La presunta desaparición de una boa de más de tres metros generó preocupación durante el fin de semana en el barrio porteño de Colegiales. La búsqueda se difundió mediante carteles colocados en distintos puntos de la zona y mensajes compartidos a través de grupos de WhatsApp y redes sociales.
Según indicaba el anuncio, el reptil se llamaba “Piti” y había escapado el jueves desde la terraza de una vivienda. La advertencia fue tomada como verdadera por numerosos vecinos, quienes comenzaron a circular la información ante el posible riesgo que representaba la presencia del animal.
La historia tomó mayor dimensión cuando apareció un segundo volante relacionado con el caso. “¿No querés salir porque hay una boa suelta? No te preocupes. Yo te paseo a tus perritos con mucho amor, paciencia y responsabilidad, mientras vos te quedás tranquilo/a en casa”, expresaba el mensaje.
La búsqueda llegó hasta la Justicia
La repercusión de los avisos motivó la presentación de tres denuncias por la supuesta desaparición del reptil. Frente a esta situación, la Fiscalía Especializada en Medio Ambiente y Maltrato Animal inició una investigación para determinar si efectivamente había una serpiente suelta.
La Comisaría Vecinal 13C y la división Delitos Ambientales de la Policía de la Ciudad recibieron la orden de verificar lo ocurrido. Además, una agencia de noticias se comunicó con el número telefónico publicado en los carteles para conocer mayores detalles sobre el animal.
En ese primer contacto, el joven que respondió mantuvo la versión difundida y sostuvo que la boa convivía con la familia desde hacía varios años. También aseguró que respondía a su nombre y que había desaparecido días antes, lo que reforzó inicialmente la preocupación en Colegiales.
Una estrategia publicitaria que se salió de control
Cuando las autoridades lograron comunicarse nuevamente con el responsable, el joven reconoció que el reptil nunca había existido. Los dos avisos formaban parte de una misma estrategia destinada a promocionar su servicio como paseador de perros.
“Fue una publicidad que se salió de control; se lo estoy comunicando a los vecinos para que se queden tranquilos”, explicó tras admitir el verdadero origen de la historia. La aclaración llegó después de que el caso movilizara a organismos judiciales y fuerzas de seguridad.
Mientras se desconocía que se trataba de una campaña, varios residentes habían modificado sus recorridos habituales para evitar un posible encuentro con el animal. También prestaron mayor atención a jardines, terrenos baldíos, obras en construcción y garajes abiertos, especialmente por el temor a que sus mascotas quedaran expuestas.