El caso de un oblito quirúrgico tras cesárea terminó con una condena judicial que ordenó indemnizar a una mujer a la que le dejaron una gasa de 30 por 30 centímetros en el abdomen luego de dar a luz. El cuerpo extraño fue descubierto más de tres meses después de la intervención, cuando la paciente debió ser sometida a una cirugía de urgencia y quedó con secuelas permanentes.
El fallo fue dictado por el juez de primera instancia en lo Civil Diego Tachella, quien atribuyó responsabilidad a la médica obstetra que practicó la cesárea, al sanatorio donde se realizó la intervención y a la empresa de medicina prepaga. La resolución podrá ser apelada ante la Cámara Nacional en lo Civil de la Capital Federal.
En la sentencia por daños y perjuicios, el magistrado concluyó: “Ha quedado acreditada, entonces, la negligencia de la médica demandada por omisión de la diligencia debida y, en consecuencia, corresponde atribuírsele fehacientemente responsabilidad por los daños que presenta” la paciente.
La cesárea y las primeras consultas
Según quedó acreditado en el expediente, la mujer dio a luz en diciembre de 2016 mediante una cesárea practicada en un hospital privado. Fue dada de alta dos días después sin que se registraran complicaciones aparentes.
No obstante, pocos días más tarde comenzó a presentar vómitos, cefalea, hipotensión, dolor y distensión abdominal. Ante esos síntomas, acudió a la guardia de otro centro privado. En su planteo judicial sostuvo que solicitó la realización de una tomografía, pero el estudio no fue practicado en esa oportunidad.
El cuadro persistió y, dos meses después, concurrió a otro establecimiento médico. Allí finalmente se le realizó una tomografía que reveló la presencia de un cuerpo extraño en el abdomen, compatible con un oblito quirúrgico.
La cirugía de urgencia y la pericia médica
Al día siguiente del diagnóstico fue intervenida quirúrgicamente. En el protocolo operatorio quedó asentado que se extrajo un “cuerpo extraño que impresiona oblito quirúrgico compatible con gasa”. El informe de anatomía patológica determinó que el elemento medía 30 x 30 centímetros.
La paciente debió permanecer internada durante varios meses y fue sometida a dos cirugías. Las complicaciones derivadas del material olvidado generaron consecuencias físicas de carácter permanente.
El perito médico designado de oficio confirmó que la gasa había quedado dentro del abdomen durante la cesárea realizada en diciembre de 2016. Además, explicó que aun cuando en el protocolo quirúrgico constara un conteo de gasas “correcto”, ello no descarta la posibilidad de que permanezca material en el campo operatorio, ya que existen múltiples factores humanos y técnicos que pueden provocar ese tipo de error.
Responsabilidad médica e indemnización
Desde el punto de vista médico-legal, el experto determinó que la mujer presenta secuelas físicas y estableció una incapacidad parcial y permanente del 45%. Esa pericia fue considerada prueba central por el juez al momento de dictar sentencia.
El magistrado recordó que un oblito quirúrgico constituye “un típico caso de negligencia médica, por omisión de la diligencia debida”, y remarcó que en materia de responsabilidad profesional “aún la culpa leve puede generar obligación de resarcir cuando se trata de intervenciones que comprometen la salud y la vida del paciente”.
En el análisis del caso también se evaluó la actuación posterior frente a los síntomas que presentaba la mujer y si existieron fallas en la atención médica que retrasaron el diagnóstico, publicó Justicia de Primera. El juez destacó que la cronología de los hechos y la historia clínica permitieron establecer que la cesárea era el único antecedente quirúrgico capaz de explicar la presencia del cuerpo extraño.
La demandante había reclamado más de siete millones de pesos en concepto de incapacidad sobreviniente, daño moral, daño psicológico y gastos médicos. Finalmente, el tribunal hizo lugar a la demanda y ordenó indemnizarla por los daños sufridos, con más intereses y costas, consolidando así un precedente en materia de responsabilidad médica por oblito quirúrgico tras cesárea.