Un dato inesperado marcó las primeras jornadas de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026: los preservativos gratuitos distribuidos en la Villa Olímpica se agotaron en apenas tres días. La situación sorprendió a los organizadores y volvió a poner en el centro de la escena un aspecto poco visible, pero tradicional, del evento deportivo.
Según informó el diario italiano La Stampa, información que fue recopilada por la Agencia Noticias Argentinas, la organización había previsto un stock inicial de 10.000 preservativos para aproximadamente 2.900 deportistas alojados principalmente en la Villa Olímpica de Milán y en Cortina d'Ampezzo. Sin embargo, la demanda superó las previsiones y las existencias se terminaron antes de que se cumpliera la mitad de la competencia.
Una fuente citada por el medio italiano señaló que el lote se agotó rápidamente y que se prometió una reposición, aunque hasta el momento no hay confirmación oficial sobre la fecha de llegada de nuevas unidades.
Un contraste con ediciones anteriores
Lo ocurrido en los Juegos Olímpicos de Invierno contrasta con experiencias recientes en otras citas olímpicas. En París 2024, por ejemplo, participaron cerca de 10.500 atletas y se distribuyeron alrededor de 300.000 preservativos a lo largo del evento, una cifra muy superior tanto en cantidad de deportistas como en volumen de insumos entregados.
La entrega gratuita de anticonceptivos es una práctica que comenzó en Seúl 1988, en un contexto de fuerte preocupación mundial por el VIH. Desde entonces, la medida se mantuvo en casi todas las ediciones, con la excepción de Tokio 2020, donde las restricciones sanitarias por la pandemia modificaron el esquema habitual.
En Milán-Cortina 2026, la organización enfrenta además un desafío logístico diferente, ya que las competencias se desarrollan en sedes dispersas y existen seis Villas Olímpicas, además de delegaciones alojadas en hoteles. Ese esquema descentralizado podría haber influido en la distribución inicial.
Un aspecto histórico del “backstage” olímpico
La vida social dentro de la Villa Olímpica forma parte del trasfondo de los Juegos Olímpicos de Invierno y de verano desde hace décadas. Deportistas de distintas disciplinas coinciden durante semanas en un entorno de alta exigencia física y emocional.
En anteriores ediciones, atletas retirados explicaron que, tras la competencia, el clima distendido y la convivencia favorecen encuentros sociales. Desde la organización, el mensaje oficial se centró en la prevención y el cuidado de la salud, aunque el episodio dejó en evidencia que la planificación inicial no alcanzó para cubrir la demanda de los primeros días.