Murió Norberto Galasso, historiador, ensayista y contador público, este lunes a los 90 años. Considerado uno de los principales referentes contemporáneos del pensamiento nacional, desarrolló una extensa producción intelectual centrada en la historia argentina y latinoamericana.
Nacido en Buenos Aires el 28 de julio de 1936, Galasso estudió en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), donde obtuvo el título de contador en 1961. Sin embargo, gran parte de su trayectoria estuvo dedicada a la investigación histórica y política.
A lo largo de más de seis décadas publicó más de 50 ensayos, investigaciones, antologías y estudios. Su trabajo se caracterizó por revisar diferentes etapas de la historia argentina y recuperar figuras políticas, intelectuales y sociales que, según su perspectiva, habían sido relegadas de los relatos historiográficos tradicionales.
Una extensa obra sobre la historia argentina
Entre sus trabajos más reconocidos se encuentran las biografías dedicadas a José de San Martín, Manuel Belgrano, Mariano Moreno, Juan Domingo Perón, Eva Perón, John William Cooke y Felipe Varela. Sus investigaciones buscaron analizar las tensiones políticas y sociales que atravesaron la formación nacional.
También recuperó y difundió el pensamiento de intelectuales como Raúl Scalabrini Ortiz, Arturo Jauretche, Manuel Ugarte y Juan José Hernández Arregui, entre otros autores a quienes denominó los “malditos de la historia argentina”.
Entre sus libros de mayor difusión figuran Historia de la Argentina y Perón, ambos publicados en dos tomos; Seamos libres, lo demás no importa nada. Vida de San Martín y Manuel Ugarte y la unidad latinoamericana. Su producción se desarrolló desde una mirada que el propio campo en el que se inscribió definió como popular, latinoamericanista y antiimperialista.
Su vínculo con Jauretche y la censura
Galasso también trabajó junto a Arturo Jauretche en la Editorial Universitaria de Buenos Aires (Eudeba), experiencia que formó parte de su vinculación con algunos de los principales exponentes del pensamiento nacional argentino.
Durante la última dictadura militar, varios de sus libros fueron censurados. Pese a esas restricciones, continuó posteriormente con una producción sostenida que abordó acontecimientos y protagonistas de distintas etapas de la historia política, social y cultural del país.
Su interés no se limitó a dirigentes políticos. También publicó ensayos biográficos sobre figuras de la cultura como Armando Discépolo, Atahualpa Yupanqui y Jorge Luis Borges. En este último caso, analizó al escritor dentro de lo que caracterizó como un “país semicolonial”.
Un documental repasó su trayectoria
En 2023 se estrenó Galasso, pensar en nacional, documental dirigido por Federico Sosa que recorrió su vida, sus ideas y su producción intelectual. Además, sus clases sobre historia argentina quedaron disponibles en el canal de YouTube La Otra Historia, ampliando la difusión audiovisual de su trabajo.
Un año después, la Legislatura porteña declaró su casa ubicada en el barrio de Parque Chacabuco como “sitio de interés cultural”. La vivienda estuvo vinculada también a un litigio familiar que continuó bajo intervención judicial.
En 2025, el Gobierno nacional derogó su designación como “embajador de la cultura argentina”, distinción que había recibido en 2014, durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, y que se había mantenido durante las administraciones posteriores de Mauricio Macri y Alberto Fernández.
Más de seis décadas dedicadas a investigar el país
Cuando se tomó aquella decisión, la Secretaría de Cultura informó que Galasso atravesaba problemas de salud y señaló que percibía más de dos millones de pesos por la designación. La medida generó repercusiones por la trayectoria del historiador y su lugar dentro del pensamiento nacional, publicó La Nación.
A través de libros, investigaciones, conferencias y clases, Galasso construyó una producción que buscó interpretar la historia argentina desde una perspectiva diferente de las corrientes historiográficas tradicionales. Uno de los ejes centrales de su trabajo fue recuperar autores y dirigentes que consideraba desplazados del relato histórico predominante.
Su muerte, a los 90 años, cerró una trayectoria intelectual de más de seis décadas. Su legado quedó plasmado en decenas de publicaciones sobre historia, política y cultura argentina, además de materiales audiovisuales y trabajos dedicados a algunas de las principales figuras de la historia nacional.