Sociedad Septiembre, mes de concientización

Prevención del suicidio: el doctor Ariel Gómez habló de las señales de alerta y por qué hablar puede ayudar

La prevención del suicidio requiere hablar, escuchar sin juzgar y reconocer señales de alerta. Los doctores Esteban Dávila y Ariel Gómez explicaron a Elonce qué hacer ante una situación de riesgo y derribaron mitos. Coincidieron en que “hablar genera alivio”.

22 de Septiembre de 2026
Prevención del suicidio: señales de alerta y cómo acompañar. (Elonce).

REDACCIÓN ELONCE

La prevención del suicidio requiere hablar de aquello que durante décadas permaneció oculto, prestar atención a los cambios de comportamiento y, fundamentalmente, escuchar sin juzgar.

En el marco de septiembre, mes dedicado a la concientización sobre esta problemática, los doctores Esteban Dávila y Ariel Gómez brindaron a Elonce herramientas para reconocer señales de alerta y acompañar a una persona que atraviesa un profundo sufrimiento.

 

Dávila, médico psiquiatra y director general de Salud Mental de Entre Ríos, puso el foco desde el comienzo en uno de los cambios centrales registrados en el abordaje del tema: el suicidio dejó de ser una palabra que debía evitarse.

Los doctores Esteban Dávila y Ariel Gómez.

Por el contrario, explicó, ponerla en circulación de manera responsable puede abrir una puerta para pedir ayuda. “Mientras más lo escondo, más se estigmatiza. Este es un problema que tiene alta incidencia y realmente tenemos que hablar de esto”, sostuvo.

 

Gómez, especialista en Clínica Médica del Sanatorio Adventista del Plata, planteó el contraste con lo que ocurría años atrás, cuando incluso desde ámbitos sanitarios y comunicacionales predominaba la idea de que hablar de suicidio podía resultar contraproducente. “Hace un tiempo, hablar de suicidio era prácticamente un tema tabú a nivel social, incluso en los medios de comunicación”, recordó.

 

Preguntar por el suicidio no induce a hacerlo

 

Uno de los puntos centrales de la entrevista fue precisamente derribar esa creencia. Frente a una persona que presenta señales preocupantes, Dávila indicó que es posible preguntar directamente qué está ocurriendo y si tiene pensamientos suicidas.

 

“El poder habilitar la palabra del otro puede generar un alivio en quien tenga estos pensamientos”, explicó. Y remarcó: “Eso de la inducción hoy es un gran mito que tenemos que desmitificar todos. Sabemos que hablando generamos alivio a las personas que pueden estar atravesadas por ideas o pensamientos suicidas”.

Doctor Ariel Gómez.

La afirmación coincide con los lineamientos oficiales sobre prevención. Entre Ríos ha señalado en sus estrategias sanitarias que hablar responsablemente sobre suicidio no provoca conductas autolesivas y que preguntar permite poner en palabras aquello que una persona está atravesando.

 

La provincia adhirió a la Ley Nacional 27.130 mediante la Ley 10.605 y reglamentó esa adhesión en 2024, incorporando estrategias de prevención, asistencia y posvención.

Sin embargo, preguntar implica también estar dispuesto a recibir una respuesta difícil. “Si nosotros vamos a hablar de esto, viene atrás lo que es la escucha. Yo tengo que escuchar la respuesta que venga”, advirtió Dávila.

 

Cuáles son las señales de alerta

 

No existe una única causa ni una explicación sencilla. El psiquiatra insistió en que se trata de una problemática multicausal, atravesada por factores personales, familiares, sociales, ambientales, económicos y biológicos. Esa complejidad obliga a evitar explicaciones lineales o atribuir una situación a un solo acontecimiento.

Algunas modificaciones en la conducta, sin embargo, pueden funcionar como señales que merecen atención. Dávila mencionó el aislamiento repentino, cambios importantes en la manera habitual de relacionarse, pérdida de interés por actividades que anteriormente resultaban significativas, tristeza persistente o una marcada sensación de desesperanza.

 

También pidió prestar especial atención cuando aparecen expresiones vinculadas con sentirse una carga o imaginar que los demás estarían mejor ante la propia ausencia. “Encontramos que se aíslan, que están más deprimidos o apagados. Cambiaron su estilo, dejan de hacer cosas que antes les parecían importantes”, describió.

 

Lo que muestran las redes y lo que ocurre fuera de ellas

 

Una de las escenas sobre las que se detuvo el especialista estuvo relacionada con las redes sociales. La imagen pública de una persona, explicó, no necesariamente refleja aquello que atraviesa en su intimidad.

“Con el crecimiento de las redes sociales nos encontramos con personas que allí están muy iluminadas, muy expuestas, con mucha sonrisa, pero en la vida personal están apagadas, cambiaron su estilo, se han aislado”, señaló.

Doctor Esteban Dávila.

Por eso, el entorno cercano puede ocupar un lugar fundamental. No se trata de realizar diagnósticos, sino de observar cambios, acercarse, preguntar y escuchar. La provincia también viene trabajando este enfoque comunitario: durante septiembre se realizó en Paraná una jornada con 121 estudiantes de escuelas secundarias bajo una consigna que sintetizó esa perspectiva: “escuchar también es una forma de acompañar”.

 

Dávila puso especial énfasis en la desesperanza entre adolescentes y jóvenes. La prevención, sostuvo, no puede quedar circunscripta exclusivamente al consultorio: familias, escuelas, grupos de amigos, instituciones y equipos sanitarios pueden integrar una red capaz de detectar situaciones de sufrimiento y facilitar el acceso a asistencia.

 

“El que dice que se va a suicidar” necesita ser escuchado

 

Otro mito abordado durante la entrevista fue la frase según la cual quien verbaliza pensamientos suicidas “solo quiere llamar la atención”. Para el especialista, minimizar esas expresiones puede significar perder una oportunidad decisiva de acompañamiento.

 

“Si una persona está expresando esto, lo mínimo que tenemos que hacer es prestarle atención y escuchar”, remarcó Dávila.

Y profundizó: “Hay un mito que dice que el que dice que se va a suicidar solamente está haciendo un llamado de atención. Y sí, realmente está llamando la atención de la forma que le sale porque internamente está sufriendo”.

Frente a esas manifestaciones, agregó, el objetivo inmediato no debe ser discutir, relativizar el problema ni convencer a la persona de que su interpretación es equivocada. El primer paso es permanecer cerca. “Poder escucharlo es acompañar ese sufrimiento y que la persona no esté sola”, resumió.

 

Escuchar sin juzgar: qué decir y qué evitar

 

Acompañar tampoco significa tener una respuesta preparada. Gómez introdujo durante la conversación otro aspecto cotidiano: las frases pronunciadas con buena intención que, ante una situación de sufrimiento extremo, pueden provocar el efecto contrario al buscado.

 

“Tenés que ponerle voluntad”, “pensá en tus hijos”, “hay gente que está peor” o “esto se te va a pasar” son algunas de las expresiones que los profesionales recomendaron evitar.

 

“No es que la persona no está poniendo voluntad, es que el problema la sobrepasa”, explicó Gómez. La comparación con otras personas o la apelación a las responsabilidades familiares pueden añadir culpa a alguien que ya atraviesa una situación compleja.

Dávila coincidió y utilizó como ejemplo una de las frases más habituales: “Cuando yo le digo ‘pensá en tus hijos’, estoy casi sobrecargando a la persona, diciéndole: ‘vos no estás pensando en tus hijos’”. En ese momento, explicó, el sufrimiento puede ser tan intenso que modifica la capacidad para evaluar alternativas y prioridades.

 

La escucha empática como herramienta de prevención

 

La alternativa es una actitud aparentemente sencilla pero fundamental: escuchar. Sin interrogatorios, reproches ni juicios morales.

“La escucha tiene que ser sin juicio, tiene que ser una escucha empática. No es mi función en ese momento juzgar lo que está pensando el otro, sino actuar como contención y prestarle mi atención”, expresó Dávila.

 

El especialista explicó que cuando alguien percibe que no será cuestionado puede sentirse más dispuesto a expresar aquello que le ocurre. “Cuando la persona ve que el otro no la va a juzgar y que está mostrando empatía, permite que hable más”, indicó.

 

Esa escucha, no obstante, no reemplaza la intervención profesional cuando existe riesgo. Si la persona manifiesta pensamientos suicidas, expresa que planificó una acción o se encuentra en una situación potencialmente peligrosa, la recomendación es permanecer junto a ella, apartar elementos que puedan representar un riesgo y buscar asistencia sanitaria.

 

El acompañamiento no termina después de la crisis

 

Dávila hizo especial hincapié en una instancia que muchas veces queda relegada: qué ocurre después de atravesar el momento más crítico.

“Muchas personas atraviesan esta situación compleja de pensamiento suicida y, cuando la pasan, pueden volver a encontrarse solas”, advirtió.

 

Por ese motivo, recomendó recuperar el contacto en los días posteriores. Preguntar “¿cómo estás?” o “¿cómo andás?”, acercarse nuevamente y sostener el vínculo pueden transformar al entorno en un factor de protección.

 

“Si mi amigo pasó por una situación así, posteriormente hay que volver a preguntarle cómo está, acercarme, transformarme en un factor de protección desde el lugar que puedo llevar adelante”, explicó.

 

El 135 y la red de atención en Entre Ríos

 

Ante una situación en la que familiares, amigos o allegados no saben cómo proceder, Dávila destacó el funcionamiento de la línea 135, destinada a la atención de situaciones vinculadas con salud mental y prevención del suicidio.

“Es gratuita, accesible y está atendida por profesionales de salud mental. Son personas que conocen el tema y, cuando nosotros nos quedamos bloqueados, necesitamos una orientación”, señaló.

 

Actualmente, Entre Ríos informa que el 135 funciona de manera gratuita y confidencial durante las 24 horas, los 365 días del año. La provincia también sostiene una red sanitaria para el abordaje y seguimiento de estas situaciones, mientras que hospitales y equipos de salud continúan realizando capacitaciones específicas.

 

En septiembre de 2026, por ejemplo, profesionales de los hospitales San José de Diamante y San Roque de Paraná trabajaron criterios para abordar urgencias de salud mental en niños y adolescentes.

Dávila explicó que, ante una llamada, los profesionales pueden valorar el nivel de riesgo y definir cómo continuar. “El 135 nos va a ayudar a ver dónde estamos parados y cuál es el paso correcto cuando, por algún motivo, no sabemos qué hacer”, sintetizó.

 

De un tema silenciado a una conversación necesaria

 

Septiembre volvió a colocar la prevención del suicidio en la agenda sanitaria y educativa de Entre Ríos. Las acciones oficiales recientes incluyeron actividades territoriales, capacitaciones y encuentros con estudiantes destinados a reconocer señales de alerta y fortalecer la escucha activa.

Para Gómez y Dávila, detrás de esas estrategias existe un cambio más profundo: reemplazar el silencio por una conversación responsable. No se espera que familiares o amigos ocupen el lugar de los profesionales, sino que puedan advertir que algo sucede, preguntar, permanecer cerca y facilitar el acceso a ayuda.

 

El concepto que atravesó toda la entrevista quedó condensado en dos palabras: escucha empática. Hablar, según remarcaron los profesionales, no instala la idea del suicidio; puede permitir que alguien exprese un sufrimiento que hasta ese momento llevaba en soledad. Y escuchar, sin minimizar ni juzgar, puede convertirse en el primer eslabón de una red de acompañamiento.

 

Septiembre: Mes de concientización sobre la prevención del suicido y la visión del doctor Ariel Gómez
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