la expedición Talud Continental IV, seguida durante semanas por miles de personas a través de las transmisiones del Conicet.
Las imágenes de alta definición permitieron documentar no solo la biodiversidad del mar profundo, sino también la presencia masiva de residuos de origen humano.
Predominaron los plásticos y las artes de pesca
Según explicó la investigadora Melisa Fernández Severini, integrante del Instituto Argentino de Oceanografía (Iado-Conicet) y directora del Grupo de Investigación en Química de Ambientes de Transición de Bahía Blanca, la mayor concentración de residuos se encontró en los cañones submarinos de Colorado-Rawson.
"Los elementos predominantes fueron plásticos representados por bolsas, envoltorios y recipientes, seguidos por artes de pesca como líneas, sogas y redes. También se observaron prendas de vestir de tela y goma, y una cinta VHS", detalló.
La especialista indicó que la composición de la basura coincide con los registros obtenidos en otros ecosistemas marinos profundos del mundo, donde el plástico constituye el contaminante más persistente y extendido.
El problema se enmarca en un escenario global. De acuerdo con datos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, actualmente existen entre 75 y 199 millones de toneladas de plástico en los océanos, cifra que podría triplicarse hacia 2040 si no se adoptan medidas para reducir la contaminación.
Por qué hablan de un "sumidero irreversible"
Los investigadores calificaron la situación como "irreversible" debido a tres factores principales: la enorme profundidad donde se acumulan los residuos, su permanencia durante décadas o siglos y el impacto que generan sobre la biodiversidad marina.
Fernández Severini explicó que las corrientes submarinas favorecen la acumulación de sedimentos y basura en los cañones oceánicos. Además, la ausencia de luz y oxígeno hace que materiales como los plásticos y las redes de pesca permanezcan prácticamente intactos durante largos períodos.
"Los plásticos pueden ser ingeridos de manera involuntaria por los organismos y las artes de pesca provocan destrucción de hábitats y daños físicos prolongados", señaló.
La científica remarcó además que no existen tecnologías viables ni escalables que permitan retirar residuos a profundidades de entre 1.000 y 4.000 metros, por lo que la remoción resulta prácticamente imposible.
La contaminación llega desde múltiples lugares
El estudio también concluyó que la basura no proviene de una única fuente ni necesariamente tiene origen local.
Los cañones submarinos funcionan como verdaderos canales naturales que transportan sedimentos y residuos desde la plataforma continental hacia las grandes profundidades. Por ello, los desechos pueden proceder tanto de actividades desarrolladas en Argentina como de otros sectores del Atlántico Sur, incluyendo la navegación y la pesca en aguas internacionales.
Frente a este escenario, los especialistas plantearon la necesidad de combinar políticas nacionales de gestión de residuos y regulación pesquera con acuerdos internacionales que reduzcan la contaminación marina.
La prevención, la única solución posible
Los autores del trabajo señalaron que el objetivo principal de la investigación fue establecer una línea de base sobre el estado ambiental del mar profundo argentino para orientar futuras políticas de conservación.
Aunque reconocieron que eliminar completamente los plásticos del océano es un objetivo lejano, sostuvieron que sí es posible reducir significativamente el ingreso de nuevos residuos mediante acciones preventivas.
En ese sentido, Fernández Severini destacó la importancia del futuro Tratado Global de Plásticos, actualmente en discusión a nivel internacional. Consideró que, si logra establecer compromisos vinculantes para disminuir la producción de plásticos de un solo uso, mejorar la gestión de residuos y regular los materiales utilizados en la pesca y la navegación, tendrá un impacto directo sobre la cantidad de basura que alcanza el fondo marino.
La investigadora concluyó que existe un amplio consenso científico respecto de que la prevención es la estrategia más efectiva, ya que, una vez que los residuos llegan al lecho marino, su recuperación deja de ser una alternativa viable.