REDACCIÓN ELONCE
Los trillizos Cersofios empiezan a escribir una historia particular dentro del fútbol argentino. Thiago, Ignacio y Federico, categoría 2009, forman parte de las divisiones inferiores de Unión de Santa Fe y este martes visitaron el programa “El Once Deportivo”, emitido por Elonce Radio & Streaming FM 98.7, donde contaron detalles de su presente, sus sueños y la fuerte unión familiar que los acompaña desde pequeños.
Nacidos y criados en Paraná, los tres comenzaron jugando en Belgrano y luego tuvieron un largo recorrido en Patronato antes de desembarcar este año en Unión. Más allá de las condiciones futbolísticas, lo que llama la atención es la posibilidad concreta de que los tres puedan compartir, en un futuro, un plantel profesional. Una situación inédita para trillizos en el fútbol argentino.
“Es algo hermoso primero compartir con nuestro hermano y también en el club que lo estamos haciendo”, expresaron durante la entrevista, dejando en claro que el vínculo familiar es uno de los motores principales que impulsa sus carreras deportivas.
Una vida compartida dentro y fuera de la cancha
Los hermanos explicaron que prácticamente toda su vida la hicieron juntos. Desde el jardín de infantes hasta el fútbol y la escuela secundaria, siempre compartieron los mismos espacios. “Empezamos los tres a los 7 u 8 años”, recordaron sobre sus primeros pasos en el deporte.
Incluso, durante gran parte de sus trayectorias deportivas jugaron en el mismo equipo. “Casi siempre el mismo equipo fue. Solo en uno de los últimos torneos que nos dividieron y quedamos separados dos y el otro quedó solo, pero casi siempre juntos”, señalaron entre risas.
En cuanto a las posiciones dentro de la cancha, cada uno tiene un rol diferente. Ignacio se desempeña como lateral, Thiago juega unos metros más adelantado y Federico ocupa la mitad de la cancha como volante central. Esa diferencia futbolística, según contaron, también ayuda a imaginar un posible futuro compartiendo equipo en Primera División.
La oportunidad de llegar a Unión apareció este año y significó un cambio importante en sus vidas. Federico incluso reveló que tuvo una prueba en Talleres de Córdoba, aunque finalmente eligió el club santafesino por una razón muy especial: “Lo que más inclinó fue el poder llegar a jugar con mi hermano en un futuro”.
El sueño de llegar a Primera y vivir del fútbol
Como cualquier juvenil que atraviesa el proceso formativo, los trillizos Cersofios tienen objetivos claros. Los tres coinciden en que el gran sueño es debutar profesionalmente y poder vivir del fútbol.
“El sueño obviamente es llegar a Primera, poder vivir de esto que es lo que nos gusta y lo que estamos buscando”, comentó uno de los hermanos durante la charla. Pero además de la meta individual, hay un deseo colectivo que atraviesa permanentemente sus pensamientos: hacerlo juntos.
“Tratar de llegar a Primera y si se puede los tres juntos. Obviamente, poder disfrutar de lo que nos gusta los tres juntos sería un logro muy lindo e inédito”, agregaron.
Los conductores del programa remarcaron justamente ese aspecto extraordinario de la historia. A lo largo de los años hubo hermanos futbolistas destacados —como los Barros Schelotto o los Funes Mori—, pero no existen antecedentes de trillizos compartiendo equipo en la máxima categoría del fútbol argentino.
Mientras avanzan en ese camino, también disfrutan de una experiencia de vida muy especial. Actualmente viven en Santa Fe junto a su hermana mayor, Rocío, quien los acompaña en la rutina diaria y cumple un rol clave en la organización familiar.
La familia, un sostén fundamental
Durante la entrevista también participó Rocío, de 21 años, quien se instaló con ellos en Santa Fe para acompañarlos en esta nueva etapa lejos de Paraná. Entre risas y anécdotas, contó cómo es convivir con los tres futbolistas.
“Ellos ayudan también. Es un grupo de cuatro, cada uno aporta un poco y así es más fácil”, explicó.
La hermana mayor se encarga muchas veces de cocinar y ordenar la rutina diaria de los juveniles, quienes entrenan por la mañana y asisten a la escuela por la noche. “Trato de que lleguen con la comida”, contó Rocío.
Los propios chicos destacaron el acompañamiento familiar como una pieza indispensable para sostener el esfuerzo cotidiano. También mencionaron permanentemente a sus padres, Javier y Daniela, además del abuelo Héctor, a quien llaman cariñosamente “Batata”.
En medio de la charla aparecieron además detalles cotidianos que reflejan la unión entre ellos: comparten el mismo grupo de amigos, viven juntos, estudian juntos y hasta celebran los cumpleaños prácticamente de la misma manera todos los años.
Incluso hablaron sobre gustos musicales y comidas favoritas. Entre bromas familiares, confesaron que disfrutan de la cumbia y el cuarteto, mientras que una de las tradiciones más esperadas es la chocotorta que prepara su mamá para cada cumpleaños.
Unión, el fútbol y una historia que recién comienza
Más allá del costado familiar, el presente futbolístico de los trillizos Cersofios aparece lleno de expectativas. Unión de Santa Fe les abrió las puertas de un club de Primera División y les permite proyectarse dentro de una estructura profesional.
Todavía no tuvieron contacto con el entrenador Leonardo Madelón, aunque reconocieron que sueñan con que llegue ese momento. “Esperemos que sea lo más pronto posible”, dijeron cuando les consultaron si habían hablado con el DT tatengue.
Mientras tanto, continúan trabajando y creciendo en inferiores, sabiendo que el camino recién comienza. Con apenas 16 años y los 17 por cumplir el próximo 25 de noviembre, los hermanos mantienen intacta la ilusión de poder escribir una página inédita en el fútbol nacional.
La humildad fue otro rasgo que sobresalió durante toda la entrevista. Lejos de cualquier exceso de confianza, los tres remarcaron que el objetivo principal es seguir aprendiendo y aprovechar cada oportunidad. “Llegar a Primera y vivir de esto en cualquier club sería muy lindo”, resumieron.
La historia de los trillizos Cersofios mezcla sacrificio, compañerismo y sueños compartidos. En una época donde muchas veces el fútbol juvenil está atravesado por la presión y la competencia individual, ellos muestran otra cara: la de tres hermanos que avanzan juntos detrás de una misma pasión. Y aunque todavía falta mucho camino por recorrer, en Paraná y en Santa Fe ya comienzan a imaginar que, tal vez algún día, Thiago, Ignacio y Federico puedan convertir en realidad eso que hoy parece un sueño: debutar juntos en Primera División.