Las políticas de ajuste en el sistema científico argentino están provocando un fuerte impacto en universidades y centros de investigación, alertan especialistas. El Dr. Alberto Kornblihtt, reconocido licenciado en Ciencias Biológicas, doctor en Ciencias Químicas, investigador del CONICET y profesor emérito de la UBA, advirtió a Elonce: “La Ley de Financiamiento Universitario fue sancionada por el Congreso, pero lamentablemente el Gobierno nacional no la cumple, afectando salarios y recursos de investigación”.
El especialista explicó que “los docentes han perdido un 40% del poder adquisitivo y, tanto los jóvenes como los veteranos, no pueden subsistir con ese tipo de salarios. Por eso estamos en un paro nacional que en la Facultad de Ciencias Exactas en Buenos Aires está teniendo características masivas”.
“El presidente Milei confesó que ha venido a destruir el Estado, y la ciencia, la investigación y la docencia universitaria están íntimamente ligadas al apoyo estatal”, subrayó.
Kornblihtt destacó que la falta de financiamiento también golpea al CONICET y a la Agencia Nacional de Promoción de Ciencia, Tecnología e Innovación: “Es realmente la aniquilación del sistema científico. Los grupos de investigación que no tienen apoyo internacional están consumiendo sus insumos, no pueden actualizar equipamientos ni reparar equipos, lo que afecta eficiencia y calidad de la investigación”.
Impacto en investigadores y becas
El especialista señaló que las consecuencias más graves afectan a investigadores jóvenes: “El peligro es para los más jóvenes porque no pueden establecer sus grupos de investigación y entonces tienen que buscar otros horizontes”. Sobre la continuidad del CONICET, aclaró: “Sigue existiendo institucionalmente, pero con salarios muy bajos y sin incorporar investigadores según las necesidades del país”.
También agregó que hubo reducción de número de becas disponibles para hacer tesis doctorales.
Kornblihtt resaltó la importancia de proyectos locales con impacto global, como la variante de trigo resistente a la sequía desarrollada por el Instituto IAL de Santa Fe: “Es un gran logro académico y productivo, patentado y exportado a distintos países”. También mencionó la vacuna argentina contra COVID-19 desarrollada por la Dra. Juliana Cassataro con la Universidad Nacional de San Martín y la UBA, financiada por el CONICET: “Eso es producto nacional”.
El especialista recordó que la investigación básica es estratégica y no siempre tiene resultados inmediatos: “No hay financiamiento para paleontología ni arqueología, pero estas áreas generan conocimiento que eventualmente produce productos y avances estratégicos. Los geólogos argentinos saben mucho de la Cordillera de Los Andes y de dónde se encuentran filones mineros. Todo esto lo está destruyendo este gobierno; yo lo llamo aniquilación”.
La ciencia como interés nacional
Kornblihtt concluyó señalando que esta crisis no es solo un problema de los científicos. “Es un problema de toda la ciudadanía, de todo el país”, concluyó.