REDACCIÓN ELONCE
Las recetas de La Cocina del Once volvieron a ser protagonistas con una propuesta que recorrió sabores de diferentes partes del mundo y ofreció alternativas para preparar en casa. En esta nueva edición del tradicional ciclo de Elonce, el cocinero Leonardo López elaboró gyozas de carne, paella de pollo y pescado y, para cerrar, una mousse de chocolate con leche y garrapiñada de nueces.
Con el acompañamiento de productos Vélez, el cocinero mostró en vivo las distintas etapas de elaboración y brindó recomendaciones para conseguir mejores resultados. La propuesta combinó una entrada inspirada en la gastronomía japonesa, un plato principal abundante y un postre cremoso.
El menú se caracterizó por emplear productos que pueden conseguirse con facilidad y procedimientos que pueden replicarse en el hogar. Desde el característico cierre de las gyozas hasta la cocción del arroz sin revolver, la emisión repasó los puntos fundamentales de cada receta.
Gyozas de carne: una entrada diferente
Para preparar las gyozas se necesitaron 150 gramos de carne picada vacuna o mezcla de vacuna y cerdo, 100 gramos de repollo blanco finamente picado, un diente de ajo, 10 gramos de jengibre fresco rallado, dos cucharadas de salsa de soja, una cucharadita de azúcar, pimienta negra a gusto y entre 24 y 30 discos de masa para gyozas.
La preparación comenzó mezclando la carne con el repollo, el ajo y el jengibre. Luego se incorporaron la salsa de soja, el azúcar y la pimienta hasta conseguir un relleno uniforme. Una pequeña cantidad de la mezcla se colocó en el centro de cada disco, cuyos bordes se humedecieron con agua antes de cerrarlos y realizar el repulgue.
Para la cocción se calentó una sartén amplia con un poco de aceite y se acomodaron las empanaditas hasta dorar su base. Después se agregaron aproximadamente 100 mililitros de agua y se tapó inmediatamente.
Las gyozas se cocinaron a fuego medio hasta evaporar el líquido y, finalmente, se destaparon durante algunos minutos para recuperar el dorado. Se sirvieron calientes y podían acompañarse con salsa de soja, vinagre de arroz y, opcionalmente, aceite de sésamo o chile.
Paella de pollo y pescado, el plato principal
El segundo desafío fue una paella para la cual se utilizaron 400 gramos de pollo en trozos pequeños, 400 gramos de pescado firme, 200 gramos de arroz de grano corto o para paella, una cebolla, un morrón rojo, dos dientes de ajo, 100 gramos de tomate triturado y aproximadamente un litro de caldo caliente de pollo o pescado.
La lista se completó con una cucharadita de pimentón dulce, 100 gramos de chauchas, 100 gramos de arvejas, aceite de oliva, sal, pimienta y limón para servir. La elaboración comenzó calentando aceite de oliva en la paellera para dorar el pollo por todos sus lados. Una vez sellado, se retiró y reservó.
En el mismo recipiente se rehogaron la cebolla y el morrón, para luego incorporar el ajo. Después se añadió el tomate triturado y se dejó reducir antes de sumar el pimentón. El arroz se incorporó al sofrito y se nacaró durante uno o dos minutos. Posteriormente se agregó el caldo caliente y se distribuyó el arroz de manera uniforme, antes de volver a colocar el pollo.
El secreto de la cocción del arroz
La paella se cocinó a fuego medio durante unos 15 minutos, con una indicación fundamental: no revolver el arroz durante ese proceso. Sobre el final se ajustó la cantidad de sal y se incorporaron el pescado y las arvejas durante los últimos seis a ocho minutos, con cuidado para evitar que el pescado se desarmara.
Una vez que el arroz estuvo cocido y absorbió el líquido, se apagó el fuego y la preparación reposó durante cinco minutos. El plato se presentó acompañado por gajos de limón, aportando frescura al resultado final.
De esta manera, la preparación reunió pollo, pescado, arroz y vegetales en un mismo plato, con una cocción progresiva que permitió incorporar cada ingrediente en el momento indicado. El reposo final completó el procedimiento antes de llevar la paella a la mesa.
Mousse de chocolate con nueces garrapiñadas
El cierre dulce estuvo a cargo de una mousse. Para elaborarla se utilizaron 200 gramos de chocolate con leche, 100 gramos de manteca, 200 mililitros de crema de leche, huevos y 130 gramos de azúcar. Para la garrapiñada fueron necesarios 50 gramos de nueces, 50 gramos de azúcar y 50 mililitros de agua.
El chocolate con leche se fundió junto con la manteca a baño María o en microondas mediante intervalos cortos y se reservó tibio. La preparación de huevo y azúcar se trabajó hasta alcanzar una consistencia espumosa y cremosa. Luego se incorporó el chocolate fundido. Por separado, la crema de leche se batió a medio punto y se añadió progresivamente mediante movimientos envolventes para conservar una textura aireada.
La mousse se distribuyó en vasos o copas y se llevó a la heladera durante al menos tres horas. Para la garrapiñada, se colocaron azúcar y agua en una sartén hasta obtener un almíbar; luego se agregaron las nueces y se revolvieron hasta que el azúcar cristalizó y quedaron doradas y crocantes. Tras enfriarlas sobre una placa, se rompieron o picaron para utilizarlas como terminación del postre.
Así, Leonardo López completó otra edición de La Cocina del Once con tres alternativas para armar un menú de principio a fin. Las recetas, técnicas y recomendaciones volvieron a formar parte de una propuesta pensada para trasladar lo realizado en la cocina de Elonce a las mesas de los hogares.