REDACCIÓN ELONCE
Cada 14 de agosto se conmemora el Día de la Mujer Policía, en recuerdo del nacimiento de Érica Beatriz Bercich López, la primera mujer uniformada que murió en acto de servicio en Argentina. En ese marco, Elonce conoció las historias de cuatro policías entrerrianas que cumplen diferentes funciones en la Jefatura Departamental Paraná y sus comisarías.
La comisario Jacqueline Guillerón, segunda jefa de la División Secretaría General de Personal; la comisario Marisol Duré, segunda jefa de la comisaría segunda; la oficial principal Evangelina Benítez y la cabo primero Carolina Álvarez compartieron sus experiencias dentro de la institución, los desafíos cotidianos y la importancia del acompañamiento familiar.
La fecha recordó a Bercich López, quien murió el 24 de marzo de 1999, cuando tenía 28 años, mientras realizaba tareas de apoyo a otros efectivos policiales en Rodeo de la Cruz, Mendoza. Su historia se convirtió en un símbolo de las mujeres que integran las fuerzas de seguridad.
Una Departamental con unos 1.160 funcionarios
Guillerón explicó a Elonce que desde la Secretaría General de Personal interviene en la administración relacionada con aproximadamente 1.160 funcionarios de la Departamental Paraná. “Y, a su vez, trabajamos en coordinación con los diferentes juzgados y fiscalías en la tramitación de oficios”, señaló.
Si bien gran parte de sus funciones son administrativas, destacó que existe una vinculación permanente con las comisarías para concretar notificaciones y requerimientos judiciales.
Además, desde el área de Servicios Sociales acompañan a policías que atraviesan distintas situaciones personales o de salud. “Estamos acompañándolos cuando ellos lo requieren, ya sea tramitándoles algún certificado, estando a su lado o consultándoles en la diaria cómo se sienten y si necesitan algo”, explicó.
Cómo comienza un día en una comisaría
Por su parte, Duré describió la dinámica cotidiana de la comisaría segunda. La jornada comenzó con un relevamiento de los acontecimientos registrados durante las horas anteriores y la posterior organización de los recursos disponibles.
“Nuestro trabajo diariamente empieza muy temprano. Se hace una organización de los eventos que ocurrieron durante el día y la noche y se pasa la comunicación a la superioridad”, detalló.
Luego se realizó el control del personal y armamento, además de la planificación de operativos, recorridas y coberturas previstas para la jornada. “Una vez que organizamos eso, se despliega todo el personal a la calle”, agregó.
A las funciones operativas se sumaron las tareas administrativas y judiciales, como la tramitación de oficios, citaciones y actuaciones vinculadas con los diferentes hechos en los que interviene la dependencia.
Policías y madres: el desafío de combinar ambas responsabilidades
Las cuatro entrevistadas también son madres y reconocieron que compatibilizar las exigencias de la profesión con la vida familiar representa uno de los desafíos cotidianos.
“Es bastante complicado, pero no descuidamos ninguna de las partes”, reconoció Duré. Según explicó, durante sus horarios laborales mantienen contacto con sus hijos y, cuando regresan a sus hogares, continúan con las actividades familiares.
“Seguimos con nuestras actividades, como todas las mamás. Estamos siempre atrás de nuestros hijos, vía telefónica cuando estamos trabajando y, cuando llegamos a nuestro hogar, tenemos las tareas diarias”, relató.
La familia, coincidieron, resultó fundamental para poder desarrollar una profesión atravesada por horarios cambiantes y situaciones que muchas veces implican riesgos.
El rescate de una bebé que marcó a dos policías
Durante la entrevista, Benítez y Álvarez recordaron una intervención en la que asistieron a una bebé mediante maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) mientras prestaban servicios en la comisaría sexta.
“Esa noche fuimos alertadas de la situación, acudimos a la bebé y, por suerte, llegamos a tiempo para ayudar a la familia”, recordó Benítez.
La policía reconoció que aquella emergencia también la atravesó desde su condición de madre. “Soy mamá de un nene de seis años y, al momento de poder acudir a esta bebé y ver que estaba bien, lógicamente también pensaba en mi hijo”, expresó.
Álvarez, en tanto, fue quien condujo el móvil policial durante aquella emergencia. Su misión fue llegar cuanto antes al Hospital Materno Infantil San Roque mientras su compañera asistía a la pequeña durante el trayecto. “Yo me concentré en llegar al Hospital San Roque y mi compañera fue la que le iba realizando las maniobras mientras nos dirigíamos ahí”, relató.
Para ambas, aquella intervención reflejó la importancia de la coordinación entre policías. “Es confiar la una en la otra y en el trabajo que realizamos a diario. La confianza entre los compañeros”, sintetizó Álvarez.
El lugar de las mujeres dentro de la Policía
Guillerón y Duré ingresaron juntas a la Escuela de Policía en 2004. Al recordar sus primeros pasos, señalaron que durante la formación compartieron las mismas actividades y exigencias que sus compañeros varones.
“Desde ese momento no vimos ninguna diferencia. Todas las actividades que hacíamos, las hacíamos junto con los chicos que habían ingresado con nosotros”, recordó Guillerón.
Más de dos décadas después, destacaron el crecimiento de la presencia femenina en distintos espacios de conducción. Actualmente, señalaron, hay mujeres desempeñándose como directoras, jefas departamentales y responsables de comisarías.
Al dirigirse a quienes evalúan incorporarse a la institución, Duré resumió su experiencia: “Para mí es un orgullo y un desafío bastante importante portar este uniforme y representar a otras mujeres que también lo visten”.
“Nunca sabemos si podemos regresar”
La entrevista también permitió abordar una de las dimensiones más difíciles del trabajo policial: la incertidumbre que implica salir diariamente a cumplir funciones vinculadas con la seguridad pública.
“Uno sale de su casa, se despide de su familia y obviamente nunca sabemos si podemos regresar. Entonces, siempre contamos con el apoyo de ellos”, reconoció una de las uniformadas.
En el Día de la Mujer Policía, las cuatro integrantes de la fuerza entrerriana mostraron a Elonce diferentes caras de una misma profesión: desde la planificación de operativos y el trabajo judicial hasta la asistencia en emergencias y el acompañamiento a otros efectivos.
Sus testimonios también reflejaron el lugar que las mujeres fueron ocupando dentro de la estructura policial y los desafíos que enfrentan para combinar la función de brindar seguridad a la comunidad con sus responsabilidades familiares.