La superficie sembrada con soja alcanzaría los 17 millones de hectáreas durante la campaña 2026/27, según la primera proyección de precampaña elaborada por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. La estimación representa un crecimiento del 1,2% frente al ciclo anterior, equivalente a unas 200.000 hectáreas adicionales.
El principal incremento se produciría en el norte del área agrícola. Allí, la presencia de la chicharrita del maíz redujo la intención de siembra del cereal y abrió la posibilidad de que una parte de esos lotes pase a la oleaginosa, que además presenta márgenes competitivos en varias zonas.
La situación no será uniforme. En el Núcleo Norte y el Centro-Este de Entre Ríos, el maíz temprano aparece inicialmente mejor posicionado frente a la soja de primera, aunque posibles excesos de lluvias podrían alterar los planes y modificar la distribución de superficie.
El clima será clave para definir la siembra
La Bolsa de Cereales señaló que buena parte de la región central inicia la campaña con perfiles de suelo que presentan reservas de humedad adecuadas. Ese escenario permitiría comenzar con la implantación de soja de primera hacia mediados de octubre.
Sin embargo, hacia el este todavía existen sectores con excesos hídricos, mientras que en áreas occidentales las reservas son más limitadas. Si las precipitaciones dificultan el ingreso a los lotes, algunos productores podrían verse obligados a modificar fechas o cultivos previstos.
El fenómeno El Niño agrega otro elemento de incertidumbre. Las proyecciones anticipan lluvias superiores a las normales en sectores de la Mesopotamia y del centro y este de la Región Pampeana, con riesgo de anegamientos durante distintos momentos de la campaña.
Mejores precios sostienen la competitividad
En el plano económico, la soja llega a la nueva campaña con valores más favorables que un año atrás. El precio disponible promedio para septiembre se ubica alrededor de los US$479 por tonelada, lo que representa una mejora interanual cercana al 28%.
En el mercado local, la posición mayo de 2027 ronda los US$358 por tonelada, un 21% por encima de la campaña previa. La firmeza de los subproductos también contribuye: el aceite registra una suba interanual del 38% y la harina, del 24%.
A nivel mundial, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos proyecta una producción récord de 442,25 millones de toneladas para 2026/27. Brasil alcanzaría 186 millones y Estados Unidos 123 millones, aunque el crecimiento de la demanda industrial evitaría una acumulación equivalente de stocks.
El gasoil aparece entre los principales costos
El mayor desafío por el lado de los gastos es el combustible. Durante el trimestre julio-agosto-septiembre, el precio del gasoil acumuló una suba interanual del 50,5%, impacto especialmente importante en el NOA y NEA, donde los costos de transporte tienen mayor incidencia.
Los herbicidas utilizados en el cultivo aumentaron 29,2% frente al año pasado, mientras que los fertilizantes mostraron comportamientos dispares. Pese a esas subas, el informe sostiene que la recuperación del precio de la soja permite compensar buena parte del incremento de los costos en la mayoría de las regiones.
A esto se suma la reducción progresiva prevista para los derechos de exportación. La alícuota actualmente se ubica en 24% y bajaría al 21% hacia fines de 2027. Con ese escenario, la Bolsa de Cereales prevé una expansión moderada del área nacional, aunque advierte que el resultado final dependerá especialmente de la evolución de las lluvias durante la ventana de siembra.