REDACCIÓN ELONCE
Los delitos rurales en Entre Ríos generaron preocupación entre los productores ganaderos, quienes advirtieron sobre la reiteración de robos de hacienda y las dificultades para esclarecerlos. Oscar Martinelli, un productor de 70 años del departamento Gualeguaychú, expresó su impotencia ante la falta de respuestas después de sufrir la desaparición de nueve novillos de aproximadamente 500 kilos cada uno, que representaron una pérdida superior a los 20 millones de pesos.
En diálogo con el programa "Moviendo el Avispero", que se emite por Elonce Radio & Streaming FM 98.7, Martinelli relató las consecuencias que estos hechos provocaron en su actividad y manifestó su preocupación por las limitaciones que enfrentan los investigadores para reunir pruebas. El ganadero, propietario de un establecimiento con unos 120 animales, aseguró que no era la primera vez que sufría un episodio de estas características.
“Lo divulgo ahora porque siento impotencia y no sé a qué recurrir. Hay que asumir la pérdida”, expresó el productor, quien reconoció que decidió hacer pública su situación ante la falta de resultados en la investigación.
Las dificultades para esclarecer los delitos rurales
Martinelli explicó que, después de detectar la desaparición de los animales, realizó la denuncia correspondiente y colaboró con la Policía Rural para intentar reconstruir el recorrido que habrían realizado los responsables. Sin embargo, las huellas encontradas no permitieron determinar el destino del ganado.
“Se siguieron unos rastros. En parte había muy pocos y en otra se veían bastante. Los seguimos unos tres kilómetros, en dirección al suroeste del campo”, relató. Según explicó, los animales habrían sido trasladados caminando a través de diferentes establecimientos agrícolas.
El productor consideró que los efectivos policiales enfrentaron dificultades para avanzar debido a la necesidad de reunir elementos que permitieran sostener una investigación judicial. “Ellos hacen lo que pueden. Tienen que llevar pruebas muy elocuentes para que la Justicia las tome en cuenta”, manifestó.
En ese sentido, señaló que las huellas encontradas no habrían sido consideradas suficientes para profundizar las actuaciones. “Hay rastros que ellos no consideran importantes porque van a la Justicia y eso no sirve, es poco”, sostuvo.
La impotencia de trabajar durante años y perder los animales
El ganadero explicó que las consecuencias económicas de estos delitos superaron ampliamente el valor comercial de los animales sustraídos. Según detalló, la crianza implicó años de inversión en alimentación, arrendamiento y mantenimiento del establecimiento.
“Un animal te cuesta 25.000 pesos por mes tenerlo en arrendamiento, aproximadamente. Son animales que hace más de dos años que están pagando arrendamiento. También perdés eso”, explicó Martinelli.
Además, manifestó que resultaba prácticamente imposible garantizar una vigilancia permanente sobre la hacienda. El productor trabaja junto a un empleado que lo acompaña desde hace varios años, pero reconoció que las dimensiones y características de los establecimientos rurales dificultaban las tareas de prevención.
“No tenés forma, porque sentís impotencia. Podés andar toda la noche cuidando los animales, pero es imposible”, expresó al describir las dificultades para evitar nuevos robos.
Advirtió que los robos se repiten entre productores
Martinelli recordó que aproximadamente un año y medio antes había sufrido otro episodio de sustracción de ganado. También señaló que otros productores de la zona atravesaban situaciones similares, lo que incrementaba la preocupación dentro de la actividad.
“Hay gente a la que le sacan animales periódicamente”, aseguró. Sin embargo, reconoció que organizar acciones conjuntas entre los damnificados no resultaba sencillo debido a las características de cada establecimiento y las dificultades para prevenir estos hechos.
El productor también consideró que quienes trasladaron los animales conocían las características de la zona. Según relató, las huellas atravesaron campos agrícolas y sectores alejados de viviendas, hasta desaparecer después de varios kilómetros.
Al comparar la situación actual con la de décadas anteriores, aseguró que los robos de ganado eran mucho menos frecuentes. “Hace 25 años atrás era muy raro”, recordó Martinelli, quien dedicó gran parte de su vida a la producción ganadera.
El valor de la hacienda y la preocupación por la inseguridad
Durante la entrevista, Martinelli también analizó los cambios que experimentó la actividad ganadera y destacó que el valor comercial de los animales había aumentado considerablemente, aunque los costos de producción también se incrementaron.
“Hoy el precio que tiene la hacienda nunca lo tuvo, pero también tenés tus costos. Hay otras cosas que cuestan. En realidad, la hacienda hoy tiene un muy buen precio”, explicó.
En ese contexto, consideró que el valor de los animales podía representar un incentivo económico para quienes cometían estos delitos. No obstante, insistió en que la principal preocupación de los productores era la dificultad para recuperar la hacienda y lograr que se identificara a los responsables.
“Yo hago lo que me corresponde: hacer la denuncia cuando estoy seguro de que me faltan animales. Si veo algún rastro, lo podemos seguir, pero tampoco podés hacer mucho”, señaló.
Finalmente, el productor reiteró que decidió compartir públicamente su experiencia para visibilizar una problemática que, según aseguró, afectaba a distintos establecimientos de Entre Ríos. Su testimonio puso el foco en las dificultades de las investigaciones, las pérdidas económicas y la necesidad de encontrar respuestas ante la reiteración de delitos rurales.