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León XIV cargó la Cruz durante el Vía Crucis, un gesto que no se había visto en décadas

El Sumo Pontífice llevó la cruz en todas las estaciones en la conmemoración de la pasión y muerte de Jesús, marcando un retorno a esta tradición que no se veía desde hace décadas durante las estaciones del Vía Crucis en el Coliseo de Roma.

4 de Abril de 2026
León XIV cargó la Cruz durante el Vía Crucis

El papa León XIV llevó personalmente la cruz de madera a través de las 14 estaciones del Vía Crucis en el Coliseo de Roma, en su primer Viernes Santo como pontífice. Este evento marcó la primera vez en décadas que un papa lleva la cruz en cada estación.

 

“Omnipotente, eterno, justo y misericordioso Dios, danos a nosotros, miserables, hacer por ti mismo lo que sabemos que tú quieres, y siempre querer lo que te place, para que, interiormente purificados, interiormente iluminados y abrasados por el fuego del Espíritu Santo, podamos seguir las huellas de tu amado Hijo, nuestro Señor Jesucristo, y por sola tu gracia llegar a ti, Altísimo, que, en Trinidad perfecta y en Simple Unidad, vives y reinas y eres glorificado, Dios omnipotente, por todos los siglos de los siglos. Amén".

 

Con esta oración, que resume abandono, confianza y esperanza, se cerró una de las imágenes más intensas de este Viernes Santo, en el Coliseo de Roma: el Pontífice recorriendo, paso a paso, las catorce estaciones del Vía Crucis, cargando personalmente la Cruz en el primer Vía Crucis de su pontificado. Inspirado en la plegaria de San Francisco de Asís, el Papa invitó a “vivir nuestra existencia como un camino de participación progresiva en la relación de amor que une al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo”.

 

Le acompañaron el Maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias, monseñor Diego Ravelli; el cardenal vicario de la Diócesis de Roma, Baldo Reina; y los obispos auxiliares de la diócesis.

 

Como declaró días antes al salir de Castel Gandolfo, su gesto buscaba dar “una señal importante”: mostrar que Cristo aún sufre y llevar los sufrimientos de la humanidad en sus oraciones, como “líder espiritual hoy en el mundo”.

 

En un contexto marcado por guerras, fracturas sociales y creciente incertidumbre, el Papa ofreció una catequesis silenciosa: no se trató solo de representar la Pasión de Cristo, sino de asumir, de manera tangible, el sufrimiento de tantas personas. Estación tras estación, su gesto recogió el dolor disperso de la humanidad y lo elevó al misterio de la redención.

 

Multitudes se reunieron fuera del Coliseo para el Vía Crucis, que conmemora las últimas horas de la vida de Jesús, desde su condena a muerte hasta su crucifixión, muerte y sepultura. La procesión culmina en el Monte Palatino.

Las meditaciones, que se leen en voz alta en cada estación, fueron escritas por el reverendo Francesco Patton, quien fue custodio de Tierra Santa entre 2016 y 2025. Patton destacó que "el Vía Crucis no está pensado para quienes llevan una vida de piedad inmaculada, sino como un ejercicio de quien sabe que la fe, la esperanza y la caridad deben encarnarse en el mundo real".

 

El pontífice también presidirá los ritos de la Vigilia Pascual en la Plaza de San Pedro este Sábado Santo y guiará a los católicos romanos en la celebración de la resurrección de Cristo. El Domingo de Pascua, celebrará una misa al aire libre en la Plaza de San Pedro antes de pronunciar su mensaje pascual y ofrecer la tradicional bendición "Urbi et Orbi" a la ciudad de Roma y al mundo.

 

Un gesto que no se había visto en décadas

 

Se recordará que el papa Juan Pablo II llevó la cruz durante toda la procesión desde su primer Viernes Santo como pontífice en 1979 hasta su cirugía de cadera en 1995, cuando solo la llevó durante una parte del recorrido, según reportes de la época.

 

Durante los dos primeros años de su pontificado, Benedicto XVI cargó la cruz en la primera estación dentro del Coliseo y luego siguió a otros portadores en la procesión, que concluye en una plataforma en el monte Palatino.

 

El papa Francisco nunca llevó la cruz, aunque participó en la procesión hasta que su salud se vio afectada. Falleció tras una larga enfermedad el año pasado, el Lunes de Pascua, que cayó el 21 de abril.

 

A los 70 años, León XIV se encuentra en buena forma física y es un entusiasta del tenis y la natación. Antes de convertirse en papa, entrenaba regularmente en un gimnasio cercano al Vaticano, siguiendo un régimen adecuado para un hombre de poco más de 50 años, según su exentrenador.

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