Seis hermanitos misioneros que durante años lucharon para permanecer juntos celebran este domingo su primer Día del Niño en familia. Después de vivir durante dos años en un hogar de Misiones, los chicos encontraron una nueva casa junto a Marcos Gallastegui y Estefanía Bello, una pareja bonaerense que decidió asumir la guarda de todos para evitar que fueran separados.
La mayor de los hermanos tiene 12 años y el más pequeño apenas dos años y medio. Durante nueve meses, el Juzgado de Familia Nº3 de Misiones realizó convocatorias públicas con un objetivo que parecía difícil de concretar: encontrar una familia dispuesta a recibir a los seis juntos.
Marcos y Estefanía conocieron la convocatoria a comienzos de este año, cuando habían decidido iniciar el camino de la adopción. Al leer la historia de los hermanos, resolvieron presentarse. “Íbamos viendo y comentando entre nosotros hasta que encontramos la que contaba que había seis hermanos. Decidimos mandar el mail”, recordó Marcos a Clarín.
El pedido que hicieron los seis hermanos
Los chicos habían manifestado su deseo de no ser separados. La jueza Elizabeth Kiczka sostuvo ese objetivo durante la búsqueda de una familia y finalmente apareció la pareja que estaba dispuesta a incorporarlos a todos.
El primer vínculo se produjo mediante videollamadas. Luego llegó el encuentro presencial en el hogar de Misiones donde residían los niños y, tras avanzar con el proceso judicial, a mediados de junio los ocho comenzaron a vivir juntos en Buenos Aires.
Uno de los momentos más emotivos ocurrió cuando los chicos recibieron la noticia. “Ellos no lo podían creer. Y preguntaban: ‘¿Pero a todos juntos?, ¿nos quieren llevar a todos juntos?’”, contó Marcos.
Según recordó, los hermanos “rezaban todas las noches para que pasara eso”.
Dos meses para construir una nueva vida
Desde que comenzaron a convivir transcurrieron poco más de dos meses marcados por cambios y aprendizajes. “Fueron dos meses comprimidos de un montón de vivencias, de emociones, de conocerlos, de recuperar el tiempo perdido”, definió Marcos.
Estefanía describió de manera similar el vínculo construido en pocas semanas: “Nosotros sentimos que estamos con ellos desde siempre. Son nuestros hijos de siempre”.
La familia comenzó a construir nuevas rutinas. Los días arrancan con un desayuno compartido y los niños aprovechan el espacio verde de la casa para jugar. También avanzan gradualmente con la incorporación a sus actividades escolares.
La hermana mayor, una “gladiadora”
La niña de 12 años tuvo un papel fundamental durante todo el proceso. Además de defender desde un primer momento la necesidad de permanecer junto a sus hermanos, ahora ayuda a Marcos y Estefanía a conocer las particularidades y necesidades de los más pequeños.
“La mayor nos ha ayudado un montón con sus hermanos; por ahí nos va diciendo o advirtiendo cosas que nosotros no sabíamos de antemano. Siempre la tuvimos de aliada”, destacó Marcos, quien la definió como una “gladiadora”.
“La verdad es que se adaptaron bien y son muy cariñosos con nosotros”, añadió Estefanía en diálogo con Clarín. Reconoció que cada uno requiere atenciones diferentes, pero aseguró que “el vínculo es muy bueno”.
Una familia que ahora tiene ocho integrantes
La llegada de los seis chicos también modificó cuestiones cotidianas. Vecinos y personas de la zona colaboraron con ropa, zapatillas y abrigos. Uno de los desafíos actuales es conseguir un vehículo con capacidad suficiente para trasladar a los ocho integrantes de la familia.
Actualmente utilizan una camioneta prestada, debido a que el automóvil de la pareja resulta demasiado pequeño. “Estamos tratando de conseguir esa movilidad”, explicó Marcos.
Además, aclaró que por el momento tienen la guarda de los hermanos y que la sentencia definitiva de adopción se espera para finales de este año. Mientras tanto, señaló que encontraron dificultades para incorporarlos a una obra social y solicitaron asesoramiento para resolver la situación.
“Ya no nos imaginamos la vida sin ellos”
Antes de encontrar una familia, los seis hermanos atravesaron momentos difíciles cada vez que otro niño del hogar era adoptado. Su deseo de permanecer unidos hacía más complejo encontrar personas dispuestas a recibirlos a todos.
Aquella incertidumbre quedó atrás y este domingo adquirió un significado particular: es el primer Día del Niño que los seis celebran juntos dentro de una familia.
“Estamos acá bajo el mismo techo. Ya no nos imaginamos la vida sin ellos”, resumió Marcos sobre la nueva etapa que comenzaron a transitar los ocho juntos.