La Justicia revocó la prisión domiciliaria de Juan Pablo Sotelo, uno de los acusados por el homicidio de Luciano Emerí, ocurrido el 4 de febrero en Cerrito, y dispuso que permanezca alojado en la Unidad Penal Nº 1 hasta el juicio por jurados previsto para los primeros días de diciembre.
La resolución fue adoptada por la jueza Carolina Castaño tras la audiencia de apelación que se desarrolló este lunes en los Tribunales de Paraná. La magistrada admitió el planteo formulado por la Fiscalía, a cargo del fiscal Dato, y revisó la decisión anterior de la jueza Marina Barbagelata, quien había concedido el arresto domiciliario a Sotelo.
Según pudo conocer Elonce, la jueza entendió que existían riesgos de entorpecimiento de la investigación si el imputado continuaba cumpliendo la medida en un domicilio. La decisión se fundamentó principalmente en la relación de cercanía que Sotelo mantendría con testigos convocados para el futuro debate.
Riesgo de influencia sobre testigos
Durante la audiencia, la Fiscalía expuso diferentes circunstancias registradas desde el comienzo de la investigación y sostuvo que podían ser consideradas posibles acciones destinadas a obstaculizar el proceso.
El Ministerio Público Fiscal también advirtió que la relación de amistad entre Sotelo y algunas personas que deberán declarar podía facilitar una eventual influencia sobre sus testimonios. Esos argumentos fueron considerados suficientes para revertir el arresto domiciliario.
Con la nueva resolución, los dos acusados en la causa -Juan Pablo Sotelo y Lautaro Molaro Leonard- permanecerán alojados en la Unidad Penal Nº 1 mientras esperan el inicio del juicio. El proceso se desarrollará mediante el sistema de jurados populares y tendrá como objetivo determinar las responsabilidades penales por el homicidio.
Los familiares de la víctima estuvieron presentes en Tribunales y siguieron la audiencia. Desde el comienzo de la investigación acompañaron las diferentes instancias judiciales a la espera de que la causa llegue a debate.
El homicidio de Luciano Emerí
El crimen ocurrió el 4 de febrero y generó una fuerte conmoción. Luciano Emerí fue encontrado sin vida dentro de su Ford Fiesta blanco, que apareció completamente incendiado en un camino rural ubicado cerca del acceso a Cerrito.
La autopsia determinó que el joven había recibido dos disparos antes de que el automóvil fuera incendiado. A partir de ese resultado, los investigadores consideraron que el fuego habría sido provocado con el propósito de eliminar evidencias.
En las inmediaciones también encontraron muerto al perro de la víctima, a unos 200 metros del lugar donde quedó el vehículo. De acuerdo con la hipótesis incorporada al expediente, el animal habría recibido un disparo efectuado con la misma arma utilizada contra Emerí.
La reconstrucción de los movimientos
Durante las primeras semanas de la causa, los investigadores analizaron cámaras de seguridad y reconstruyeron parte del recorrido realizado por la víctima durante la madrugada del homicidio.
Los registros permitieron observar los movimientos del Ford Fiesta conducido por Emerí y el desplazamiento de una camioneta Toyota Hilux en la que, según la investigación, se trasladaban los sospechosos.
La hipótesis sostiene que la víctima habría mantenido un encuentro durante la madrugada que posteriormente derivó en el ataque. Los investigadores ubicaron a los acusados en el camino vecinal donde se habría cometido el crimen, situado a unos 500 metros del acceso a la localidad.
La pericia sobre el arma secuestrada
Otro elemento central del expediente fue la pericia balística realizada por la Dirección General de Policía Científica del Ministerio de Seguridad de Entre Ríos. El estudio vinculó una pistola calibre 9 milímetros secuestrada durante los procedimientos con los disparos investigados.
El arma había sido encontrada dentro de una bolsa de nylon negra, en un terreno baldío ubicado frente a la vivienda de uno de los acusados y junto a la propiedad del otro imputado.
Los peritos determinaron que tres fragmentos de encamisado extraídos del cuerpo de Emerí correspondían a disparos realizados con esa pistola. También establecieron que una vaina servida hallada dentro del Ford Fiesta y otras tres localizadas cerca de bulevar Libertad y la ruta habían sido disparadas con la misma arma.
Esas pruebas serán incorporadas al debate junto con los testimonios, las imágenes de las cámaras y el resto de las evidencias reunidas. El juicio por jurados comenzará en los primeros días de diciembre y definirá la responsabilidad de los dos acusados.