Este jueves 9 de abril se cumplen 39 años de la visita del papa Juan Pablo II a Paraná, un acontecimiento que convocó a miles de personas y que permanece como uno de los hechos más significativos en la historia reciente de la ciudad.
La llegada del pontífice se produjo en el marco de su segunda visita a la Argentina, en 1987, durante una gira que se extendió por seis días y que incluyó diez provincias. En la capital entrerriana, su paso generó una movilización masiva que transformó por completo la zona del aeropuerto local.
Alrededor de las 17, el Santo Pontífice arribó a Paraná, donde lo esperaba una multitud estimada en 150.000 personas. El lugar fue especialmente acondicionado para la ocasión, con un altar de grandes dimensiones, decorado con los colores blanco y amarillo, junto a banderas argentinas y entrerrianas.
Una misa ante miles de fieles
El eje central de la visita del papa Juan Pablo II fue la celebración litúrgica que tuvo lugar en el aeropuerto, donde se desarrolló una misa que reunió a fieles de distintos puntos de la provincia.
La ceremonia estuvo dedicada a la temática de las migraciones y el desarraigo, una problemática que el pontífice abordó en su mensaje, vinculando referencias bíblicas con la realidad contemporánea.
“Nos encontramos reunidos en esta ciudad de Paraná, en las márgenes del río del mismo nombre, para escuchar la Palabra de Dios y dejarnos interpelar por ella”, expresó durante la homilía.
En ese marco, también destacó el carácter de la Argentina como un país receptor de inmigrantes y valoró la contribución de esas corrientes al desarrollo de la sociedad.
El contexto de una visita histórica
La presencia del papa Juan Pablo II en Paraná formó parte de una gira que tuvo una fuerte repercusión en todo el país. En 1987, su visita incluyó distintas ciudades y estuvo marcada por una amplia participación de la población.
El pontífice ya había estado en la Argentina en 1982, en una visita breve que se produjo en el contexto de la Guerra de Malvinas. Cinco años después regresó con una agenda más extensa y un enfoque pastoral.
En Paraná, la organización del evento implicó un importante despliegue logístico, con la participación de autoridades, instituciones y voluntarios que trabajaron para recibir a los asistentes.
La despedida y el recuerdo
La visita del papa Juan Pablo II concluyó cerca de las 19, cuando el pontífice partió rumbo a Buenos Aires. Desde la ventanilla del avión, bendijo a los presentes, en un momento que fue acompañado por muestras de emoción entre quienes asistieron.
El paso del Papa por la ciudad dejó una marca profunda en la comunidad entrerriana, tanto por la convocatoria como por el significado religioso y social del evento.
A casi cuatro décadas de aquel día, la visita continúa siendo recordada como una de las jornadas más trascendentes para Paraná, por la magnitud de la convocatoria y el impacto que tuvo en la vida de miles de personas.