La reducción de frecuencias de colectivos comenzó a sentirse en las calles de Santa Fe, en un contexto que las empresas del sector calificaron como “crítico”, con menos unidades en circulación y ajustes en la prestación del servicio.
Según informó la Federación Argentina de Transportadores por Automotor de Pasajeros, el sistema atraviesa una “emergencia terminal” a nivel nacional, lo que derivó en la aplicación de medidas como la disminución de frecuencias de hasta un 40% fuera de los horarios pico y la suspensión de servicios nocturnos.
En la ciudad, estas decisiones ya se reflejan en el funcionamiento diario del transporte. El grupo Autobuses, que opera 11 líneas, confirmó a El Litoral que aplica una reducción del 40% en horarios valle (fuera de los picos de demanda) y mantiene un 10% menos de unidades en horarios pico respecto a marzo.
Menos unidades y cambios operativos
Desde las empresas explicaron que la reorganización de la flota -entre unidades usadas y nuevas incorporaciones- busca sostener el servicio con menos recursos disponibles. Sin embargo, los cambios impactan en los tiempos de espera y la regularidad, lo que generó reclamos de los usuarios.
“El panorama es complejo y podría profundizarse en los próximos días”, señalaron desde el sector empresarial, al advertir que la situación continúa en evaluación.
Por su parte, la empresa Ersa, que opera cinco líneas en la ciudad, indicó que mantiene la cantidad de unidades pero implementó ajustes operativos, como la reducción de la velocidad de circulación de los coches.
Desfinanciamiento y costos en alza
Desde la Federación Argentina de Transportadores por Automotor de Pasajeros atribuyeron la crisis a un sistema desfinanciado, afectado por el aumento del precio del combustible y la falta de actualización de ingresos. En ese sentido, detallaron que el gasoil representa cerca del 18% del costo del servicio y que su incremento impacta directamente en la tarifa.
Además, las empresas señalaron una deuda del Estado nacional vinculada a los descuentos de la tarjeta SUBE, lo que, aseguran, agrava la situación financiera del sector.
Otro punto clave es la desigualdad en la distribución de subsidios. Mientras en el Área Metropolitana de Buenos Aires el boleto se mantiene con fuerte asistencia estatal, en el interior el costo real del pasaje debería superar ampliamente el valor actual para cubrir los gastos operativos.
La postura del municipio
Desde la Municipalidad de Santa Fe reconocieron la situación y confirmaron que se analizan alternativas para sostener el servicio. El subsecretario de Movilidad y Transporte, Raúl Hurani, indicó que el sistema se encuentra bajo evaluación constante debido al impacto de los costos.
El funcionario señaló que las empresas plantearon un valor de referencia del boleto cercano a los 2.300 pesos, aunque aseguró que se trabaja para evitar que ese aumento recaiga directamente en los usuarios.
Respecto a las frecuencias, admitió que pueden registrarse reducciones, aunque sostuvo que se trata de medidas acotadas y focalizadas en horarios de menor demanda.
En medio de este escenario, el sistema de transporte urbano enfrenta un equilibrio cada vez más frágil, con menos colectivos en circulación y advertencias del sector sobre el riesgo de una mayor degradación del servicio si no se resuelve el problema de financiamiento.