REDACCIÓN ELONCE
No todos los días se celebran 100 años. Y mucho menos con la vitalidad, la memoria y el ánimo con el que llegó a esa cifra Alfredo "Chicho" Flores, un vecino de Paraná que este viernes 30 de enero sopló las velitas rodeado de su familia, amigos y la gente del barrio que pasó a saludarlo desde temprano.
El móvil de Elonce se acercó hasta su casa para compartir la jornada y conocer su historia. Allí, entre mates, anécdotas y visitas constantes de vecinos, “Chicho” recibió mensajes de afecto y hasta recordó con una sonrisa que años atrás le envió un ramo de flores a la conductora Danisa Todoro, a quien sigue habitualmente por televisión.
Sentado en el living de su casa, se mostró sereno y agradecido por el camino recorrido. “Yo me siento bien, me siento bien en todo sentido. Primero porque me ha dejado llegar a esta edad y también porque me ha dado todos los frutos que quiero. Tengo cuatro hijos, 12 nietos, todos están pendientes de mí”, contó con orgullo.
Una vida activa y en movimiento
Lejos de la idea de quietud, Alfredo mantiene una rutina cotidiana que sorprende por su autonomía. Se levanta temprano, toma mates y se mantiene ocupado durante el día. “Antes de las 8 ya estoy levantado. Siempre mate. Y después hago cualquier cosa, no me quedo quieto”, relató.
Incluso conserva hábitos que muchos más jóvenes han abandonado. “Los domingos leo el diario. El oculista no podía creer que todavía leo bien”, comentó entre risas, destacando que intenta mantener la mente activa.
Hasta hace poco también cuidaba una huerta en el fondo de su casa. El calor del verano lo obligó a frenar, pero ya planea retomarla. “Ahora recién empiezo de vuelta”, adelantó.
El vínculo con el barrio es otro de los pilares de su día a día. Por la mañana suele caminar hasta la despensa de la esquina o conversar con los vecinos. “Acá nos conocemos todos y son buenas personas”, señaló.
Trabajo, pérdidas y agradecimiento
Al repasar su historia, “Chicho” habló con franqueza sobre los momentos felices y también los difíciles. Recordó que enviudó joven y que debió seguir adelante acompañado por el trabajo.
“Toda mi vida fue de trabajo. Tenía una carpintería, todavía tengo las máquinas guardadas en el galpón. Siempre estuve haciendo algo”, relató. Para él, esa constancia fue clave para mantenerse activo y fuerte.
Cuando le preguntaron por la “receta” para llegar a los 100 años, no dio fórmulas mágicas. “No sé qué puede ser. Ha sido bien y mal, como todo. Pero siempre trabajé y nunca estuve solo”, reflexionó.
Antes de despedirse, dejó un mensaje sencillo y directo para quienes lo miraban desde sus casas: “A todos les deseo lo mejor. Muchas gracias porque todos se preocupan por mí. Nunca me desamparan mis hijos, mis hijas, mis nietos. Estoy bien acompañado”.