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Precio de los campos en Entre Ríos: cuánto cuesta una hectárea y quiénes están comprando

El precio de los campos en Entre Ríos mostró diferencias según la zona y alcanzó hasta 10.000 dólares por hectárea. El corredor inmobiliario José Carreras detalló a Elonce quiénes compran, qué tierras son las más buscadas y por qué los valores todavía no encontraron un techo.

3 de Septiembre de 2026
Cuánto vale una hectárea en Entre Ríos hoy en día. Elonce.

REDACCIÓN ELONCE

El precio de los campos en Entre Ríos alcanzó hasta los 10.000 dólares por hectárea en las zonas con mayor aptitud agrícola, mientras el mercado rural registró un creciente interés de productores locales y compradores provenientes de Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires. Así lo explicó el corredor inmobiliario José Carreras, quien analizó en diálogo con Moviendo el Avispero la situación actual del sector.

 

Al referirse al nivel de actividad, Carreras aseguró que existe una importante demanda. “Hay mucho movimiento”, afirmó, aunque señaló que las condiciones climáticas y el estado de los caminos rurales condicionan las recorridas por los establecimientos que están disponibles para la venta.

 

En ese sentido, detalló que existe “mucho interés, tanto de la gente de Entre Ríos como también la gente de Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires”. La demanda se encuentra atravesada, además, por el buen momento de la actividad ganadera y el incremento en el valor de la hacienda.

 

Cuánto cuesta una hectárea en Entre Ríos

 

Los precios presentan importantes diferencias según la ubicación, las características del suelo y la aptitud productiva. Carreras explicó que los mayores valores se encuentran en sectores del sur entrerriano. “Pasando Rosario por el puente, toda la zona de Victoria y Nogoyá, ya estamos hablando de valores entre 8.000 y 10.000. Todo agrícola”, precisó.

 

 

En cambio, los precios disminuyen a medida que se avanza hacia otras regiones de la provincia. “Después en el centro, que es donde vivo, en Villaguay, ahí estamos hablando entre 5.000 y 7.000. Después ya nos vamos a la zona entre La Paz y Feliciano. Ahí bajan a 4.000”, señaló.

 

El especialista aclaró que los valores no pueden analizarse únicamente por ubicación. “Depende mucho ahí porque no hay mucho campo agrícola exclusivo, sino que varía con la ganadería”, explicó. De esta manera, la capacidad productiva de cada establecimiento resulta determinante al momento de establecer el precio.

 

El campo como inversión y refugio de valor

 

Carreras sostuvo que la tierra mantuvo históricamente su atractivo como alternativa para conservar capital. “El campo siempre fue una inversión, y hay muchos que compran campos como para mantener la inversión”, expresó.

 

Sin embargo, destacó que en el escenario actual apareció con mayor fuerza otro perfil de comprador: el propio productor ganadero. “Otros que ahora aparecieron fueron los mismos productores que están comprando porque los animales valen mucho”, indicó.

 

Según explicó, la relación entre el valor de la hacienda y el de la tierra modificó las posibilidades de algunos productores. “Históricamente un productor no podía comprar campo porque no le daba. Hoy con el valor que tiene la hacienda puede comprar campo”, sostuvo Carreras.

 

 

Quiénes venden y qué campos son los más buscados

 

Respecto de la oferta, el corredor identificó distintos motivos que impulsan las operaciones. Uno de ellos corresponde a productores que fueron adquiriendo pequeñas extensiones en diferentes lugares y ahora pretenden concentrarlas. “Venían comprando 50-100-200 en distintos lugares y ahora están vendiendo para comprar un pedacito más grande, pero unificar todos, es decir, para comprar 600-700 hectáreas todas juntas para tener una unidad de trabajo mucho más rentable”, explicó.

 

Otro grupo de vendedores surgió de situaciones societarias o familiares. “Se están disolviendo sociedades o, como yo soy abogado y están las sucesiones, por ahí son unidades muy chicas o muy complicadas para dividir, entonces se vende todo el campo”, señaló.

 

En cuanto a las preferencias de los compradores, indicó: “Siempre fueron los agrícolas, en primer lugar”. Luego aparecen los establecimientos mixtos, que permiten combinar agricultura y ganadería. El incremento del valor de la hacienda también generó un renovado atractivo por los campos ganaderos.

 

 

Compradores de Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires

 

El mercado entrerriano no despierta solamente interés entre productores de la provincia. Carreras aseguró que existe una presencia significativa de compradores externos: “El santafesino viene mucho a comprar, el cordobés también y ahora se le sumó el de Buenos Aires”.

 

Uno de los principales motivos es la diferencia de precios con otras provincias productivas. Según relató, los interesados encuentran poca oferta en sus lugares de origen y valores considerablemente superiores. “Primero porque en la zona donde están ellos no hay campos a la venta y lo que hay están pidiendo mucho. Entonces ellos con los valores que tienen allá dicen: ‘En vez de comprar una hectárea, compro tres o cuatro acá en Entre Ríos’”, afirmó.

 

 

El corredor reconoció que existen diferencias en la calidad de los suelos, aunque planteó que la ecuación puede ser conveniente al considerar la rentabilidad. “Yo siempre hago el análisis en la renta, porque con una hectárea uno saca, por ejemplo, 20 quintales con una hectárea y acá con tres hectáreas mínimamente está obteniendo 24 quintales. Entonces, como inversión y como renta, conviene Entre Ríos”, sostuvo.

 

Los precios todavía no encontraron un techo

 

La demanda también repercutió sobre los valores. Carreras indicó que el proceso alcista comenzó aproximadamente un año y medio atrás y continúa vigente. “Hace un año y medio que empezaron a crecer los valores y hoy todavía no ha llegado un techo”, afirmó.

 

Además, explicó que quienes actualmente llegan al mercado con intención de adquirir tierras suelen tomar decisiones con rapidez. “La gente que viene a comprar, viene a comprar, no da muchas vueltas”, describió. Y agregó: “Uno le prepara tres o cuatro campos, de acuerdo a las necesidades y lo que él quiere y, terminada la gira de ver los campos, ya generalmente hacen una oferta sobre alguno que vio”.

 

Otro factor que impulsó la demanda fueron las inundaciones en sectores de islas del río Paraná. Carreras contó que productores afectados comenzaron a buscar tierras donde trasladar la hacienda y se encontraron con escasa disponibilidad. “Sale la gente a arrendar campos para meter sus animales y no hay, entonces termina vendiendo los animales y comprando campo”, explicó.

 

Escasez de campos para arrendar

 

La falta de oferta también se observa en los alquileres rurales. Consultado por el mercado de arrendamientos, Carreras fue contundente: “No llegan a la inmobiliaria”.

 

Según relató, los acuerdos se producen rápidamente entre productores cercanos. “Los vecinos cuando están sacando haciendas ya van y preguntan: ‘¿Qué pasa? ¿Se van del campo? ¿Dejan el campo?’”, ejemplificó. La misma situación ocurre con las superficies destinadas a agricultura.

 

“Están continuamente consultando y encargándole a los propietarios que ni bien lo desocupen que lo llamen. Hoy arrendamiento no hay nada”, afirmó el corredor inmobiliario.

 

Cómo se concretan las operaciones

 

Carreras también destacó la importancia de los controles durante una compraventa rural. Según explicó, la intervención profesional permite conocer las necesidades de ambas partes, verificar la documentación y garantizar condiciones de seguridad durante las visitas y la posterior operación.

 

“Nosotros sabemos las necesidades que tienen ambos, porque el propietario nos cuenta qué es lo que quiere hacer y en base a lo que él quiere hacer, nosotros le buscamos el comprador y le tratamos de asegurar el negocio”, manifestó. Además, remarcó la importancia de revisar la documentación antes de avanzar con la escritura.

 

Finalmente, señaló que las operaciones suelen concretarse sin financiación prolongada. “Generalmente siempre en efectivo, no hay plazo. Puede ser un saldo, pero si no el que vende es porque quiere comprar en otro lugar o quiere hacer otro tipo de negocios”, explicó. Al definir el lugar que mantiene la tierra dentro de las alternativas de inversión, concluyó: “Siempre fue, es y será un refugio”.

 

MOVIENDO EL AVISPERO - EL VALOR DE LA TIERRA: PRECIOS Y OPORTUNIDADES EN EL MERCADO RURAL
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