La Oficial Teresa Lapadula, una bombera voluntaria con una historia de superación y dedicación, compartió su experiencia en el cuartel de Paraná. En una emotiva entrevista con Elonce, contó cómo su pasión por el servicio la llevó a enfrentar desafíos y a encontrar su lugar en esta noble profesión.
Un corazón dividido entre Buenos Aires y Paraná
Teresa, oriunda de Escobar, Buenos Aires, se convirtió en un pilar fundamental en el cuerpo de bomberos de Paraná. A pesar de vivir en la capital porteña, su compromiso la lleva a viajar los fines de semana para servir como bombera. “Nuestra familia está en Buenos Aires, nuestro trabajo también, pero nuestro corazón está aquí”, confesó con emoción.
La elección del cuartel de Paraná no fue casualidad. Teresa recordó un momento crucial en su vida: “En 2011, sufrí un segundo ACV y mi situación era complicada. Donde vivía originalmente, no había mujeres bomberas, y mi condición tampoco lo facilitaba. Fue entonces cuando Paraná nos abrió sus puertas. Junto a mi esposo, comenzamos a venir los fines de semana. Mi mejora fue notable, y hoy seguimos aquí”.
Formando nuevos aspirantes
Como responsable de los aspirantes, Teresa dedica varios fines de semana a guiar a los nuevos integrantes. “Me emociona hablar de los bomberos porque amo la oportunidad que me brindaron. Cumplir este sueño de infancia y contribuir a salvar vidas es un privilegio. Mucha gente ha perdido la vida debido a ACV, y yo estoy aquí para dar algo a cambio”.
“Cuando escuchas la sirena, te preparas para salir a ayudar. Es un llamado que no podés ignorar”, explicó Teresa. Desde los 14 años, soñaba con ser bombera, inspirada por un amigo que compartía su pasión. En aquel entonces, las mujeres no tenían acceso a esta vocación, pero hoy, Teresa es un ejemplo de perseverancia y valentía.
Reconocimiento
Recientemente, Teresa recibió un gesto significativo de los Veteranos de Guerra de Malvinas: una tarjeta y un chocolate en honor al Día de la Mujer. “Es un honor recibir algo de ellos”, afirma con gratitud.
Sobre su vida
Teresa es maestra jardinera en la institución 924 de Escobar, un lugar con un significado profundo. El jardín lleva el nombre del Bombero Voluntario Daniel González, quien lamentablemente perdió la vida en un trágico accidente mientras se dirigía a apagar un incendio en una fábrica. Daniel fue padrino de casamiento de Teresa y su esposo, y la comunidad del jardín decidió honrar su memoria al imponerle su nombre. “Este va a ser tu jardín”, le dijo la esposa de Daniel, y Teresa cumplió esa promesa.
Teresa viaja cada fin de semana a Paraná para cumplir su compromiso como bombera voluntaria. A veces, el viaje implica colaborar en la ruta cuando surgen emergencias, pero a las 21 horas, llegan a la ciudad de Paraná. Los sábados, Teresa está de guardia todo el día, y el domingo, hasta las 8 de la mañana, cuando llega la siguiente guardia para relevarlos. Luego, el lunes, regresa al jardín.
Transformación y pasión
Los ACV que Teresa enfrentó cambiaron su vida. Ahora, su rol en el jardín es más administrativo, pero sigue ayudando a las maestras y colaborando con pasión. “Amo ser maestra jardinera”, finalizó. (Elonce)