Policiales Conmoción por el caso de la joven de 16 años

Golpe en la puerta y pedido desesperado: el relato de los vecinos que ayudaron a la joven secuestrada en Paraná

Luis Eduardo Chinícola y su esposa Antonia fueron quienes asistieron a la adolescente de 16 años que apareció desorientada tras denunciar que había sido secuestrada. "Lo primero que me dijo fue que la ayudara", recordaron en diálogo con Elonce.

30 de Julio de 2026
Joven secuestrada en Paraná: el dramático relato de los vecinos. (Elonce).

REDACCIÓN ELONCE

El desesperado pedido de auxilio de una adolescente de 16 años interrumpió la tranquilidad de una vivienda de la zona de Virrey Vértiz y Luis Vernet durante la noche del miércoles.

Minutos antes, la joven había despertado desorientada en un descampado, luego de denunciar que dos hombres la habían obligado a subir a un automóvil cuando caminaba por avenida Almafuerte y Caputo y que, desde ese momento, perdió el conocimiento.

 

La adolescente logró caminar varios metros hasta encontrar una casa con luces encendidas. Del otro lado de la puerta estaban Luis Eduardo Chinícola y su esposa Antonia, quienes no dudaron en abrirle, contenerla y dar aviso inmediato a la Policía. El matrimonio reconstruyó ante Elonce aquellos minutos marcados por el miedo, la incertidumbre y la necesidad de proteger a una chica que apenas podía hablar.

 

Entre el lugar donde la joven afirmó haber sido interceptada y el descampado donde recuperó el conocimiento hay varios kilómetros de distancia. Según su testimonio, había regresado desde Colonia Avellaneda, descendió del colectivo en la zona de Almafuerte y Caputo y comenzó a caminar hacia Hernandarias. Cerca de dos horas más tarde apareció en un sector completamente distinto de la ciudad, sin saber dónde estaba.

Luis Eduardo Chinícola

 

Un golpe en la puerta y un pedido desesperado

 

Luis Eduardo Chinícola recordó con precisión el momento en que comenzó todo. Mientras esperaba noticias de familiares que viajaban desde Buenos Aires, escuchó que alguien golpeaba el portón de su vivienda.

"Ella habrá golpeado la puerta a eso de las 22:30. Incluso, mi señora me dice: 'No abras, si son estos locos que andan vendiendo cosas'. Yo le digo: 'No, yo voy a mirar'. Abrí la cortina y vi una nenita, que me hacía así con la manito, como rogándome que por favor le abra. Le abrí y la hice pasar", dijo.

 

El vecino contó que apenas cruzó la puerta, la adolescente expresó una sola necesidad. "Lo primero que me dijo fue que por favor la ayude", relató Luis a Elonce. Mientras Luis intentaba tranquilizarla, Antonia comenzó a asistirla dentro de la vivienda.

La joven presentaba signos evidentes del difícil momento que acababa de atravesar. "Mi señora le prendió la estufa, le dio mate caliente; le faltaba una zapatilla y le faltaba un chaleco", dijo.

 

 

Luis Eduardo Chinícola.

El relato que estremeció a la familia

 

Con el correr de los minutos y todavía en estado de shock, la adolescente comenzó a contar lo que, según denunció, le había ocurrido.

Luis relató que la joven les explicó que había descendido del colectivo cuando un vehículo gris se acercó. "Ella venía de la casa del novio a tomar el colectivo para ir a su casa. Cuando se bajó y empezó a caminar, se le arrima un coche gris. Eran dos hombres vestidos de negro. Se baja uno, la agarra por atrás y le dice: 'Subí al coche porque si no te mato'. Tenía un cuchillo contra la nena", recordó Luis.

 

El vecino agregó que, de acuerdo con el relato de la adolescente, los recuerdos se interrumpieron inmediatamente después. "Dice que una vez que subió le pusieron un trapo en la boca y de ahí no se acuerda más. Apareció en el medio del campo y caminó mucho hasta llegar acá", señaló.

Antonia.

 

El matrimonio también explicó que el descampado donde la joven recuperó el conocimiento posee pocos accesos, un dato que ahora forma parte de la investigación judicial. "Tiene una calle que entra por el fondo del descampado, por la zona del polideportivo, y otra por calle Montiel, antes de llegar al arroyo, donde van los camiones de basura", indicó.

 

El miedo, la contención y la llegada de la ayuda

 

Antonia recordó que, cuando la adolescente ingresó a la vivienda, apenas podía hablar y el temor era evidente. "Nosotros llamamos a la Policía. La hicimos entrar, le hablamos para que nos contara qué le había pasado, pero había que sacarle la palabra de la boca, porque ya no quería decir nada", explicó la mujer a Elonce.

 

La mujer describió el delicado estado emocional en el que se encontraba la joven. "Cuando entró a la casa estaba en un tembleque. No podía ni hablar. Le di mate caliente. Le di unos cuantos mates y ahí quedó un poco más tranquila", dijo.

 

Recién con la llegada de los efectivos policiales y del personal médico, la adolescente logró reconstruir parte de lo sucedido. "Después habló. Cuando vino la Policía empezó a hablar más. Después vino la mamá a buscarla, pero mientras tanto, ya estaban la Policía y los doctores", señaló Antonia.

 

El testimonio de los vecinos se convirtió en una pieza importante para reconstruir las primeras horas posteriores al hecho denunciado, ya que fueron las primeras personas que asistieron a la adolescente antes de que intervinieran las autoridades.

 

 

Una historia que dejó al barrio conmovido

 

Aunque la investigación continúa para establecer con precisión lo ocurrido e identificar a los responsables, el episodio dejó una profunda huella en quienes le brindaron refugio a la adolescente.

Antonia reconoció que, una vez que todo terminó, la situación siguió dando vueltas en su cabeza. "Después que se fue ella pensé mucho en mi nieta y en mi bisnieta, que son chicas. Dije: 'Qué feo que le pase algo a uno de nuestros seres queridos'", se alarmó la mujer.

 

Conmovida por la experiencia vivida, expresó también su deseo de que el caso se esclarezca. "Esos sinvergüenzas que le hicieron eso a la nena, la van a pagar. Esas dos personas van a aparecer y van a quedar presas", afirmó.

Joven secuestrada en Paraná: el testimonio de los vecinos que la ayudaron

 

Mientras la Justicia y la Policía avanzan con la investigación para determinar las circunstancias del presunto secuestro y localizar a los sospechosos, el gesto solidario de Luis Eduardo Chinícola y Antonia permitió que la adolescente encontrara un lugar seguro en medio de una noche marcada por el miedo.

 

Su decisión de abrir la puerta ante el pedido desesperado de ayuda se convirtió en el primer paso para que la joven pudiera recibir asistencia y comenzar a reconstruir lo ocurrido.

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