REDACCIÓN ELONCE
Las pequeñas y medianas empresas industriales encendieron una señal de alarma ante la inminente implementación del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea. Desde el sector advirtieron que, sin medidas de acompañamiento, hasta el 20% de las fábricas podría cerrar en el país, profundizando la pérdida de empleo y el deterioro del entramado productivo nacional.
Así lo expresó el presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA), Daniel Rosato, quien remarcó a Elonce que la industria nacional atraviesa un proceso recesivo “muy importante”, marcado por la falta de competitividad y el aumento sostenido de costos. Según detalló, "en los últimos dos años cerraron más de 22.000 empresas y se perdieron más de 300.000 puestos de trabajo formales".
En ese contexto, Rosato explicó que el reclamo central no apunta a frenar el acuerdo comercial, sino a anticiparse a sus efectos. “El acuerdo está firmado y va a seguir adelante, pero necesitamos una mesa urgente de transformación productiva para discutir medidas que le den sustentabilidad a la industria”, sostuvo. A su entender, hoy las pymes argentinas no están en condiciones de competir con los productos europeos por los altos costos en dólares que enfrenta la producción local.
El dirigente industrial señaló que sectores como el textil, el calzado, los fabricantes de bienes de capital y parte del sector automotriz ya se encuentran en crisis, con niveles de utilización de la capacidad instalada por debajo del 30% en algunos casos. A esto se suma, afirmó, una fuerte presión importadora, especialmente desde China, con productos que ingresarían al país a precios de dumping y sin los controles de calidad que se exigen a la producción nacional.
Rosato comparó además las condiciones de financiamiento: mientras las pymes argentinas acceden a créditos con tasas de interés cercanas al 50%, en países competidores como Estados Unidos, China o Europa las tasas rondan entre el 2% y el 4%. “La desventaja es enorme. No pedimos cerrar fronteras, pedimos igualdad de condiciones de competitividad”, enfatizó.
En relación al acuerdo Mercosur–Unión Europea, advirtió que la Argentina corre el riesgo de transformarse en un mero mercado de consumo. “Más que socios, vamos a ser clientes. Europa, China y Estados Unidos van a disputarse vendernos productos, pero ¿cuánto va a poder comprar un país con el mercado interno retraído y salarios deteriorados?”, planteó.
El titular de IPA insistió en que la industria manufacturera es estratégica para el país, no solo por la generación de empleo de calidad, sino también como patrimonio productivo. Recordó que, durante la pandemia por coronavirus, la capacidad industrial permitió el autoabastecimiento en sectores clave y sostuvo que "el desarrollo debería apuntar a agregar valor a la producción primaria, especialmente en alimentos y energía".
Finalmente, Rosato reclamó políticas industriales activas y seguridad jurídica para las pymes. “Sin una baja real de los costos productivos, tributarios y energéticos, no habrá formalización ni inversiones. Las pequeñas y medianas empresas que hoy están desapareciendo son el futuro de la industrialización argentina”, concluyó.