Policiales Le exigieron 100.000 dólares

“Escuché un grito y dos disparos”: dramático relato de un intento de secuestro virtual

Delincuentes aseguraron que tenían cautivo a un estudiante y amenazaron con matarlo. Conocían los nombres de la familia, sus vehículos y aparentaban llamar desde el número del joven. Finalmente, la Policía lo encontró durmiendo y a salvo.

25 de Septiembre de 2026
Una familia sufrió un intento de secuestro virtual archivo Elonce

Un intento de secuestro virtual provocó horas de desesperación en una familia de Chajarí. Mediante sucesivos llamados, delincuentes simularon haber ingresado al departamento de un estudiante en Concepción del Uruguay, amenazaron con asesinarlo y exigieron 100.000 dólares para liberarlo.

 

El episodio ocurrió el lunes, alrededor de las 6. Primero, el teléfono fijo de la vivienda familiar sonó dos veces, pero la comunicación se cortó. Minutos después hubo un tercer llamado que fue atendido por la madre del joven, publicó Chajarí al día.

 

Del otro lado de la línea se escuchaba a un chico llorar y pedir ayuda. “Mamá, mamá, pasame con papá. Tengo dos tipos en el departamento que me quieren matar”, gritaba la persona que se hacía pasar por el hijo de la pareja.

“Era la voz de mi hijo”

 

José Penoni tomó el teléfono y escuchó al supuesto joven insistir con el pedido de ayuda. En su relato a Chajarí al Día, aseguró que la simulación resultaba difícil de distinguir de una comunicación real. “La hacen tan bien que era la voz de mi hijo”, expresó Penoni, todavía afectado al reconstruir lo ocurrido.

 

Luego intervino otra persona, quien aseguró que mantenía cautivo al estudiante y le exigió al padre reunir 100.000 dólares. Le advirtió que volvería a comunicarse media hora después y que, si no conseguía el dinero, mataría al joven. “Mi mujer lloraba. Les dije que no tenía esa plata”, relató.

 

El nivel de información manejado por los estafadores aumentó la credibilidad del engaño. Según Penoni, los delincuentes conocían su nombre, el de su hijo y los vehículos que poseía la familia. “Me mencionaron la camioneta y el auto. Me llamaban con el mismo número de celular de mi hijo”, afirmó.

Gritos y dos supuestos disparos

 

Media hora más tarde, los delincuentes volvieron a llamar. Penoni les informó que no había podido conseguir el monto exigido y ofreció entregar su camioneta junto con una cantidad de dinero en efectivo.

 

Sin embargo, el interlocutor rechazó la propuesta e insistió con el pedido original. A los cinco minutos se produjo una nueva comunicación que llevó la angustia familiar a su punto máximo. “Eso me partió: escuché un grito y los dos disparos”, recordó el hombre.

 

Los sonidos hicieron creer a la familia que los delincuentes habían cumplido su amenaza. Sin poder comunicarse con el estudiante, sus padres decidieron viajar inmediatamente hacia Concepción del Uruguay.

 

Mientras Penoni conducía, su esposa intentaba contactarse con personas cercanas al joven. Finalmente, el propietario del departamento donde se alojaba el estudiante llamó a la Policía.

Encontraron al joven durmiendo

 

Los efectivos ingresaron al lugar y encontraron al joven durmiendo. Estaba a salvo y desconocía por completo la situación que atravesaban sus padres.

 

“Llegué en una hora y algo. Mientras tanto, mi mujer iba llamando a los contactos que tenía. El dueño del departamento llamó a la Policía y encontraron a mi hijo durmiendo”, relató Penoni.

 

El hombre describió el impacto físico y emocional que le produjo el engaño. “Yo iba frío y mi mujer iba llorando. A media mañana no podía estar parado”, recordó.

 

Los datos personales utilizados durante las comunicaciones habían profundizado el temor. Los delincuentes no solo sabían cómo se llamaba el estudiante, sino también el nombre de su padre.

 

“‘Te lo mato a Manuel’, me decía. Así se llama mi hijo. También me decía ‘José’; sabía mi nombre. No se lo deseo a nadie”, remarcó.

El número del joven y una explicación no confirmada

 

Luego de comprobar que su hijo se encontraba bien, Penoni se dirigió a una sucursal oficial de telefonía en Concordia y dio de baja la línea del joven.

 

De acuerdo con su relato, allí le indicaron que la línea podría haber sido intervenida mientras el teléfono estaba apagado. También le recomendaron cargar el dispositivo sin apagarlo.

 

Esa explicación fue transmitida por el damnificado, pero no contó con una confirmación técnica o pericial incorporada públicamente al caso. Tampoco se estableció de qué manera los estafadores obtuvieron los datos personales y familiares utilizados durante las llamadas.

 

“Con todos los datos que tenían, yo pensaba encontrar lo peor”, expresó Penoni.

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