Sociedad

Vacaciones y adolescentes: qué hacer y qué no durante el verano

El psicólogo Santiago Resett brindó recomendaciones para acompañar a adolescentes durante vacaciones, abordando aburrimiento, uso del celular, descanso y límites familiares.

9 de Enero de 2026
Santiago Resett Elonce

REDACCIÓN ELONCE

Durante el receso de verano, una de las consultas más frecuentes entre madres y padres está vinculada a cómo acompañar a los adolescentes en el tiempo libre. El psicólogo Santiago Resett analizó esta problemática en diálogo con Elonce y remarcó que el desafío no pasa solo por qué hacer, sino también por qué no hacer durante las vacaciones.

 

“Es importante tanto lo que hay que hacer como lo que no hay que hacer, más en vacaciones, donde los adolescentes tienen mucho tiempo libre”, explicó el profesional, al señalar que el exceso de actividades puede ser tan perjudicial como la falta total de estímulos.

Qué hacer y qué no con los adolescentes durante las vacaciones de verano

El aburrimiento no es un problema

Uno de los ejes centrales de la entrevista fue el aburrimiento. Resett sostuvo que no debe ser visto como algo negativo: “Lo primero que hay que hacer con el aburrimiento es no tomarlo como algo malo que no debe ocurrir. Es algo natural”.

 

En ese sentido, advirtió que llenar la agenda de los adolescentes con actividades constantes puede generar cansancio e irritación. “No hay que salir corriendo a llenarles la agenda. Lo que hay que hacer es guiarlos, preguntarles qué les gustaría hacer y ayudarlos a gestionar el aburrimiento”, indicó.

 

“El aburrimiento puede ser productivo, puede estimular la identidad, la imaginación y la creatividad”, añadió.

Cuando nada entusiasma

Consultado sobre los casos en los que los adolescentes no muestran interés por ninguna actividad, Resett llamó a observar el contexto. “A veces están sumamente cansados y lo que quieren hacer es descansar. Eso no es necesariamente malo”, aclaró.

 

Sin embargo, advirtió que, si el desinterés se prolonga en el tiempo, es necesario prestar atención: “Si pasan una o dos semanas y nada les interesa, hay que ver si hay cansancio extremo o algún estado depresivo. Es raro que nada les llame la atención, algún interés tiene que tener y alguna actividad tiene que hacer. Es importante cultivar intereses y proyectos de vida porque eso prepara para la adultez”.

 

En resumen, cargarlos de actividades no es bueno, pero tampoco hay que dejarlos “por el peligro de esa nada absoluta”.

 

Pantallas, horarios y descanso

Otro punto clave abordado fue la desorganización de los horarios de sueño durante las vacaciones. “El problema es cuando se acuestan a las tres, cuatro o cinco de la mañana. Dormir de día y no de noche es malo para lo mental, lo emocional y lo físico”, afirmó.

 

Resett aclaró que no se trata de mantener el mismo ritmo que durante el ciclo escolar, pero sí de evitar el desorden total. “Se puede dar libertad, dormir una o dos horas más, pero no que la vida del adolescente se vuelva un caos”, sostuvo.

 

El celular: límites sin prohibiciones

Respecto al uso del celular, el psicólogo fue claro: “Lo que no hay que hacer es prohibirlo, porque lo van a usar igual y además es necesario. Lo que hay que limitar es el uso excesivo y sin un fin”.

 

En ese marco, recomendó establecer reglas claras y promover un uso constructivo. “Decirles: ‘Usalo para algo que te guste, para aprender, para informarte’. No prohibir, sino poner normas”, explicó.

 

También remarcó la importancia del ejemplo adulto: “Los estímulos nocivos son peores en los menores de edad porque su cerebro todavía está en desarrollo”.

Afecto, límites y autonomía

Finalmente, Resett subrayó la necesidad de combinar afecto y límites en la crianza. “No sirve ser autoritario ni criticar todo el tiempo. Hay que conversar, escuchar y acordar normas”, afirmó. “Aprovechemos este tiempo para conocer a nuestros hijos, hacer actividades y pasatiempos juntos”.

 

Además, advirtió sobre la sobreprotección: “Hay que dejar que se aburran, que se frustren y que aprendan. No hay que ser carpinteros que miden y cortan, sino jardineros que, no deciden cómo crece la planta, sino que dan el mejor entorno para que crezcan con la máxima potencialidad”. Elonce.com

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